Veterinaria
Texto: José Enrique Zaldívar
Última actualización 21/12/2009@11:01:24 GMT+1
El intestino delgado (ID) debe ser capaz de realizar las funciones digestivas y de absorción, a la vez que protege al organismo de una multitud de amenazas ambientales. Por tanto, es el órgano inmunológico más extenso y complejo del organismo.
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La diarrea es un aumento significativo de la frecuencia, fluidez o volumen de las heces, es el signo principal del mal funcionamiento del ID. Sin embargo, también puede ser una manifestación de una enfermedad de otra parte del aparato digestivo o incluso de otros sístemas orgánicos. Además, la diarrea no está presente en todos los casos de enfermedad del ID, y muchos otros signos de trastornos del ID son inespecíficos y pueden pasarse por alto.
El intestino delgado discurre desde el píloro en el estómago hasta la válvula ileocólica. Anatómicamente, se divide en tres segmentos: duodeno, yeyuno e ileón. La diarrea es un aumento de la masa fecal causada por un incremento de la cantidad de agua en las heces o del contenido sólido. Se acompaña de un aumento de la frecuencia o la fluidez o el volumen de las heces. Es importante que sepamos que la ausencia de diarrea no excluye la posibilidad de que exista una enfermedad importante en el ID.
TIPOS DE DIARREA
Podemos clasificar a las diarreas en función de lo que las produce en: diarrea osmótica, diarrea secretora y diarrea por permeabilidad (exudativa). Cuando escuchemos a nuestro veterinario utilizar el término “malabsorción” ante la diarrea que presenta nuestro perro, se estará refiriendo al fracaso primario en la absorción de alimentos, y cuando hable de “maladigestión” se estará refiriendo al fracaso primario en la digestión de los mismos. Digamos que esta clasificación es un poco confusa, ya que un fracaso en la absorción es, sin duda, consecuencia de un fracaso en la digestión. Por tanto, es mejor hablar en general de malabsorción para describir los defectos en la absorción de los componentes de la dieta que se deben a una interferencia en las fases de absorción o de digestión. Las manifestaciones clínicas de un perro afectado de malabsorción serán: diarrea, pérdida de peso y alteración del apetito (coprofagía, polifagia y pica). Los animales afectados suelen estar sanos y tienen más apetito, salvo que haya una enfermedad neoplásica o inflamatoria grave subyacente. El paciente sólo enferma si está muy desnutrido o se desarrolla hipoproteinemia.
DIAGNÓSTICO
La mayoría de los casos de diarrea son agudos, no mortales, y autolimitados, y sólo necesitan de un apoyo sintomático sin un diagnóstico definitivo. Sin embargo, es conveniente saber que algunos casos son potencialmente mortales, pueden ser contagiosos para otros animales o pueden tener un riesgo potencial de zoonosis para las personas. Evidentemente, esto no significa que si llevamos a nuestro perro a una clínica por tener diarrea esté justificado realizarle radiografías, análisis de sangre, ecografías, electrocardiograma e incluso la hospitalización. Todas estas pruebas irán en proporción a los síntomas que presente el perro y, especialmente, a la duración de los mismos.
En algunas ocasiones, los perros afectados van a necesitar rehidratación. Las pruebas a las que deberá ser sometido nuestro perro, en caso de que el problema no se resuelva en un corto espacio de tiempo, nos van a permitir saber si el problema se encuentra en ID o en IG, así como descartar enfermedades extraintestinales.
En primer lugar, será conveniente la realización de análisis de heces, que comprenderán una determinación de la digestión (nos permitirá saber si hay sangre, aunque no se vea a simple vista), uno parasitológico y, en ocasiones, un cultivo bacteriológico. Será importante la realización de análisis de orina y de sangre, que deberá incluir una prueba denominada inmunoreactividad de la tripsina sérica (TLI), y que nos permitirá descartar la presencia de una insuficiencia pancreática exocrina, cuyos signos son muy parecidos a los que presenta un perro con enfermedades del ID.