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Hemeroteca :: Edición del 01/08/2010 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 20/07/2010@11:54:34 GMT+1
Texto: José Enrique Zaldívar
Clínica Veterinaria Colores

La dentición primaria canina (la decidua) está compuesta por 28 dientes; a cada lado del maxilar y de la mandíbula existen tres incisivos, un canino y tres premolares. La mayor parte de los problemas ocasionados por los dientes deciduos se debe a la incapacidad de éstos de desprenderse; la regla que se acepta generalmente es la de "no permitir más de un diente del mismo tipo en el mismo sitio al mismo tiempo". En general, el diente de leche se extraerá tan pronto como empiece a salir el adulto; no hacerlo podría ocasionar desviaciones y éstas, en el futuro, problemas ortodóncicos o periodontales. También las fracturas de los dientes de leche pueden ocasionar enfermedades, por lo que se extirparán lo más pronto posible tras producirse la rotura.

El perro adulto posee 42 dientes secundarios, 20 en el maxilar y 22 en la mandíbula. La oclusión normal es una mordida en tijera, en la que los dientes mandibulares ocluyen a los dientes maxilares. Las afecciones ortodónticas se producen cuando el maxilar o la mandíbula son demasiado cortos o largos o cuando uno o más dientes no poseen la alineación debida.

La estructura dental se compone de esmalte, dentina, conducto pulpar y periodonto. Los dientes están recubiertos por una capa de esmalte. Éste, la sustancia más dura del organismo, está compuesto por cristales de diferentes minerales e iones. Normalmente, es blanco traslúcido, pero puede teñirse o cambiar de color por transmisión de las alteraciones de color de la dentina subyacente. El esmalte puede desgastarse, lo que se conoce como atrición, cuando se debe al rozamiento entre dientes, o abrasión cuando se debe a una sustancia externa, como cuando se masca pelo o piel; incluso el mordisqueo de pelotas de tenis o de "frisbies" de trapo puede provocar el desgaste, que puede acabar afectando a capas más profundas de la pieza dental.

La fiebre elevada durante enfermedades infecciosas puede provocar hipoplasia del esmalte. Las caries más frecuentes en el perro son las de tipo 1 y 5. Las de tipo 1 afectan a la superficie dorsal de la pieza dental, y las de tipo 5, al tercio gingival del diente, en la superficie bucal (exterior) o lingual (interior).

La dentina es la siguiente capa del diente. En el adulto constituye el grueso del diente y se halla recubierta por esmalte supragingivalmente y por cemento subgingivalmente. Aunque a simple vista parece sólida, es en realidad porosa.

El conducto pulpar es la capa interior del diente, compuesto por vasos sanguíneos, nervios y células. Las alteraciones de esta estructura van a provocar que el diente presente un matiz rosado y, posteriormente, como consecuencia de la degradación de los componentes sanguíneos, un tono morado. La rotura de dientes, en las que la pulpa está casi expuesta, terminarán induciendo enfermedades, en cuyo caso está indicado el tratamiento endodóntico.

Rodeando la porción subgingival del diente existe cemento. Es en esta zona donde se inserta el ligamento periodontal y el hueso alveolar que rodea al diente. Rodeando al diente y recubriendo el hueso se encuentra la encía.

En resumen, el periodonto consta de cemento, ligamento periodontal, hueso alveolar y encía. Éste es el área de atención en la prevención y tratamiento de la enfermedad periodontal.

La Gingivitis es la inflamación de la encía y se debe a la acumulación de placa dentaria. Es muy común en la boca de cualquier perro no sometido a una higiene oral meticulosa y frecuente. Se considera que es reversible: la inflamación desaparece si se elimina la placa. De cualquier forma, en muchas ocasiones, "los veterinarios exageramos la nota" ante una gingivitis, ya que, puesto que no todos los sitios con gingivitis progresan a periodontitis, asignar importancia clínica a su presencia conlleva el riesgo de dar importancia a lo que no la tiene.

La Periodontitis es la verdadera "enfermedad" en la enfermedad periodontal. Es la destrucción del tejido de adhesión periodontal (tejido conectivo y hueso). Sólo podemos hablar de que existe esta afección cuando es evidente que hay reabsorción ósea o, lo que es lo mismo, pérdida de hueso. Es frecuente que haya partes de la boca que estén afectadas y otras que no lo estén. Lo que es cierto es que, tanto la enfermedad intensa en una sola área como el efecto acumulativo de una enfermedad menos intensa, pero que afecta a múltiples sitios, puede inducir signos clínicos.

PREVENCIÓN
Con una higiene oral buena, una alineación apropiada de los dientes, que favorezca las fuerzas normales de oclusión, la autolimpieza de dientes y encías (masticación), una buena salud sistémica, una dieta apropiada que proporcione una buena nutrición y con comidas abrasivas, que contribuyan a la limpieza mecánica de los dientes y a que se ejercite el ligamento periodontal y la encia, los tejidos periodontales permanecen sanos toda la vida. Sin embargo, cuando una o más de estas condiciones se altera, la placa se acumulará o se producirá una reacción deficiente o exagerada del tejido local, con la consiguiente enfermedad.

EL CEPILLADO
El cepillado de los dientes del perro tres veces por semana previene la gingivitis. En los perros, se desarrolla sarro cinco veces más deprisa que en el ser humano debido a varios factores, como su entorno oral alcalino y la rapidez con que se acumula el sustrato. Dado que no es muy frecuente que los propietarios cepillen los dientes de sus perros, podemos decir que éstos necesitan limpiezas dentales con más frecuencia que nosotros. Aún así, creo que todos los veterinarios deberíamos concienciar a nuestros clientes de la importancia de educar al perro desde muy pequeño para acostumbrarle al cepillado dental y darles las instrucciones necesarias para facilitarles la tarea. No creo necesario tener que decir que se deben usar pastas dentales formuladas específicamente para este tipo de animales y cepillos adaptados al tamaño de la boca del animal. No es recomendable el uso de sal ni de bicarbonato, y si el perro no se acostumbra al sabor del dentífrico, el cepillado se puede hacer sin este elemento.

TRATAMIENTOS
Cuando la enfermedad está instaurada, se harán necesarios los tratamientos veterinarios. En ocasiones será suficiente con la limpieza bucodental y el pulido, más el uso de determinados antibióticos, y en otras será necesario recurrir a la cirugía. Creo importante hacer saber que los antibióticos deben ser usados racionalmente, ya que cuando los damos vamos a acabar tanto con las bacterias patógenas, como con las beneficiosas que existen en la boca. Del mismo modo, el suministro de estas medicaciones antes de una limpieza dental debe quedar limitado a aquellos casos en los que haya ulceraciones orales dolorosas, periodontitis moderada a intensa, enfermedad sistémica y procedimientos quirúrgicos concurrentes.
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