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| Foto: Alberto Nevado |
Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
Última actualización 23/04/2012@09:03:09 GMT+1
Siempre supone un placer compartir una excelente noticia: ya podemos prevenir en nuestro perro una de las más graves enfermedades que le pueden afectar, la leishmaniosis. A finales del pasado mes de enero fue presentada CaniLeish, la vacuna contra la leishmaniosis, que ya está en las neveras de todas las clínicas veterinarias de España.
Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
La leishmaniosis es una enfermedad transmitida por vectores que reciben el nombre de flebótomos, que en nuestro país están activos desde los meses de abril a octubre, especialmente al atardecer y al amanecer, que es cuando salen a comer. Existe una manera de saber cuándo es la época en la que el mosquito empezará su actividad, pero hay que estar pendientes de los partes meteorológicos. Temperaturas medias de 18 grados centígrados nos harán saber que el flebótomo abandona sus madrigueras y que empieza a volar. Otras formas de transmisión demostradas, aunque la incidencia no parece alta, es por vía sexual y placentaria.
EL VALOR DE LA VACUNA
Se ha calculado que, de aproximadamente 15 millones de perros que viven en las áreas endémicas europeas, hay alrededor de 2,5 millones de ellos infectados. Todos los perros son susceptibles de ser picados por flebótomos infectados por leishmania, pero el que el individuo enferme o no dependerá de factores genéticos, de la virulencia del agente y de la respuesta del sistema inmunológico de nuestro animal de compañía. Y atención a este último dato porque es de suma importancia para que se entienda el gran valor que tiene esta vacuna.
Cuando un organismo vivo, en este caso vuestro perro, es atacado por un patógeno, en este caso la leishmania, el sistema inmune se pone en acción para combatirlo mediante dos barreras defensivas: la inmunidad celular y la inmunidad humoral. Dado que la leishmania es un parásito que va a atacar las células (macrófagos), introduciéndose en ellas, reproduciéndose en las mismas, y destruyéndolas, lo que más interesa es que el organismo se defienda principalmente a través de uno de los tipos nombrados de inmunidad, la celular. Si el perro infectado se defiende adecuadamente es más que posible que logre combatir el parásito y que nunca llegue a enfermar.
Desgraciadamente, esto no siempre es así y el parásito se diseminará por el organismo, destruyendo más y más macrófagos, llegando a la médula ósea, los nódulos linfáticos, el bazo, el hígado, otros tejidos orgánicos y la piel (diseminación cutánea). Esto ocurrirá cuando el perro se defienda, especialmente a través de la inmunidad humoral, es decir, haciendo que el organismo produzca anticuerpos, que son muy útiles para combatir patógenos que no entran en las células, que no es el caso. Todos estos perros van a desarrollar la enfermedad.
Los síntomas, el pronóstico y el tratamiento de esta enfermedad todos los conocemos, y si no es así, en esta misma revista ya he publicado algunos artículos al respecto que pueden ser consultados, por lo que me voy a centrar en la vacuna, en sus beneficios y en el correcto protocolo que se debe seguir para que consigamos el efecto para el que ha sido creada, que no es otro que producir la inmunidad adecuada para que, si nuestro perro es infectado por leishmania tras ser picado por los flebótomos, no desarrolle la enfermedad y, en caso de que así sucediera, sea capaz de curarse, eliminar los parásitos de su organismo y dejar de ser un reservorio de los mismos.
Por tanto, a lo que hasta ahora era la prevención contra la picadura del flebótomo, que se podía lograr hasta cierto punto con los productos insecticidas adecuados, se une la prevención contra el desarrollo de la enfermedad. Y aquí debo apuntar que, a pesar de que es muy recomendable vacunar a nuestros perros, esto no implica dejar de usar las otras armas, es decir, los productos que disminuyan la posibilidad de picadura. Cuantos más recursos utilicemos, mayor probabilidad de éxito tendremos.
CÓMO ES CANILEISH
CaniLeish consta de varios componentes, y cada uno de ellos desempeña un papel importante en la producción y actividad de esta nueva vacuna: antígenos, adyuvante, excipiente liofilizado y disolvente. Se trata de una vacuna hecha con proteínas excretadas y secretadas por el propio parásito al que se le hace crecer y reproducirse en un medio de cultivo novedoso que no contiene células ni suero, y del que se selecciona una serie de proteínas que, una vez purificadas, serán las idóneas para estimular la inmunidad celular. No es, por tanto, una vacuna hecha con parásitos muertos. Además, el adyuvante utilizado posee la rara habilidad de estimular una actividad mediada por células, además de una inmunidad humoral con dosis bajas. Se trata prácticamente del mismo adyuvante que se utilizará en la nueva vacuna contra la malaria (se encuentra ya en la fase III de investigación), enfermedad que, como sabemos, también se transmite por la picadura de un mosquito, y que también es el que aparece en algunas vacunas de gato contra la leucemia felina.
RESULTADOS MUY POSITIVOS
Los estudios realizados han demostrado que la vacuna CaniLeish disminuyó aproximadamente cuatro veces la probabilidad de estar activamente infectado y de progresar hacía las fases sintomáticas. Estos resultados confirman la eficacia de la vacuna, incluso ante la posibilidad de niveles excepcionalmente elevados de desafío natural sin protección adicional contra el vector. Incluso en el peor de los escenarios, con niveles muy superiores de desafío natural de los encontrados normalmente en perros de compañía, CaniLeish sigue siendo capaz de proporcionar una reducción significativa del riesgo de infección activa y de enfermedad clínica.
La vacuna cumple el requisito principal para este tipo de producto, al estimular una respuesta inmune de memoria específica y duradera con una fuerte polaridad hacia la inmunidad celular.
CÓMO VACUNAR
En cuanto al protocolo de vacunación se deben seguir escrupulosamente las siguientes normas:
Debemos efectuar un test rápido de diagnóstico en sangre antes de vacunar. Los resultados los tendremos en veinte minutos, por lo que se podría vacunar el mismo día en que se realice la prueba. Todos los perros que den negativos pueden ser vacunados. Los positivos no lo serán, pero son candidatos a que les sea realizado otro tipo de pruebas para saber si están enfermos, si tienen leishmania asintomática o si simplemente estuvieron en contacto con el parásito y se curaron. Si están enfermos, será el momento de comenzar el tratamiento. Aún así, los datos del laboratorio indican que si un perro positivo es vacunado, no se va producir ningún efecto secundario en cuanto al posible desarrollo o exacerbación de la enfermedad. Se podría dar este caso si en los intervalos entre las tres primeras dosis, el flebotomo infectado por el parásito picara a nuestro perro, si es que el programa vacunal se está llevando a cabo en los meses en que el mosquito tiene actividad. La demostración de que nada pasará es que cuando toquen las revacunaciones anuales, no es necesaria la realización del test que haremos antes de la primovacunación. Aunque no está recogido en los estudios clínicos que se nos han entregado, es más que posible que en estos casos la vacuna pudiera tener efectos beneficiosos.
EFECTOS SECUNDARIOS
Para terminar, y es un tema que nos preocupa, los efectos secundarios son mínimos y no difieren de los que se pueden presentar con las otras vacunas que ponemos a nuestros perros: dolor en el punto de inoculación, hipertermia unas horas después, aparición de un nódulo en el lugar de la inyección, cierta apatía, disminución del apetito… Lo cierto es que en el tiempo que llevamos en nuestra clínica poniendo CaniLeish, ningún propietario nos ha informado hasta el momento de que haya observado ninguna de las incidencias comentadas. De cualquier forma, y en caso de que se presenten, son transitorias y raramente requerirán algún tipo de tratamiento.