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Hemeroteca :: Edición del 01/02/2012 | Salir de la hemeroteca

España (IX)

Podenco Andaluz y Maneto

Podenco Andaluz y Maneto
Texto: Antonio López Espada Fotos: François Nicaise

Los perros graioides conforman un grupo canino caracterizados por contar con unas características morfológicas definidas, como son una cabeza en forma de cono alargado, cráneo reducido, orejas pequeñas, vueltas hacia dentro y erguidas, hocico largo y delgado, nariz larga y angulosa, labios pequeños y cortos o apretados, cuerpo alargado, extremidades gráciles, abdomen retraído... De este grupo morfológico derivan razas como las que nos ocupan a continuación, nuestro Podenco Andaluz y el pequeño Maneto, dos perros ligados a la caza y al campo, herramientas insuperables para abastecer de alimento a sus dueños desde tiempos remotos.

Podenco Andaluz

Pocos perros están tan ligados a nuestra tradición como el Podenco Andaluz. Este excelente perro cazador se bastaba para salir de caza y volver a su hogar con un conejo capturado por él mismo. Por virtudes tan apreciadas como ésta, se ha mantenido incorruptible ante modas o tendencias, no cambiando un ápice durante los muchos siglos que lleva acompañando al ser humano y poniendo sus maravillosas virtudes a su servicio.

UN FARAÓNICO IBÉRICO
Nuestro podenco andaluz es uno de los perros englobados por la Federación Cinológica Internacional dentro de las razas primitivas. Esto es debido a que, a lo largo de la vasta historia que ha unido al perro y al hombre, los perros del tipo “faraónico” han permanecido tal y como la Naturaleza los ha creado, sin que la mano del hombre haya modificado su aspecto morfológico.

El caso particular del podenco encuentra un origen difuso, como sucede en la práctica totalidad de los perros que cuentan con una historia dilatada, pero parece que todos coincidimos en encontrarle muy ligado a la cuenca del Mediterráneo, así como a la caza del conejo. Hablamos del podenco primitivo, al que muchos ven como el tessem, ese perro ligado al paleolítico africano que se representa con orejas hiniestas y rabo enroscado en las pinturas rupestres encontradas en la zona septentrional del continente negro, caso de las cuevas de Tassali-n-Ajier en el Sahara occidental. A nuestro suelo llegó, probablemente, en los barcos de los comerciantes fenicios durante el primer milenio antes de nuestra era.

Desde aquel entonces hasta la actualidad, más de diez mil años en los que el perro ha mantenido sus rasgos esenciales intactos, una anatomía cazadora, que incluye una nariz capaz de seguir rastros, una resistencia enorme que no resta velocidad punta en la persecución, una inteligencia que le hace aprender rápidamente de cada nueva experiencia, algo que suma a sus enormes instintos cazadores. Todo esto, unido a que este perro ha nacido para cazar en los duros terrenos del tercio sur peninsular, así como en los suelos más inhóspitos de nuestros dos archipiélagos, convierten a nuestros podencos en verdaderos superdotados para la caza del conejo, sobre todo esa caza primitiva, en grupo o recovas, donde cada podenco cumple con su función dentro del conjunto, donde se ayudan para localizar, levantar e intentar alcanzar a la pieza.

CAZADOR ANDALUZ
Ya en 1864 encontramos una descripción del podenco en la obra “Tesoro de los perros de caza o arte de conocer las razas de perros”. En ella, podemos leer lo siguiente: “El podenco ha de ser muy ligero, aunque no tanto como el galgo, y ha de tener la cabeza ancha, el hocico agudo, las orejas como el lobo, derechas hacia arriba, la cola enroscada y muy poblada de pelo por la parte inferior. Este perro es muy mañoso y sutil y de un olfato sobresaliente para los rastros: mata los conejos en los más espesos jarales, y caza también las liebres de noche, lo que no hacen los galgos, porque no son de tanto viento y rastro. Generalmente se emplea al podenco para toda clase de ojeos, y para adiestrarle basta sacarle a menudo a cazar”.

Las aptitudes del podenco andaluz para la caza las llevan grabadas en su ADN. La genética de este perro le ha llevado a ser el más utilizado en la zona de acento andaluz y sus proximidades. Esto es debido a que cuando queremos enseñar a un podenco, lo que debemos afrontar es la estimulación de sus instintos y moldear a nuestro gusto las cualidades heredadas con que cuenta. Un podenco cobra de manera efectiva, sale al monte a buscar caza, y la busca con una pasión inigualable.

Maneto

El Podenco Andaluz Mediano, a través de una selección basada en el basetismo o enanismo, cedió su genética para crear una de las razas caninas más utilizadas para la caza del conejo de nuestro país en entornos complicados donde otros perros no pueden ni siquiera acceder.

El nombre Maneto se cree que nació en las provincias de Cádiz y Málaga, regiones en las que se ha acotado el origen de la raza, aunque no se ha podido establecer con exactitud el momento en el que el Podenco pasa a ser Maneto. La historia antigua se limita a unas pocas fotografías y a los testimonios de los cazadores de más edad, que recuerdan a esos pequeños perros y su particular manera de cazar en la espesura. No es hasta la década de los años noventa del siglo pasado cuando los cazadores y criadores de manetos comienzan a reunirse con el objetivo de emprender un arduo trabajo que les llevó a conseguir una raza estandarizada. Así, el Club Nacional del Podenco Andaluz llevó a cabo varias concentraciones para reunir ejemplares con distinta procedencia geográfica, realizar mediciones y comparaciones que permitieran elaborar un estándar provisional del maneto. La Real Sociedad Canina Española le concede el estándar número 408.

PERRO MEDIANO
Hablamos de un perro de entre 30 y 35 centímetros, con una longitud de pata muy corta, lo que hace que su cuerpo sea mediano, fuerte, potente, alcanzando diez kilos de peso aproximadamente. Cuenta con una piel muy ajustada, sin pliegues ni arrugas, algo ideal para evitar enganches entre las zarzas. El pelo es corto o liso, recio, brillante y cubre todo el cuerpo de manera uniforme, de color canela en todos sus tonos y puede tener el color blanco como complemento, además de las capas bicolores en blanco y canela.

La línea superior del cuerpo es recta, mostrando una ligera inclinación al llegar a la grupa. La cruz es ancha, pero no destaca en el perfil del perro. La espalda se prolonga de manera paralela al suelo, dando paso a un lomo largo y desarrollado, también a lo ancho. La grupa desciende hacia la cola, que nace en una posición baja y se prolonga en forma arqueada hasta sobrepasar los corvejones y llegar casi hasta el suelo. En reposo la porta en forma de sable, pero cuando está en movimiento, la sube hasta formar una media luna.

Por debajo, su cuerpo se caracteriza por hacer gala de un pecho largo y desarrollado. Los costillares están arqueados, y dan paso a un vientre redondeado, musculoso y sin pliegues.

Como cazador, es un excelente perro de caza menor siguiendo los rastros del conejo, pero también de liebres o perdices. Destaca como cobrador y como excepcional cazador en grupo o recova.

Si aludiendo al Podenco Andaluz hemos destacado su excelente adaptación a la vida fuera del ámbito cinegético, con el Maneto pasa lo mismo. Un perro de un tamaño tan reducido se convierte en una gran opción para la compañía en un apartamento. Además, nos ofrece su carácter sobrio, equilibrado, simpático con los suyos, haciendo de su compañía algo de lo que disfrutar en cualquier situación, ya sea en casa o practicando cualquier actividad al aire libre.

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