Redacción
Última actualización 18/11/2010@14:13:28 GMT+1
Muchos cuando hablan del Rottweiler, lo hacen aludiendo a lo impresionante que resulta por fuera, con un cuerpo grande, fuerte, potente, con una cabeza que no deja a nadie indiferente y mirada penetrante y atenta. Pero los que se acercan a esta raza acuden a conceptos más profundos para describirla, sobre todo hablando de su temperamento y su carácter, momento en el que no faltan adjetivos como equilibrado, fiel, inteligente, reflexivo, intrépido, cómplice y, sobre todo, noble. Y es que este perro, a pesar de que pueda parecer una exageración afirmarlo, es más grande por dentro de lo que es por fuera.
Historia
Como sucede con tantas razas caninas, determinar el origen exacto del Rottweiler se convierte en una tarea imposible de llevar a cabo. La selección artificial llevada a cabo por los criadores de la primera época de este perro, guiada por cruces que buscaban una funcionalidad concreta, no quedó inscrita en ningún registro, razón por la cual no nos queda más que intentar ajustar al máximo la lógica para intentar acertar qué perros fueron los que aportaron sus genes para ir creando paso a paso al actual Rottweiler.
Las principales hipótesis hablan de una posible ascendencia del Mastín Tibetano, que fue el precursor del moloso mesopotámico que utilizaron los griegos en las guerras de expansión al descubrirlo en las tierras del Tigris y el Éufrates (se habla de las huestes de Alejandro Magno).
Como decimos, se ha señalado que los grandes perros del Himalaya fueron llevados hacia el exterior, como a China, Mongolia o Rusia, así como hacia Europa, donde pudo llegar a Mesopotamia y cruzarse con perros locales para dar lugar al gran perro asirio, una raza de la que se tiene constancia desde el año 1.500 a.C. Se trataba de perros grandes, potentes, intimidatorios, muy fieros, que eran dedicados a la guerra o a la lucha en la arena. También se acude a la labor de expansión cultural y territorial llevada a cabo por los fenicios para concretar la llegada de esos Mastines Tibetanos a las costas europeas del Mediterráneo. Este pueblo se convirtió en el gran comerciante de las costas mediterráneas desde el 1.500 a.C, sobre todo si hablamos de la Península Ibérica, que muchos creen que fue la puerta de entrada de estos grandes molosos llegados de tierras orientales.
Independientemente de si llegaron junto a las milicias griegas y romanas o si los trajeron los fenicios, estos perros llegaron a Europa y se convirtieron en la base de muchas razas que se desarrollaron a partir de cruces con perros autóctonos.
Las cualidades de estos perros fueron utilizadas para la guarda, la defensa, la guerra, los espectáculos de pugnas con otros perros, animales o personas… La historia particular de los antepasados del Rottweiler le sitúan junto a los comerciantes de la carne alemanes, que sufrían el acoso de los delincuentes que buscaban el dinero ajeno y la carne que éstos llevaban a los mercados para ser vendida. Como hecho curioso, ha llegado hasta nuestros días que los carniceros colgaban la bolsita con el dinero conseguido de las ventas de carne del cuello del perro, seguros de que nadie conseguiría arrebatárselo.
La selección de los ejemplares estuvo enfocada hacia este aspecto: conseguir perros valientes, fuertes e intimidatorios, con las mejores aptitudes para la defensa. A los molosos orientales hay que añadirles unas gotas de los perros autóctonos y de razas ya desaparecidas, como el antiguo Bullembeiser.
El marco en el que esos perros lograron el mayor éxito y que fue el que concentró mayoritariamente la cría en esos primeros años fue la ciudad alemana de Rottweil, situada a 80 kilómetros al sur de Stuttgart, muy cercana a la frontera suiza. No resulta extraño, por tanto, que el primer nombre que recibió fuera el de Rottweiler Metzgerhund, que significa “perro de los carniceros de Rottweil”. En un país como Alemania, que en temas caninos sobresale por haber desarrollado razas de trabajo muy polivalentes, el Rottweiler no podía ser una excepción. Fue utilizado para la caza mayor, donde acosaba y agarraba las piezas más grandes y peligrosas, arrastró carros con carne, leche o cualquier producto que necesitara ser transportado para su venta, además de labrarse un lugar entre los mejores perros protectores del ganado. De ahí que resulte tan eficaz para las distintas labores que se le han encomendado a lo largo de su dilatada historia junto al hombre, ya sea como perro de guerra, de caza, perros detector de materias ilegales, perro de rescate, de guarda, protección y un largo etcétera.
Aquellos primeros perros eran de un tamaño superior al actual Rottweiler, pero éste ha conservado su fuerza, energía, su valor, fidelidad, además de la alta capacidad para desempeñar cualquier tipo de trabajo, pero, como hemos señalado, el pastoreo era una de sus funciones principales. Esto supuso que, a finales del siglo XIX y comienzos del siguiente, la prohibición de circular el ganado por caminos principales y carreteras, junto al desarrollo del transporte por ferrocarril, la expansión del asno como animal de tiro o la crisis económica que sufrió centro Europa en esa época, llevaran a este perro al borde de la desaparición, sin exagerar, pues en 1905 se llevó a cabo un recuento de Rottweilers en la ciudad de Rottweil y sólo quedaba una hembra. La reacción a este catastrófico dato fue iniciar un plan de recuperación de la raza por parte de las autoridades, que llegaron a subvencionar las camadas nacidas. Las medidas para su recuperación obtuvieron pronto los resultados esperados, y poco a poco fue aumentando el número de ejemplares hasta que la raza llegó a afianzarse. Poco tiempo después, su polivalencia y su tremenda capacidad para el trabajo la llevó a cumplir a la perfección con trabajos junto al ejército alemán o a la policía.
Un carácter noble y maduro
El carácter de un animal como el Rottweiler está condicionado por dos factores esenciales: uno intrínseco, predeterminado genéticamente, lo que supone que es heredable y que todos llamamos temperamento, y otro externo al perro, que solemos llamar carácter y que es moldeable, es decir, que depende del ambiente con el que interactúa que, en caso del perro, es responsabilidad directa de la persona o de las personas que se hacen cargo del Rottweiler y que se encuentran en la obligación de aplicar un aprendizaje que consiga que ese carácter sea óptimo. Por las características físicas de este perro, de tamaño considerablemente grande, con cuerpo robusto, de figura fuerte, compacta y bien proporcionada, que hacen de él un perro muy poderoso, ágil y resistente, este carácter debe ser cuidado por los que se preocupan del devenir de la raza. Y así viene siendo desde hace siglos, ya que los criadores que se han encargado de desarrollar este excepcional perro han conseguido potenciar unos rasgos amigables, pacíficos, muy paciente y juguetón con los niños, afectuoso con los suyos, dócil en casa, obediente, seguro de sí mismo y que es feliz trabajando junto a su dueño.
Estos son unos rasgos que el estándar de la raza detalla y que nos pueden servir para decantarnos por uno de estos perros. Pero, como decimos, el temperamento se ve muy condicionado por el carácter que puede desarrollar el perro. El cachorro puede desarrollarse de miles de maneras distintas hasta llegar a la edad adulta. El mero hecho de establecer una serie de normas básicas en la convivencia con nuestro Rottweiler será suficiente para evitar que los principales problemas que atañen la agresividad se manifiesten. Un perro de esta raza agradece un liderazgo que le libere de la toma de decisiones a las que no está acostumbrado y que le pueden llevar a situaciones de estrés a las que no está acostumbrado. Debemos evitar ese conflicto entre la naturaleza dominante del perro y la docilidad que la raza lleva impresa en su material genético. No dejarle subir al sofá, no permitir ese primer gruñido cuando se enfada siendo un cachorro, manipular su comida sin que muestre ninguna reacción adversa…, van consiguiendo que nuestro Rottweiler se convierta en la perfecta mascota fiel y cariñosa, deseosa de agradarnos, que en realidad es.