Texto: José Enrique Zaldívar Clínica Veterinaria Colores
Última actualización 22/06/2010@13:41:16 GMT+1
Estamos en junio y ya queda poco para disfrutar de las vacaciones. Algunos de nosotros tendremos que dejar al perro en una residencia, mientras que otros tendremos la oportunidad de llevarlo con nosotros. Para todos, repasaremos unos consejos que, aunque son lógicos, en muchas ocasiones se olvidan, y no está de más recordarlos.
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Es conveniente que la alimentación de nuestros de perros sea la misma a la que está acostumbrado, así que procuraremos avisar con antelación a la residencia para que el día de su llegada estén provistos de ella. Si ya de por sí la experiencia será un poco estresante, lo será más si el perro se encuentra frente a un plato de alimento que resulta novedoso para él. Tampoco estará de más que cuente con algún objeto con el que esté familiarizado, ya sea una manta o algún juguete.
Es imprescindible que el perro tenga sus vacunaciones en regla, pero no sólo contra la rabia, sino contra moquillo, hepatitis, leptospirosis, parvovirosis y virus y bacterias de tos de las perreras. Además, deberá estar protegido contra parásitos externos como pulgas y garrapatas, y en las zonas en que la leishmaniosis y la filariosis sean endémicas, se hace necesario haberles protegido convenientemente contra estas graves enfermedades. Ya hemos publicado artículos al respecto en la revista, pero si tenemos dudas debemos consultar a nuestro veterinario.
Me parece también importante que, una vez que hayamos vuelto de nuestro viaje y recogido al perro, pasemos por nuestra clínica habitual para una visita rutinaria, y que el veterinario proceda a una desparasitación interna del perro.
Espero que seáis muchos los que vayáis a vuestros destinos de veraneo acompañados de vuestros perros, salvando las dificultades que, por desgracia, todavía se dan con demasiada frecuencia en nuestro país. Son muchos los hoteles que no admiten perros, y muchos los campings, casas, pisos y apartamentos de alquiler que no admiten animales. Es recomendable que si vamos a alquilar, se lo hagamos saber a los propietarios para luego no tener sorpresas desagradables. En la actualidad existen muchas casas rurales que admiten perros, por lo que ésta puede ser una excelente alternativa.
Lo primero es llevar la cartilla de vacunación con nosotros por si ocurre algún incidente que haga necesaria su presentación, y la protección contra parásitos externos (pulgas y garrapatas), así como la profilaxis contra leishmania y filariosis en los lugares en los que estas últimas se presenten con relativa frecuencia. La mejor manera de obtener información al respecto es una consulta al veterinario aprovechando una visita rutinaria a la clínica. En nuestros centros tenemos mapas de la península en los que se recoge la incidencia de estas enfermedades.
En función de nuestro destino, el viaje se hará en coche, tren, avión, barco o autobús, e incluso existe la posibilidad de alguna compañía de transporte nos pueda llevar el perro al lugar elegido. Las normativas en cuanto a transporte público son bastante diferentes en función de las compañías, por lo que creo importante que antes de iniciar el viaje nos faciliten la información necesaria al respecto. Si el destino está en el extranjero, consultaremos antes con el consulado, la embajada o nuestro veterinario para saber la documentación que será imprescindible para no tener ningún contratiempo.
CÓMO ACTUAR ANTE UN GOLPE DE CALOR
La posibilidad de que el perro sufra golpe de calor se hace mayor cuando se producen paradas durante el viaje. Un descanso para tomar algo o estirar las piernas dejando al perro dentro del coche a pleno sol o incluso a la sombra puede ser sumamente peligroso. Dado que es conveniente realizar estas paradas, especialmente si el viaje es largo, el perro deberá bajar con nosotros, y será conveniente que se le ofrezca un poco de agua. Ya sabemos que en la mayoría de las ocasiones resultará imposible que entre en un bar o en un restaurante, así que habrá que intentar planificar el viaje para poder evitar esta circunstancia. Una buena solución será llevar unos bocadillos y aprovechar las áreas de descanso habilitadas en muchas carreteras.
¡Bajo ninguna circunstancia, en los meses de calor, debemos dejarle dentro del coche, aunque sea con las ventanillas ligeramente bajadas! El golpe de calor se produce en perros expuestos a una temperatura ambiental alta y que se mantienen en estrés (confinamiento en un espacio cerrado). Es una urgencia médica definida como una elevación de la temperatura corporal que supera la capacidad de los mecanismos compensatorios del animal para disipar el calor. Lo que percibiremos en un principio será un aumento del ritmo respiratorio (taquipnea), hiperventilación, dificultad respiratoria, aumento del ritmo cardíaco (taquicardia), membranas mucosas secas e hiperémicas, hipersalivación y actividad mental alterada que pasará por diversos estadios como estupor, ataxia, depresión, convulsiones y coma. Además, el perro sufrirá hipotensión, debilidad, síncope, vómitos y diarrea, puntos hemorrágicos en la piel y manchas cutáneas por vasodilatación. Si no conseguimos controlar el proceso, las mucosas se tornarán pálidas y grisáceas, la respiración se hará superficial, evolucionando hacia la apnea, con vómitos y diarrea hemorrágicos.
¿Y qué debemos hacer ante este cuadro tan preocupante? Básicamente enfriar al perro: mojar su cuerpo con agua fría (¡no helada!), darle aire con unas hojas de periódico o con un pequeño ventilador, aplicar alcohol o hielo sobre sus axilas e inglés dando un suave masaje y estimular la circulación periférica frotando la parte inferior de sus extremidades. Es sumamente importante no empeñaros en que beba agua, ya que el perro podría empeorar.
Una vez solventadas estas primeras dificultades, resulta imprescindible recurrir a un veterinario lo antes posible, ya que en muchas ocasiones las complicaciones derivadas del golpe de calor se podrán presentar hasta tres días después del episodio.
RIESGOS EN LA PLAYA
No es infrecuente que durante las vacaciones nuestros perros puedan presentar gastroenteritis, que irán acompañadas de vómitos y/o diarreas. Muchos perros, en su primer contacto con el mar, deciden probar ese estupendo laxante que es el agua salada, y lo tragan en grandes cantidades mientras nadan. En la mayoría de las ocasiones, los vómitos y la diarrea osmótica que se va a presentar no durará más de 24 horas, pero si ésta es profusa o se dilata en el tiempo, una visita al veterinario se hará imprescindible. Como primera medida, es importante retirar el alimento y dejar que el perro beba pequeñas cantidades de agua, o incluso que ésta sea sustituida por unos cubitos de hielo. En algunas ocasiones se hará recomendable el uso de agua mineral.
DEMASIADO SOL
Las quemaduras por el sol directo son sumamente raras en los perros, aunque en ocasiones pueden presentarse, en especial en la zona de las orejas o en aquellos casos en los que el perro haya sido sometido a un corte de pelo demasiado profundo. En estas circunstancias será suficiente con evitar prolongadas exposiciones al sol o mojar de vez en cuando al animal.