Veterinaria
Texto: José Enrique Zaldívar
Última actualización 27/11/2009@08:26:01 GMT+1
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| Enfermedades del intestino grueso |
En un artículo anterior me referí a las diarreas que podían presentar nuestros perros como consecuencia de alteraciones o enfermedades que afectaban al intestino delgado. Llega la hora de escribir sobre aquéllas que afectan al intestino grueso, es decir, sobre las colitis, la constipación y disquecia.
La diarrea es la manifestación más dominante asociada con la enfermedad colónica en perros. Las anomalías inflamatorias (colitis), que pueden ser dietéticas, traumáticas, parasitarias, infecciosas, inmunes o idiopáticas (causa desconocida) son las etiologías más importantes de la diarrea de intestino grueso. Otras causas incluyen tumores (linfoma, adenocarcinoma), obstructivas (intususcepción, vólvulo) y funcionales (síndrome de intestino irritable).
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DIARREAS
Las diarreas de intestino grueso se caracterizan por la urgencia frecuente para defecar (en general, más del triple de la frecuencia normal); con cada defecación se producen cantidades reducidas de heces que suelen contener un exceso de moco y a veces sangre roja fresca. La urgencia, resultante de la irritación o inflamación del colon, ocasiona expulsiones prematuras frecuentes de cantidades mínimas de heces que, de otro modo, serían insuficientes para provocar el reflejo defecatorio. Asimismo, los "accidentes" en el entrenamiento hogareño pueden ser originados por la urgencia o incapacidad de controlar el comportamiento intestinal. No es infrecuente que si nuestro perro está afectado por alguno de estos problemas advirtáis un esfuerzo (tenesmo) porque el animal se mantiene en postura agachada durante un periodo extenso de tiempo después de la defecación o hace repetidos esfuerzos defecatorios dentro de un lapso de pocos minutos. Estos intentos pueden producir o no pocas heces, o a veces una cantidad reducida de ellas, compuestas casi por completo de moco, exudado y sangre. La sangre puede cubrir las heces, las vetas sanguíneas pueden estar mezcladas dentro de las heces o la sangre en gotas es eliminada al final de la defecación. El moco excesivo puede dar a las heces un aspecto brillante o de jalea.
Normalmente, los problemas de intestino grueso no van a provocar adelgazamiento en nuestro perro si está comiendo con normalidad y los volúmenes de heces no son excesivos, lo que contrasta con el aumento sustancial de la producción fecal en perros con enfermedad del intestino delgado.
Cuando hemos llegado a la conclusión de que las diarreas de nuestros pacientes son debidas a un problema de intestino grueso, comenzaremos a investigar las razones por las que se está produciendo. En ocasiones será necesario la realización de estudios histológicos, es decir, la toma de una muestra de tejido del colon y su posterior envío al laboratorio por medio de colonoscopia. Aún así, las primeras evaluaciones deberán ir orientadas a buscar las causas en la nutrición, en la presencia de parásitos o en la presencia de infecciones.
CAUSAS
Una de las causas más frecuentes de colitis es la trichuriasis y debe ser descartada mediante los análisis pertinentes o el ensayo con un medicamento adecuado. De igual manera, los Anquilostomas también pueden provocar colitis.
Las infecciones generalizadas por Campylobacter, Salmonella, y Clostridium se están reconociendo como causas bacterianas importantes de enterocolitis. Estas infecciones del tracto digestivo posterior se pueden diagnosticar por cultivos fecales especializados. Cuando hay un brote de diarreas en un colectivo de perros, esta circunstancia debe ser tenida muy en cuenta.
Un análisis de sangre puede revelar anemia, que podría derivar de una hemorragia intestinal o de una falta de fabricación de glóbulos rojos por una enfermedad crónica. La elevación deeosinófilos podría indicar la presencia de parásitos, enteritis eosinofílica o a veces otras enfermedades intestinales inflamatorias o neoplásicas. Las alteraciones en el número de glóbulos blancos podrán indicar una infección generalizada, una inflamación intestinal o una intoxicación. La determinación de los diversos valores bioquímicos nos dirá si estamos ante una enfermedad que puede estar provocando las colitis, como la insuficiencia renal, pancreatitis, enfermedad hepática o enfermedades de la glándula adrenal o del tiroides.
La colitis idiopática crónica (enfermedad intestinal inflamatoria) es uno de los grandes quebraderos de cabeza para los veterinarios, y en muchas ocasiones afectan también al intestino delgado y al estómago. Las causas que dan lugar a estos procesos no están todavía perfectamente establecidas, pero se han incriminado factores genéticos, dietéticos, bacterianos, inmunológicos y alteraciones de la permeabilidad de la mucosa intestinal. Se podría tratar de reacciones de hipersensibilidad contra bacterias, componentes del alimento o del propio intestino. Algunos de los perros que acuden a las consultas veterinarias con colitis idiopática colónica presentan diarreas crónicas o recurrentes del intestino, mejoran ostensiblemente con cambios dietéticos y los tratamientos médicos oportunos.