Última actualización 17/05/2011@08:19:28 GMT+1
Pocos perros pueden presumir de mostrar un rendimiento tan alto en cualquiera de las tareas que se le encomiende. Su carácter equilibrado, cuidado como un tesoro por los responsables de la raza en su cuna, Alemania, y cada vez en más países del mundo, su adaptabilidad, su cuerpo, fuerte, potente y ágil, los instintos que lleva implícitos en su ADN, forman un perro completo y que, además, cuenta con una apariencia que se describe de la mejor forma con la palabra “elegancia”.
Historia y evolución de la raza
Redacción
El Dobermann, como raza canina nació bajo una necesidad. Un recaudador de impuestos y amante de los perros ideó al compañero perfecto a la hora de disuadir a los amigos de lo ajeno que solían intentar hacerse con el fruto de su trabajo. Karl Friedrich Louis Dobermann (1823-1894) quiso llevar a su lado a un perro valiente, grande y potente, con un aspecto capaz de mantener alejados a los más fieros ladrones y de pelo corto, que redujera en lo posible los cuidados que debía ofrecerle un hombre con la mayor parte del día ocupado en sus quehaceres profesionales.
EL COMIENZO
Fue a partir de 1870 cuando empezó a cruzar diferentes razas que tenía a su alcance en los refugios de animales que también regentaba en Apolda (localidad alemana de la región de Turingia). Desgraciadamente, no nos ha llegado el diario donde dejó constancia de los cruces que fue realizando. Por esta razón, muchos son los postulados que apuntan a unas u otras razas participantes, como el Pinscher, perros pastores como el stoppelhopser, antecesor del Perro de Pastor Alemán, perro muy conocido en la Alemania de la segunda mitad del XIX, perros boyeros, se apunta también al Pastor de Beauce, al Rottweiler e incluso al Braco Alemán, un perro de muestra. Del Rottweiler obtuvo su robustez, su fuerza y coraje. Es muy posible que un perro como el Manchester Terrier (a través, muy posiblemente de la hembra “Lady”) le dejara en herencia su agilidad, pero muchos otros autores apuntan directamente al Pinscher. Su gran capacidad de rastreo puede venirle directamente de cruces con Braco Alemán o Weimaraner. Del Weimaraner se defiende que cuente con una variedad de pelo largo, algo que defiende el afamado juez Phillip Groening al constatar que el Dobermann tardó mucho tiempo en erradicar de la cría los ejemplares de pelo largo.
Perros más ligeros, como los lebreles, pudieron ser incluidos en los planes de cría para sumar velocidad en su carrera. Se apunta al Greyhound, concretamente a la hembra negra “Stella”, que fue cubierta por “Lord v. Ried”. El Beauceron, según expertos de la tala de M. E. Heiss, antiguo presidente del Dobermann Club Francés, contribuyó en este proceso para aportar tamaño, color y el brillo característico del pelo del Dobermann. Esto se apoya en que el Beaucerón antiguamente poseía cuatro colores básicos con manchas de fuego, negro, marrón, azul e isabela.
Debemos comentar la teoría sobre la intervención de la hoy desaparecida raza perro de carnicero alemán. El reconocido criador Otto Settegart, según aparece publicado en Unser Dobermann en 1924, es el principal defensor de que este extinto perro, que también se considera antepasado del Rottweiler, fue donante directo de su genética para la creación del Dobermann.
Este proceso de “horneado” de la raza fue bastante corto debido a la premura con que este recaudador de impuestos necesitaba la protección que buscaba. En sus primeros momentos, a este perro se le conocía por el nombre de la función que desempeñaba: thuringer Pinscher o polizeilicher soldatenhund (perro soldado policial).
Tan sólo treinta años después de los primeros cruces, a principios del siglo XX, la raza estaba asentada y contaba con el reconocimiento de la Sociedad Canina Alemana bajo el nombre de Dobermannpinscher en honor a su creador. Finalmente se le acabó suprimiendo la terminación Pinscher y, en general hoy día se le conoce simplemente como Dobermann.
Tras la muerte de Herr Dobermann, otros criadores se hicieron cargo de que la raza siguiera su camino hacia la expansión mundial. Nombres como Goswin Tischler y Otto Goeller siguieron con la tarea iniciada por Karl Friedrich Louis Dobermann. El primer estándar racial fue redactado y aprobado en 1890. Otto Goeller también fundó el Dobermann Nacional Pinscher Club en 1899. Goeller consiguió criar los ejemplares que más podemos asemejar al Dobermann actual. 1898 fue el año en que comenzaron a inscribirse ejemplares en el Libro de Orígenes de la raza, perros de Tischler que posteriormente pasaron a ser propiedad de Goller y con los que comenzó esa labor de mejora de la raza, siempre con la utilidad como guía en la labor de crianza y con la belleza como algo secundario a esto.
HISTORIA RECIENTE
A España llegó el primer ejemplar en 1913, fue “Selma v. Griessen”, que fue presentada a la Exposición Canina del Retiro los seis años siguientes. En 1920 el Dobermann estaba presente en casi toda Europa, y a mediados de esa década ya contaba con un club oficial de raza en Estados Unidos.
A lo largo del siglo XX este perro fue sumando popularidad, algo que no siempre resulta positivo, pues la cría indiscriminada supuso un duro revés a lo que hasta entonces había sido una selección escrupulosa. La principal consecuencia fue la expansión de una leyenda negra sobre su carácter, a la que dedicamos un apartado completo en estas páginas. Comentemos que los diferentes clubes y amantes de la raza reaccionaron a tiempo para luchar con las armas adecuadas ante el problema. Por ejemplo, en nuestro país, tras la creación del Club del Dobermann, en 1975, se comenzó a exigir una serie de pruebas, tanto de aptitudes como de carácter, que concedieran, tras su superación, el Apto para la cría, que sólo obtiene, desde entonces, los perros que no muestran ningún defecto físico eliminatorio o que dan muestras de un carácter deficiente, ya sea por resultar agresivo o temeroso, ya que ambos extremos son indeseables en el Dobermann.
PERRO POLICÍA, PERRO SOLDADO, PERRO DE SERVICIO
La adiestrabilidad que ha demostrado la raza desde sus orígenes la ha llevado a convertirse en una de las más utilizadas en las tareas más complejas que el ser humano ha ideado. Esto, sumado a la cualidad natural del Dobermann por la custodia y la protección ha sido más que suficiente para llevarlo a servir en los cuerpos de seguridad de innumerables estados y a formar parte de las milicias de muchos ejércitos. Tenemos sobradas referencias de Dobermanns que fueron utilizados en las dos grandes guerras de nuestra era. Tras duros y exigentes entrenamientos, estos perros eran capaces de encontrar soldaos desaparecidos, rescatarlos cuando quedaban sepultados tras bombardeos, detectar minas, llevar mensajes a posiciones vigiladas por el enemigo, servir como guardianes de campamentos enteros… No podemos pasar por alto que en la Segunda Guerra Mundial la Infantería de Marina estadounidense contaba con su propio Cuerpo k-9 conocido como los Perros del Diablo. Estos perros fueron entrenados para cumplir tareas de mensajeros y para realizar entregas de municiones o medicamentos a destacamentos que se encontraban en primera línea de fuego. De entre las muchas cifras que quedaron después de la contienda, nos quedamos con la que señala que 25 ejemplares de Dobermann dieron su vida por su país en la batalla de Guam, una isla del Pacífico sur. Una estatua conmemora a los 14 perros que murieron en acto de servicio y a los otros diez que lo hicieron después de agotar sus fuerzas hasta la extenuación, por golpes de calor o por diferentes afecciones caninas. Todos fueron enterrados en Guam en lo que ha pasado a convertirse en el primer memorial realizado en honor al perro de guerra, que fue creado por el teniente Guillermo W. Putney, veterinario de estos perros. Una estatua hermosa de tamaño natural realizada en bronce por Susan Bahary recuerda a todos los que la contemplan la grandeza desplegada por estos perros.
Desde entonces, estos perros no han dejado de servir en diferentes cuerpos de seguridad. Policía, como Scotland Yard en Inglaterra, búsqueda y rescate, bomberos, como el cuerpo de bomberos de Estados Unidos…, han recurrido a las excelentes cualidades del Dobermann.
Colores del Dobermann
El estándar es claro a la hora de enumerar los colores que pueden cubrir el cuerpo del Dobermann. “Negro o café oscuro con marcas limpias, bien delimitadas, de color rojo-óxido. Estas marcas se encuentran en el hocico, las mejillas, las cejas, la garganta, en el pecho (dos manchas), en los metacarpos, metatarsos y pies, en la parte interna de los muslos, en la región perineal y en las protuberancias iliacas”.
El brillo en su manto es una muestra característica de la raza. En el color más oscuro, el negro en un pelo corto, duro y denso, bien pegado a la piel, liso y con un tacto agradable a la mano, le confiere al perro un aspecto de distinción y elegancia, a la vez que saludable. En el color café oscuro el brillo también se encuentra presente en el Dobermann.
Resultan indeseables las marcas muy claras, que no tengan buena definición con respecto al color base, así como las máscaras oscuras, y las manchas oscuras y grandes en las extremidades. En el pecho se sancionan las manchas que cumplen dos extremos, las que encontramos de forma casi imperceptible o las que son muy grandes.
Las manchas blancas son consideradas como falta eliminatoria, así como el pelo blanco y las zonas alopécicas que sean demasiado grandes.