Veterinaria
Última actualización 26/02/2010@10:13:07 GMT+1
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| Síndrome de Cushing |
Texto: José Enrique Zaldívar
El síndrome de Cushing se utiliza para denominar a un conjunto de síntomas y de alteraciones biológicas que son debidas a una elevación crónica de glucocorticoides en el organismo. Es la alteración hormonal (endocrinopatía) más frecuente en los perros adultos, de más de diez años, aunque se han descrito numerosos casos en perros a partir de los seis años y hay casos documentados en perros de un año. Se trata de un proceso crónico que puede dar lugar a complicaciones inherentes (particularmente diabetes Mellitus). Los síntomas cutáneos asociados son inconsistentes, pero en cualquier perro con alopecia cutánea el síndrome de Cushing debe ser tenido en cuenta. *Dedicado a mis pacientes con Cushing
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El origen se puede encontrar en la glándula hipófisis, también llamada pituitaria, en las glándulas suprarrenales o puede ser secundario a la utilización médica de glucocorticoides para tratar determinadas enfermedades en el perro. En condiciones normales de salud, la glándula hipófisis segrega ACTH, que a su vez estimulará la producción de cortisol por la glándula suprarrenal (en realidad son dos glándulas situadas en zonas muy próximas a cada uno de los riñones). En circunstancias patológicas, es decir, cuando hay Cushing, esta normalidad en cuanto a la producción de hormonas se verá alterada, como podréis comprobar a lo largo del artículo.
Cuando los síntomas tienen su origen en un exceso de producción de ACTH por la glándula hipófisis, la enfermedad recibe diferentes nombres: hipercorticalismo de origen hipofisario (HCH o HDP), síndrome de Cushing secundario o enfermedad de Cushing. Podemos decir que es la presentación más frecuente, ya que representa el 80-85 por 100 de los casos. La presencia en la glándula hipófisis de un adenoma (tumor) o la hipertrofia de la misma, va a dar lugar a un incremento en la producción de una hormona que recibe el nombre de adreno-córtico-tropa (ACTH). Digamos que esta hormona se fabrica en las cantidades adecuadas en función de las necesidades del organismo, pero la presencia de un tumor o de un aumento de tamaño de la misma hará que se produzca en mayor cantidad. La consecuencia lógica de este aumento patológico de ACTH será que se produzca más cortisol a nivel de la glándula suprarrenal. Casi el 50 por 100 de los perros con HCH tienen tumores de menos de tres milímetros de diámetro, y la mayoría de los restantes perros afectados presentan tumores de tres a diez milímetros de diámetro. Un porcentaje reducido de pacientes (entre el diez y el veinte por 100) tienen tumores voluminosos que superan los diez milímetros. Estos tumores más grandes tienen la capacidad de comprimir o invadir las estructuras adyacentes a la hipófisis y producir signos neurológicos a medida que se expanden dentro del hipotálamo, glándula próxima a la hipófisis y que produce la hormona precursora de la ACTH, que se reconoce por las siglas CRH.
Parece existir una predisposición genética en el desarrollo de tumores de hipófisis (adenomas), especialmente en los perros de raza caniche.
El síndrome de Cushing de origen suprarrenal, también llamado síndrome de Cushing primario, es más raro y representa el 15-20 por 100 de los casos. Se produce como consecuencia de la existencia de un tumor (TS) que afecta a la corteza de la glándula suprarrenal y que provoca la descarga en cantidades excesivas de cortisol. El 40 por 100 de los tumores son adenomas, y el 60 por 100 son carcinomas. Como curiosidad, se ha descrito un caso de Cushing inducido por la dieta. Estos carcinomas de la corteza de la glándula adrenal pueden invadir otras estructuras como el riñón, el hígado, la vena cava o hacer metástasis hematógenas hacía el hígado y el pulmón. No es muy frecuente encontrar tumores en las dos glándulas adrenales. La hiperplasia de las adrenales también se ha identificado en los perros como causa del Cushing. Los tumores adrenales son autónomos y funcionales y, por tanto, secretan grandes cantidades de cortisol, independientemente del control de la hipófisis, ejercido a través de la producción de ACTH.
El tercer origen del Cushing es lo que recibe el nombre de iatrogénico. Está ligado al uso de corticoesteroides por vía oral, parenteral o tópica, y también al uso de medicamentos que contienen progesterona o sus derivados. Se trata de perros que han sido tratados con estos fármacos para controlar problemas alérgicos o inmunomediados. También se puede desarrollar como resultado de la administración de medicamentos oculares, óticos o cutáneos que contengan glucocorticoides en especial en perros pequeños (menos de diez kilos) tratados de forma crónica. En estos perros los resultados de la prueba de estimulación con ACTH son compatibles con un hipoadrenocorticismo espontáneo (descenso del cortisol en sangre) a pesar de que las manifestaciones clínicas sean las de un hiperadrenocorticismo.
Existe una predisposición racial en el hipercorticalismo de origen hipofisario (HCH) en razas como Caniche enano, Teckel, Boston Terrier o Bobtail. Los tumores de corteza suprarenal son más frecuentes en Yorkshire Terrier, Caniche enano, Teckel, y Pastor Alemán, y el iatrogénico se da más en perros como el Pastor de los Pirineos, el Boxer o el Caniche. Podemos decir que el HCH ocurre con mayor regularidad en perros pequeños (el 75 por 100 pesa menos de 20 kilos).