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Hemeroteca :: Edición del 01/11/2011 | Salir de la hemeroteca
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España VII

Última actualización 19/10/2011@09:19:44 GMT+1
Dos de nuestros tesoros caninos más preciados son perros antiquísimos, primitivos, que han estado al servicio del hombre para una de las tareas que condicionaron la unión de ambas especies hace tanto tiempo: la caza. Los podencos insulares se han convertido en excelentes ejemplos de la adaptación que ha caracterizado a los perros de tipo “faraónico” en su desarrollo en diferentes partes del planeta. En la actualidad, siguen acompañando a cazadores y a familias cumpliendo de manera tan efectiva en el campo como en casa.
• Podenco canario
El archipiélago canario cuenta con innumerables atractivos, pero esta vez nos quedamos con el tesoro canino en forma de un podenco que combina de la mejor manera la rusticidad un perro autosuficiente con la esbeltez y la majestuosidad de una raza que queda muy lejos de lo que Howell escribió a mediados del siglo XIX cuando afirmó que los podencos contaban con un “el aspecto repugnante, el pelaje áspero y un color rojo sucio, con las orejas erguidas. Cuando se hallan en el interior de sus domicilios estos perros salvajes se muestran desconfiados y recelosos, sobre todo con los extranjeros”.

ORÍGENES
La principal cuestión sobre los comienzos de la raza radica en la procedencia de los antepasados del actual Podenco Canario. No se ha podido establecer si procedían de África, si llegaron junto a los primeros pobladores de la isla, tras la conquista española, si acompañaban a los muchos navíos que hacían escala en los puertos de las islas…
Mucho antes de esto, en las Canarias prehispánicas ya se enterraba a los aborígenes de la isla junto a sus perros, como se hacía en las tumbas faraónicas, incluso con similares técnicas de momificación, con las mortajas y las tradiciones de enterrar al difunto con sus posesiones más preciadas, entre ellas, sus cerdos, sus cabras y sus perros de caza.

En este sentido, encontramos un interesante estudio publicado a mediados del siglo pasado por el Museo Canario, en el que se llega a la siguiente conclusión: “Los animales domésticos de los antiguos pobladores de las Islas Canarias eran, en primer lugar, un perro primitivo de tamaño medio que recuerda al dingo de Australia”. Ese perro primitivo podría haber sido descendiente del lebrel egipcio, el tesem. Estos perros eran representados en los bajorrelieves como perros longilíneos, delgados, de orejas tiesas y cola enrollada, como así encontramos en la referenciada tumba de Hemaka, de la primera dinastía, datada sobre el 3.400 aC, en la que se dibujaron escenas de cacerías de antílopes con perros de estas características morfológicas.

Este tipo de lebrel se extendió por muchas partes del mundo gracias a las vías comerciales, pero también sufrió el avance de los lebreles orientales de orejas caídas, más rápidos y efectivos para la caza sin armas, caso del Saluki o el Sloughi. Por este motivo, se justifica que sus poblaciones más representativas acabaran en la zona occidental africana y mediterránea.

Estos perros encontraron en Canarias un clima suave y soleado y mucho alimento proveniente de los conejos y de otras pequeñas presas. De ahí que se escribiese en diferentes ocasiones sobre estos perros como animales salvajes que no precisaban la manutención humana para sobrevivir.

Otra cosa es el suelo donde deben desempeñar su trabajo: la caza. Se trata de un piso accidentado, muchas veces intransitable debido a los desniveles, las rocas que lo cubren dispuestas caóticamente, cortantes y que alcanzan unas temperaturas muy elevadas por la incidencia del sol. Esto complica mucho más la labor de descubrir, levantar, seguir y alcanzar a los esquivos conejos insulares.

Una de las grandes bazas de la raza es la gran adaptación al entorno y a las exigencias de la caza en él. Esto es debido a una conformación morfológica que la selección natural ha ido moldeando a lo largo del tiempo, hablamos de muchos siglos de historia, lo que no podía depararle otro lugar en la clasificación FCI que la sección 7 de perros primitivos dentro del grupo 5.

• Podenco Ibicenco
Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera cuentan con una de las razas más internacionales de las que hemos originado y desarrollado en este país. El Podenco Ibicenco también es conocido como Ca Eivissec, Mallorquí, Xarnelo, Mayoquais, Charnegui…
Si queremos rastrear su origen, debemos remontarnos muchos miles de años. Según el grueso de investigadores, todo podría haber comenzado con los primeros lebreles localizados en la estepa sahariana en la edad mesolítica, allá por el 9.000 aC. Los antepasados de nuestros podencos se encontrarían en el periodo de plenitud egipcio. Como hemos visto en el caso del Podenco Canario. El tessem, que acabamos de mencionar fue la semilla que haría germinar la raza cuando el comercio marítimo llevó a estos perros originarios de África hacia las rutas que abarcaban el Mediterráneo. Aunque es difícil concretar en qué punto de la historia llegaron estos perros a las Islas Baleares, Se piensa que fueron los fenicios los que comenzaron a extender las poblaciones de estos perros denominados “faraónicos”. También se alude a los cartaginenses y la ocupación de éstos de la Isla de Ibiza como posible punto de partida del perro faraónico en las Baleares.

Las primeras inscripciones de la raza en la Real Sociedad Canina son de 1922, aunque en esos primeros años del Libro de Orígenes se inscribían podencos de manera genérica, sin establecer aún la actual distinción entre las diferentes razas autóctonas existentes. Pero la FCI pidió a la RSCE que matizase el nombre de estos perros para evitar una posible confusión etimológica con razas similares de otros países, así, en 1930 se le dio el nombre de Podenco Ibicenco, a pesar de que la población balear prefería el nombre de Ca Eivissenc, nombre que llevó el primer libro dedicado íntegramente a la raza, escrito por un grupo de cinólogos capitaneados por Javier Nanetti. En esta obra se plasma la primera descripción morfológica de la raza, ensayo inicial para un posterior estándar, además de incluir con detalle las aptitudes de la raza y el área de difusión en el que se podía encontrar al Cà Eivissenc. En el texto, encontramos esta descripción: “Raza muy rústica, originaria de la isla de Ibiza, muy común en todas las islas baleares, sobre todo en Mallorca, donde se hallan los mejores ejemplares. En ellas es conocido este perro con su nombre de origen, o sea cà eivissenc”.

En 1980 se funda el Club Español del Podenco Ibicenco. Diecisiete años después se crea la Asociación Española para el Fomento de la Raza Podenco Ibicenco, dependiente de la RSC, y en 2002 los cazadores apasionados de la raza fundan la Associació de Criadors des Ca Eivissenc (ACE), que obtiene el manejo del Libro de Orígenes de la raza cinco años después. Dicha Asociación está trabajando por y para la raza, y ya ha celebrado varias pruebas funcionales para ejemplares de la raza, lo que está llevándola a ser conocida fuera de su tradicional zona de influencia, que siempre ha sido Baleares y el litoral mediterráneo.

Estuvo un tiempo encuadrado dentro del grupo décimo de la FCI, craso error de esta entidad, puesto que el Podenco Ibicenco no caza a la carrera ayudado de únicamente de la vista, como les sucede a los lebreles, sino que utiliza los sentidos del olfato y del oído durante la caza. Así, se corrigió el error incluyéndolo en el Grupo 5 sección 7, de los perros primitivos de caza.
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