Para algunos, éste es el período dorado del adiestramiento:
• El perro está en su plenitud física y mental. Tiene la vitalidad de un cachorro pero con un cuerpo ya desarrollado.
• El apego con el amo está ya bien establecido después de todos los meses de juegos y paseos, siendo el centro de atención, y ya nos demanda otro tipo de ejercicios y actividad (si no se la proporcionamos pronto, tratará de encontrarla por sus propios medios y es posible que no nos agrade sus descubrimientos y métodos).
• Con los conocimientos básicos de convivencia e integración en nuestro hogar asentados, y ya adaptado a nuestro estilo de vida, por lo que podemos concentrarnos de lleno en el aprendizaje formal de la actividad seleccionada para el jovencito.
• Con toda su motivación y ganas de aprender esperándonos para descubrir juntos nuevas metas.
DE NOSOTROS DEPENDE Si el perro ha estado a nuestro lado desde cachorro y hemos seguido el programa básico de socialización, ahora, alcanzado el año y medio de edad de nuestra joven mascota, nos encontramos ante un diamante en bruto. De nosotros, nuestra destreza, y de nuestro trabajo dependerá el lograr el mayor potencial y conseguir que sea un joven integrado en nuestro estilo de vida o que siga siendo un cachorro con conocimientos básicos y un comportamiento impulsivo. De nosotros, como maestros, dependerá en gran parte que nuestro alumno alcance el nivel de excelencia.
En caso de que adquiramos el perro ya con más de un año y medio de edad, tendremos que dedicar tiempo para conocer a nuestro perro, establecer vínculos y determinar si existe algún problema de comportamiento o si es necesario establecer alguno de los comportamientos básicos, para ser limpio en casa y/o la inhibición del mordisco, algo que centrará nuestra atención y puede condicionar nuestros progresos en otros aspectos de su aprendizaje.
En cualquier caso, con este perro joven, en su plenitud vital, tenemos todo a nuestro favor:
- Apogeo físico: capacidad para realizar todo tipo de ejercicios con gran fuerza y vitalidad.
- Capacidad mental: mayor capacidad de concentración. Retiene lo aprendido por lo que requiere menos repeticiones.
REGLAS BÁSICAS A la hora de enfocar el adiestramiento de nuestro joven tenemos que respetar y prestar particular atención a las reglas básicas y en especial:
• Utilizar aquello que lo motiva, comida, juegos, sueltas, caricias y/o palabras con una adecuada entonación, para sostener sus ganas de aprender y su disponibilidad para el aprendizaje.
• Ser sistemático en el trabajo, realizando sesiones regulares y cortas, dejando períodos de descanso entre ellas para que tanto nuestro alumno como nosotros podamos descansar.
• No deberíamos iniciar la sesión de adiestramiento si no tenemos claro lo que vamos a hacer o si estamos cansados o irritables.
• Terminar siempre las sesiones con una nota positiva, más vale acortar la sesión después de un ejercicio completado de forma exitosa que prolongarla para aumentar el cansancio y los errores de perro y amo.
• Evitar la repetición de las órdenes, que lo único que causan es confusión en nuestro perro. La repetición de la orden nos indica que nuestro perro todavía no ha aprendido lo que demandamos de él.
• Una vez que logramos una respuesta fiable en nuestras sesiones de adiestramiento, pasaremos a trabajar en variedad de entornos y situaciones, incluyendo distracciones, de menor a mayor grado, para mejorar su concentración y atención a la tarea.
• Ya podemos buscar la precisión y rapidez en la ejecución que podemos esperar de un perro joven premiando sólo las respuestas más rápidas y mejores ejecuciones del ejercicio, la excelencia.
• Incrementar gradualmente la dificultad del ejercicio, para satisfacer nuestras expectativas y demandas.
• Debemos estar preparados para satisfacer las demandas de aprendizaje de nuestro perro joven. En caso de que realice progresos rápidos, tendremos preparadas nuevas actividades para no repetir una y otra vez los mismos aburridos ejercicios.
LA ELECCIÓN DEL MÉTODO, PRIMORDIAL El método de adiestramiento que seleccionemos será determinante en los progresos del perro joven para que llegue a ser un perro adulto con el que poder convivir. Los métodos que nos ofrecen progresos rápidos, con poco esfuerzo, acostumbran a dejar efectos secundarios que limitarán enormemente la progresión de nuestro perro. Lo más importante recae en que, tanto nosotros como nuestro perro, disfrutemos en el proceso de aprendizaje, que exista respeto mutuo. Las viejas técnicas con collares especiales, impulsos, dominancia y gritos tan sólo conseguirán anular su iniciativa o que nuestro perro nos tema, interfiriendo esto en el proceso de aprendizaje.
El adiestramiento y aprendizaje de los ejercicios de obediencia y las nuevas actividades que queramos introducir favorecerán su calidad de vida y lo predispondrán a nuevos aprendizajes en el futuro.