Boxer
Última actualización 18/11/2009@08:30:50 GMT+1
Se han registrado varias teorías que intentan explicar el origen del nombre de la raza que nos ocupa. La primera de ellas alude a que Boxer es una derivación de “Beisser”, que significa mordedor. La segunda acude a que en un punto de los orígenes de la raza, se llamó a estos perros “Boxl” o “Boxeln” queriendo rememorar el nombre común de uno de sus posibles antepasados, una raza extinta llamada brabanzón. La tercera hipótesis subraya el significado anglosajón y lo relaciona con las grandes cualidades de estos perros como luchadores. Esto lo ratificaron sus seguidores ingleses cuando lo observaron utilizar sus patas delanteras a la hora de interactuar con otros perros. Sin embargo, no dejan de ser teorías sin fundamento probado, ya que los antepasados de estos perros no le han dejado en herencia un nombre que, etimológicamente, se pueda parecer al suyo. Hablamos del Bullenbeisser alemán y del Bulldog Inglés. Aunque nos podríamos remontar aún más en el tiempo si seguimos indagando en las raíces genéticas del actual Boxer. Y llegaríamos a una civilización como la Molosia, una tierra que limitaba con Macedonia y con el mar Jónico, en el noroeste de Grecia, que dio varios nombres para su permanencia en los escritos históricos, como Olimpia, esposa de Filipo II de Macedonia y madre de Alejandro Magno. Pero su principal aporte a la cinofilia mundial fueron los primeros perros molosos, animales de un gran tamaño, temibles en la batalla por su fuerza, su potencia y el tamaño de sus fauces.
Cuando se expandieron por centroeuropa se fueron perfilando razas como el Bullenbeiser, una raza creada en Alemania para perseguir piezas de la venatoria, como el oso, el jabalí o el ciervo. Su trabajo consistía en agarrarlos y mantener este agarre hasta la llegada del cazador o del guardabosque. La evolución de estos perros hacia otros más ligeros y, por tanto, más rápidos, dio como resultado al Brabanzón o Barbanter, al que aludíamos al principio.
El siguiente paso en la evolución del Boxer se ha descrito con el cruce con el Bulldog Inglés a finales del siglo XIX. En 1894, cuatro entusiastas alemanes decidieron trabajar para estabilizar la raza, incluso inscribiéndola en eventos caninos de belleza. Dos años después se fundaba el primer Club Alemán dedicado al Boxer.
Tras la Segunda Guerra Mundial llegó la era dorada del Boxer, con una expansión mundial aplastante. Esto se originó gracias a que muchos soldados destinados en Alemania se enamoraron de este perro y se llevaron algún ejemplar cuando volvieron a casa.
El Boxer en familia Juan Manuel Rodríguez Una de las razas de perros que más habitualmente vemos paseando por las calles o por los parques con sus amos desde hace muchos años es, sin lugar a dudas, nuestro amigo el Boxer.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que el Boxer ni está de moda ni ha dejado de estarlo, se trata de una raza muy popular en España desde hace mucho tiempo.
El Boxer es uno de los perros más populares y del que todo el mundo sabe que es noble, obediente y cariñoso con los niños. Es una de las razas ideales para convivir con niños.
Para convivir con la familia, el perro debe estar educado porque si no es así, puede ocasionar algunos trastornos en la convivencia. Creo que lo que le digo a todas las personas que comienzan a convivir con un Boxer es la base de la convivencia: “No dejes hacer a tu cachorro lo que no le permitirás de adulto”. Este es el comienzo para una feliz y equilibrada convivencia entre nuestro Boxer y nuestra familia.
El Boxer es un perro que aprende pronto y, desde sus primeros días en nuestra casa, debemos enseñarle los lugares o muebles en los que no debe estar. Es cuestión de paciencia y constancia, simplemente un “No” en tono seco poco a poco irá enseñando a nuestro cachorro a saber y respetar los lugares que puede compartir con la familia y los que no.
El Boxer es un perro atlético y, por lo tanto, el ejercicio es fundamental para él. El paseo es su momento de liberación, de ejercicio, de relacionarse con la sociedad. Debe hacer ejercicio al menos una hora y media diaria y al menos disfrutar de tres salidas diarias. Cuando el Boxer es bebé, lo mejor que se puede hacer es pasear y que él se vaya dosificando, por supuesto no someterlo a ningún tipo de disciplina para que se desarrolle más fuerte. Es un error hacerle correr sin parar por cuestas arriba para fortalecer traseras o someterles a demasiadas carreras para fortalecer su musculatura en general. Lo que conseguiremos con estas prácticas es que se lesione. Poco a poco, su musculatura y apariencia atlética irá desarrollándose hasta convertirse en el coloso que soñamos.
Quien ha tenido un Boxer es muy difícil que vuelva a tener otra raza, esto se debe a su especial muestra de sentimiento, a su expresividad y nobleza y a su porte elegante y atlético. Si además es obediente, respetuoso, limpio y guardián…, ¿qué más podemos pedir?