Hasta la fecha, las personas que quieren formarse como adiestradores/as lo tienen que hacer de forma autodidacta o asistiendo a alguna de las academias, asociaciones, fundaciones o clubs que ofrecen cursos “homologados” con la acreditación que ellos mismos otorgan. Las opciones más frecuentes son:
- Formar parte de alguno de los Cuerpos Policiales o de Seguridad del Estado y tener la fortuna de que al interesado lo admitan en esa especialidad. Evidentemente, se trata de un cupo muy reducido y limitado, muy especializado.
- Apuntarse a un club, asistir con el perro y “ver, oír y aprender”. La opción más fácil, aunque suele ser un proceso lento y de muchos años de dedicación de forma discontinua.
- Asistir a alguno de los cursos que organizan asociaciones, fundaciones y entidades privadas (clubs, academias, etcétera) con más o menos respaldo. Suele ser costoso y la titulación no siempre está respaldada por una institución oficial.
- Apuntarse a seminarios, jornadas con ponentes nacionales y/o internacionales. Exige desplazamientos a otras ciudades, incluso al extranjero, y requiere una buena planificación. Se obtienen excelentes ideas, pero no se dispone de un programa continuado y supervisado.
- Adquirir bibliografía y prensa especializada para mejorar la formación autodidacta. Proceso lento y que exige una alta motivación.
- Realizar un curso a distancia o por Internet. La última moda, el e-learning, que también ha invadido los campos prácticos como el del adiestramiento, aunque la parte práctica está muy limitada.
- Combinar de varias de estas posibilidades y otras…
CÓMO DEBEN SER LOS CURSOS En el mercado se ofrecen variedad de cursos sin que exista una uniformidad en contenidos, mínimo de horas de teoría y/o práctica. En muchos casos, la formación se realiza por imitación, “haz lo que yo hago”, sin llegar a entender ni comprender las necesidades individuales del “alumno”. En ocasiones, el programa cojea de contenidos o bien las prácticas con perros brillan por su ausencia; algunas veces no existe conexión entre las técnicas que se ofrecen en el programa y demandan los alumnos y las que imparten los profesores.
Muchas veces, la formación es autodidacta y se tiene que pasar por el lento y pesado trabajo de descubrir la rueda (con muchas posibilidades de “cargarse” a muchos de sus pupilos en el proceso) perdiendo demasiado tiempo en el proceso. Hay algún “brote verde” y tímidos intentos de las comunidades autónomas por organizar el sector, pero que no terminan de cuajar.
Si, pese a todo, estamos decididos a realizar un curso de formación dentro de la oferta que podemos encontrar, con todas las limitaciones conocidas, tendríamos que valorar:
- Contenidos teóricos. Que abarquen aspectos tan variados como anatomía y fisiología, la historia del perro, principios de aprendizaje, cómo enseñar, con un número suficiente de horas, impartidas por especialistas en cada una de las materias.
- Prácticas reales con perros que nos permitan aprender de nuestros aciertos y de los que realiza el resto del reducido grupo. Conocer distintos temperamentos, técnicas de adiestramiento y razas de perros.
- Prácticas, reales o simuladas, con perros y sus amos (u otros asistentes al curso “actuando” como propietarios. Ya que en el futuro tendremos que saber cómo comunicar a los propietarios lo que deben hacer con sus perros.
- Material didáctico. Las lecciones magistrales, monólogos, en los que el profesor habla y habla de sus “experiencias y amplios conocimientos” o nos endosa su video con una sesión de trabajo, suelen ser muy poco productivas. Que se aporte material didáctico a todos los asistentes y se pueda tener acceso a una buena biblioteca especializada para poder ampliar conocimientos.
- Presentación de variedad de material de adiestramiento. Que no quede todo reducido a la posición en la que se debe colocar el collar metálico de ahorque para aplicar “el mejor control posible”.
- Realización de un proyecto final individual sobre un tema de interés relacionado con alguna de las materias.
- Informarse sobre cuál será la acreditación que se recibirá si se completa el curso y si está reconocida o avalada por alguna institución oficial.
- Con toda la información recopilada tendremos que valorar si el precio resulta razonable considerando todo lo que se nos ofrece.
- Lo ideal es poder contactar con una o varias personas que hayan asistido anteriormente al curso y plantearle nuestras dudas y curiosidades. Interesarnos por su valoración y sus posibilidades “laborales” después de completar el curso.