Texto: José Enrique Zaldívar Clínica veterinaria Colores
Última actualización 18/11/2010@14:26:08 GMT+1
El embarazo y el alumbramiento de cachorros por parte de nuestra perra se convierten en situaciones delicadas en la vida de nuestra compañera. Son muchos los aspectos que debemos conocer y tener en cuenta, razón de más para completar con éste el artículo que dedicamos el mes pasado a la cubrición o monta.
El embarazo puede variar dentro de las distintas razas que conforman la especie canina. En general, cuanto mayor es la talla de la perra (sin incluir el tejido adiposo), mayor es el número promedio de cachorros. Los animales pequeños suelen tener camadas de uno a cuatro cachorros, en tanto que los más grandes llegan a promediar ocho, diez e inclusive doce. No hay duda de que el estado nutricional de la perra, la presencia de trastornos endocrinos concomitantes y la exposición a diversos productos farmacéuticos son variables adicionales que van a condicionar el tamaño de la camada. Las cifras máximas se correlacionan con apareamientos exitosos desde dos días antes y hasta cinco días después de la concentración máxima de LH.
La implantación de los embriones en el endometrio del útero se va a producir entre 17 y 21 días después de la fecundación de los ovocitos por los espermatozoides. Los fetos parecen distribuirse de manera equivalente en ambos cuernos uterinos sin importar el ovario de origen del ovocito que será fecundado dando lugar al óvulo.
El embarazo va a provocar un aumento de peso en la perra de entre un 20 y un 50 por 100, con un promedio del 36, siendo más notorio en la segunda mitad del mismo. Además, la perra va a presentar un leve aumento de glóbulos blancos y un descenso del hematocrito sobre el día 35 de gestación, que obedece a una anemia por aumento del volumen plasmático que diluye la concentración de glóbulos rojos. Las perras preñadas también pueden presentar aumentos de colesterol y de proteínas totales. Los factores de coagulación tendrán una mayor actividad.
La prolactina va a aumentar hasta diez veces en la segunda mitad de la gestación, y la progesterona disminuirá de forma aguda momentos antes del parto. Después del parto, la prolactina va a disminuir durante uno o dos días, para volver a elevarse como respuesta al amamantamiento de los cachorros.
EL PARTO
La variación del momento de la ovulación, las fechas de apareamientos múltiples, y la duración inconstante del celo dificultan la identificación de la fecha exacta del parto. Los 63 a 65 días tradicionales desde el momento del primer apareamiento no constituyen una fórmula exacta. Es más correcto, aunque poco exacto, decir que se producirá entre 56 y 66 días después del primer apareamiento.
Si realizamos citologías vaginales seriadas, podemos decir que el parto se producirá 56 a 58 días después del primer día del diestro, pero es poco práctico y resultará caro. Además, después del día 42-45 de gestación se pueden visualizar y contar los fetos mediante una radiografía, lo que nos puede servir de gran ayuda. Los integrantes de camadas grandes tienden a presentar edades gestacionales menores (55 a 57 días), en tanto que las perras con sólo uno o dos cachorros tienden a un mayor período de la gestación (58-60 días).
Y llega el momento de saber si la perra está o no preñada, es decir, del diagnóstico de gestación. La palpación del abdomen es fácil, económica y confiable para detectar el embarazo. Entre los días 20 y 30 de gestación (o 20 a 30 días después del primer apareamiento) suelen palparse las tumefacciones uterinas de los sitios placentarios. En una perra de unos 20 kilos esas tumefacciones medirán aproximadamente cinco centímetros entre los días 28 y 30 de gestación. Para el día 35, la palpación es más complicada, ya que los cuernos uterinos se colocan en una posición más ventral y más cerca de la caja torácica. Radiológicamente, en el día 21 después del apareamiento se pueden ver los cuernos del útero crecidos y llenos de líquido, y 20 a 21 días antes del parto se podrán visualizar los esqueletos de los futuros cachorros. Las placas realizadas pocos días antes del parto también nos podrán servir de orientación para predecir partos que pueden resultar complicados (distócicos).
CUIDADOS DE LA PERRA EMBARAZADA
En cuanto a los cuidados de la perra gestante, creo importante recordar que la administración de cualquier tipo de fármaco a una perra con sospecha o diagnóstico confirmado de embarazo siempre se vincula con cierto riesgo. Algunos pueden producir abortos, malformaciones o síntomas indeseables. Aún así, es evidente que algunos medicamentos sí que pueden y, en ocasiones, deberán ser usados, pero será nuestro veterinario el que lo determine.
En cuanto a la nutrición de una perra preñada, debo hacer una serie de puntualizaciones. La dieta de una perra que está en la primera mitad de la gestación debe consistir en un buen alimento de los llamados de mantenimiento y durante el primer mes las cantidades deberán ser las mismas que recibía normalmente. Se deben comenzar a ofrecer cantidades crecientes de alimento durante la quinta y sucesivas semanas de gestación.
En cuanto al ejercicio, sacar a caminar a la perra a diario durante la gestación es muy beneficioso. Las perras acostumbradas a correr, lo deberán seguir haciendo durante las cuatro a seis semanas iniciales de la gestación. Cuando la misma está avanzada, el ejercicio debe moderarse y evitar saltos o movimientos violentos.
EL MOMENTO MÁS ESPERADO
Diez a catorce horas antes del parto, la temperatura rectal de la perra desciende a entre 37,7 y 37,2 grados. La etapa I del parto se inicia con el principio de las contracciones uterinas y culmina cuando el cuello del útero está dilatado por completo. La duración promedio de esta etapa del parto es de seis a doce horas, pero puede alcanzar las 24. La etapa II se inicia con la dilatación completa del cuello del útero y concluye con la expulsión completa del feto. La etapa III se inicia después de la expulsión del feto y termina con la de la placenta. Las perras que tienen más de un cachorro alternan las etapas II y III, cuya duración es muy variable. La madre puede tardar en expulsar la totalidad de los cachorros entre 24 y 36 horas.