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Hemeroteca :: Edición del 01/10/2011 | Salir de la hemeroteca
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Texto: María del Mar Rodríguez Cabrera, secretaria de la A.C.P.M.

Última actualización 13/10/2011@15:38:37 GMT+1
En Fuerteventura, desde tiempos ancestrales, se ha conservado un noble can con una línea y un comportamiento que lo distingue de otras razas caninas: leal, afectuoso, protector, gran pastor e insobornable guardián. Ha sido reconocido por la cinofilia oficial como Perro Majorero y llamado de forma popular desde hace siglos como “Perro Bardino” debido al color de su manto, dado que éste es el único que puede presentar.
Los orígenes del Perro Majorero son remotos y confusos ya que se remontan a la llegada de los Majos, primeros habitantes de la isla de Fuerteventura provenientes del norte de África, hace más de dos milenios.

HISTORIA Y ORIGEN
La economía de los Majos se basaba en la agricultura y ganadería, siendo el perro una indispensable herramienta para el desarrollo económico y social de la Isla, ya que se trata de una raza canina extremadamente resistente gracias a que ha sido seleccionada a través de los siglos para desempeñar labores de pastoreo y guarda en un lugar donde las condiciones ambientales y económicas han sido muy duras.

En el año 20 a.C. el rey Juba II de Mauritania (52 a.C. - 23 d.C.) escribió un libro relatando un viaje a las Islas Canarias mencionando el hallazgo de perros con características similares a esta raza canina, además de otros datos de interés sobre las Islas. Era conocida la afición de este rey por los canes, como ejemplo está la estatua de un perro en bronce similar al Perro Majorero hallada en la ciudad romana de Volúbilis (Marruecos) S.I-II d.C., fecha en que Juba II ejercía su gobierno.

Después de esta fecha poco se conoce de los hechos acaecidos hasta la llegada, en el año 1402, de los primeros conquistadores, los franconormandos Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle. Junto a ellos también llegaron Bontier y Le Verrier, dos monjes normandos autores de “Le Canarien”, crónicas que versan sobre la conquista de las Islas y en las que se menciona en varias ocasiones la existencia de perros en la isla de Fuerteventura.

Tras la conquista de la Isla en 1405, la vida del Majorero tan ligada a la ganadería pocos cambios sufre en los siglos siguientes. Debido a la dureza del clima y a la aridez de la tierra, la isla de Fuerteventura no era un lugar de vida fácil, esto provocó que la entrada de foráneos fuese escasa hasta prácticamente el siglo XX.

Aproximadamente a partir del último cuarto del siglo XX comienza el desarrollo turístico en la isla de Fuerteventura, aunque décadas antes había ya despuntado tímidamente. Este suceso provoca dos consecuencias:
  • 1º. La llegada de extranjeros que comienzan a residir en la isla, así como de mano de obra para trabajar en la construcción y en el sector servicios. Además, se produce la llegada del tercio don Juan de Austria de la legión procedente del Sáhara en el año 1975, que prácticamente duplicó la población de la capital de la isla.
  • 2º. Los majoreros, las personas oriundas de la Isla, viven el primer gran cambio económico de la historia de Fuerteventura. Se abandona la forma de vida rural para comenzar a dedicarse al sector turístico.


Esta serie de sucesos repercutieron negativamente en el estado de conservación del Perro Majorero, ya que, por un lado, junto al contingente poblacional foráneo, llegaron también sus animales de compañía. Y por el otro, la población majorera, al tener un mayor nivel adquisitivo, comienza a importar a la Isla todo tipo de razas caninas que se imponían en número frente a la raza canina local.

La presencia de otras razas caninas hizo que se produjera el mestizaje de un buen porcentaje de Perros Majoreros, hecho que mermó el número de ejemplares de pura raza hasta casi rozar la extinción. Es por ello que en el año 1975 surge un grupo de estudiantes majoreros que inicia una lucha a ultranza en pro de la recuperación del auténtico Perro Bardino Majorero y salvarlo de su extinción. La falta de apoyo y ayudas económicas no mermó la entrega de estos luchadores, trabajando desde los primeros años en la ardua tarea de localización y reseña para concluir con un meritorio censo sobre los perros en la isla. Además, el 21 de Abril de 1979 se celebró en Fuerteventura la que se puede considerar Primera Exposición Monográfica del Perro Majorero en la plaza de Gran Tarajal, a la que asistieron conocidos criadores, expertos y jueces cinófilos de categoría nacional e internacional.

A este grupo inicial que sentó las bases de esta gran obra se le sumaron otros entusiastas majoreros amantes de esta raza canina, con lo cual, aunando esfuerzos y ganas de trabajar, se logró la fundación de la “Sociedad Protectora del Bardino” en octubre de 1981. La S.P.B fue presentada a nivel internacional en el “I Symposium de las Razas Caninas Españolas”, en Córdoba, del 19 al 21 de marzo de 1982. En este mismo año esta asociación presentó ante la Sociedad Canina de Canarias y en el “I Symposium de las Razas Caninas Españolas” una propuesta de estándar del Perro Majorero basándose en estudios previamente realizados. Los principales objetivos de esta asociación consistían en la cría, difusión y conservación del Perro Majorero y la fijación de los caracteres que lo configuran como un excelente pastor y un respetado perro de guarda. Éste fue el comienzo para el reconocimiento de la raza, que se culmina en 1994 por parte de la Real Sociedad Canina Española al ser admitida como raza española por ésta.

En el año 2001 se publica el estándar oficial del Perro Majorero en el Real Decreto 558/2001 del 25 de mayo (BOE nº142 de 14.6.01). A principios de la primera década de este siglo la calidad racial y número de ejemplares había caído drásticamente, es entonces cuando un grupo de criadores y aficionados a esta raza canina comienzan a trabajar en labores de recría, censo y fomento, retomando la labor en su día comenzada por la S.P.B. De este trabajo nace la Asociación para la Conservación del Perro Majorero (ACPM), que continúa realizando las labores anteriormente citadas y está oficialmente reconocida para la gestión del Libro Genealógico, según el Real Decreto 558/2001 del 25 de Mayo.

RECONOCIDO PASTOR, INSOBORNABLE GUARDIÁN
El Perro Majorero tiene la capacidad de defender a las reses de posibles hurtos y del ataque de perros cimarrones. Trabaja el ganado sin dañarlo, conduciéndolo a los corrales o haciendo presa por el cuello de los animales esperando la orden de su dueño para soltarlo sin provocarle daño alguno. Hay que matizar que antaño también se utilizaban, debido a su gran valentía, con ganado mayor como burros, vacas y camellos. Es por ello muy apreciado como perro de pastoreo tanto en Fuerteventura como en el resto de las islas.

Es extremadamente leal a sus dueños, de gran bravura, muy equilibrado, protector de la familia y amigos, pero bastante receloso con los extraños y muy territorial, sin ser agresivo. Esto le confiere unas cualidades idóneas que lo convierten en un excelente guardián tremendamente defensor de lo que se le encomienda.

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