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Hemeroteca :: Edición del 01/02/2012 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 23/01/2012@09:08:27 GMT+1
Este pequeño pero valeroso terrier se hizo famoso como implacable cazador de conejos, tejones y zorros, así como exterminador de roedores. Su nacimiento como raza parte de un desafortunado accidente de caza y se debe a la cualidad física que le da nombre: el blanco de su manto. Desde entonces, se ha extendido por todo el mundo, en parte gracias a un carácter tan destacable como su impresionante aspecto físico. Esto le ha llevado a ocupar los más altos escalones en las inscripciones en los libros de orígenes de países de todo el mundo.
Historia desde los inicios de la raza
Redacción

Escocia es una tierra que ha contribuido a la cinofilia con una aportación de nada menos que cinco razas de terriers. Cairn Terrier, Dandie Dinmont, Skye, Scottish y West Highland White Terrier nacieron y se desarrollaron como ayudantes de caza de alimañas, lagomorfos y como herramientas de control de plagas de roedores. Cada zona de este país crió sus perros de una manera más o menos independiente, lo que favoreció que se fueran asentando las diferentes razas. Si viajamos hasta las Highlands occidentales, encontramos la cuna de nuestro Westie. Ya en el siglo XVI comenzamos a encontrar referencias a estos pequeños terriers blancos, intrépidos, valerosos y eficaces cazadores, que comenzaron a abrirse paso, curiosamente, a partir de los ejemplares que eran tradicionalmente despreciados de Cairn Terrier que nacían con el manto blanco. Los criadores de Cairn veían en los cachorros blancos un defecto a eliminar de la selección en la cría, y por la creencia de que eran ejemplares más débiles y no servirían para la caza. Nada más lejos de la realidad.

Tuvo que producirse un terrible accidente en una situación concreta para que alguien de la importancia del coronel Edward Donald Malcolm comenzase a apostar por los terriers blancos. Fue en 1860 cuando Malcolm cazaba zorros en madriguera junto a sus Cairn Terrier. Estos perros de tono rojizo iban tras el raposo y consiguieron seguirlo hasta su madriguera. En este tipo de caza, el perro se introduce bajo tierra para intentar desalojar a su presa para que los cazadores apostados estratégicamente puedan optar a dispararle con sus armas. En el momento en el que el animal salió de la madriguera, uno de los tiradores le abatió, pero al acercarse se dieron cuenta del terrible error cometido al haber confundido a uno de los perros con el zorro. Esto es un duro varapalo para el propietario de un perro, aún más para alguien como el coronel Malcolm, que los cuidaba con verdadera pasión. Este desgraciado accidente le hizo recapacitar mucho acerca de los condicionantes que habían inducido al error. La solución la encontró en esos perros dotados de un manto totalmente blanco. De hecho, años antes había escrito un documento en el que señalaba que la labor de cría realizada por su familia le había hecho toparse con ejemplares blancos, apuntaba que este tipo de terriers ya se encontraban en Poltalloch (condado de Argyll) desde, al menos, 1846. Pero va más allá y especula con que su historia provenga de 1600, cuando el rey Jaime I hizo su famosa petición de media docena de “perros de la tierra o terriers” blancos de Argyll para enviárselos al rey de Francia como regalo.

De esta manera, por muy densa que fuera la vegetación, por poca luz o visibilidad que el monte ofreciera, sería prácticamente imposible que nadie confundiera a un perro blanco con un zorro. Se centró en los raros ejemplares blancos que nacían en sus camadas de Cairn Terrier y comenzó a criar sólo con ellos, formando la base de lo que sería una de las razas más conocidas y extendidas de los terriers escoceses.

Poco tiempo después, a su jauría de perros cazadores se les conocía por toda Escocia como los “Eleven de Poltalloch”.

A partir de este momento, encontramos varios criadores dedicados a los pequeños terriers de manto blanco, como el doctor Flaxman de Fifeshire, en el oeste de Escocia. Sus perros eran conocidos como Pittenweems y, aunque muchos apuntan a que el doctor partió también del Scottish, lo más probable es que introdujera al Terrier Aberdeen, ya que sus ejemplares contaban con un morro más largo y prominente. Estas dos líneas nunca confluyeron, ya que el coronel Malcolm se opuso drásticamente a mezclar sus perros con otros que no siguieran sus pasos a la hora de la selección genética. De este modo, podemos aventurar que aquellos primeros Westies de Malcolm fueron los únicos que podemos reconocer como la base de la raza tal y como la conocemos hoy. También fue el coronel quien apostó por el nombre tan descriptivo de West Highland White Terrier, creando el West Highland White Terrier Club de Escocia en 1905. Un año después, el Kennel Club de Londres reconoció la raza y su denominación.

Las inscripciones de los primeros ejemplares en los libros de orígenes comenzaron en 1907, con tres machos y cuatro hembras registradas. Al final de ese primer año, 63 perros y 79 perras se habían registrado y ya habían participado varios perros de la raza en la exposición canina de Crufts.

Carácter y temperamento del Westie
Octavio Villazala Roca (Educador–Instructor Canino, director del Centro Canino De Montegatto, A Coruña, técnico en Terapia Asistida con Animales)

Sin duda alguna, para comprender el temperamento de la raza West Highland White Terrier, nuestro querido Westie, debemos remontarnos a sus orígenes en las Islas Británicas, más concretamente en Escocia, una tierra agreste, montañosa, con vegetación de monte bajo, húmeda y fría. Tenemos, además, que retrotraernos al siglo XIX, con todo lo que ello lleva implícito, como la diferencia de clases sociales muy acentuada, pero todas ellas de acuerdo en un punto, que no importa la estética canina, sino el temperamento de la raza, y más en concreto el de cada ejemplar. En esta época se crían perros de pata corta y hocico a tierra o de pata larga y venteadores, pero siempre funcionales.

La conformación de su temperamento tiene mucho que ver con el ambiente que le rodea, no solamente rural, donde se emplea como ayudante en la caza de alimañas y como perro de alarma (en situaciones de amenaza se pone en posición de alerta a la defensiva cuando está en su territorio), sino también en las ciudades como un perro totalmente funcional en la captura de roedores, detalle éste que hoy no entenderíamos mucho pero valiosísimo en su momento.

Como todos sabemos, el West Highland White Terrier es un perro que pertenece al Grupo III dentro de la clasificación de la FCI, el grupo de los Terriers (tierra). Se cruzaban con mucha frecuencia Scottish, Skye, Cairn y Westies, los ejemplares blancos eran desechados dado que esta capa no le beneficiaba nada para su trabajo cinegético, demasiado visibles, pero el Coronel Malcom apuesta por este color tras la pérdida de un Terrier oscuro durante una cacería, y no sólo el color es lo que él valora buscando que se vea más en el campo, sino que valora que esta variedad de color blanco lleva en definitiva la sangre Terrier, con todo lo que esto significa en su funcionalidad y temperamento. Aquí nacen los perros Poltalloch, como decía el capitán Mackie, con pinta de bribones y muy activos “ningún agua les pareció demasiado fría, ni ninguna tierra demasiado profunda”.

Hay una parada en la cría entre 1916 y 1919, personalmente creo que fue positiva para la raza, que favorece una selección de una manera más estricta de los mejores ejemplares, no nos olvidemos que estamos hablando de temperamento. Los perros que viven en esta época se seleccionan de una manera natural en su nicho ecológico, sobreviven los más cazadores y los más fuertes, en definitiva, los mejor adaptados. En 1919 se inicia otra vez la cría y con ella los concursos de morfología que acaban siendo los hoy llamados concursos de belleza, se establecen así a partir de este momento, como en otras muchas razas, dos líneas bien diferenciadas a la hora de criar, los perros que fenotípicamente se acercan más al estándar (belleza), y los perros que genéticamente tienen más cualidades cazadoras (trabajo). Hasta el día de hoy, esas dos líneas han ido un poco a la par, y eso es algo que como siempre los criadores deberían tener muy en cuenta a la hora de seleccionar sus ejemplares.

CUALIDADES TEMPERAMENTALES
El West Highland White Terrier, aún el más bello morfológicamente hablando, es un perro de temperamento bravo, criado para trabajar, reactivo, con un nivel medio de energía, alegre y cariñoso con los niños; tiene todas las cualidades buenas de los Terriers, como el coraje, y muy pocos de sus defectos. Da ternura y afecto a otros animales, y es un perro que puede vivir tanto en el campo como en la ciudad. Como todos los terriers, necesita actividad, y es poco frecuente, doy fe después de 30 años de experiencia como educador canino, encontrar ejemplares con problemas congénitos como la agresividad por dominancia interespecífica, me refiero en este caso en concreto hacia el humano. Le gusta ir por delante, tiene su “perronalidad” marcada, hay que comenzar su educación el mismo día en que llega a casa para completar la que comenzaron su madre y sus hermanos en la camada, y que durará toda su vida.

Hay una diferencia clara de comportamiento intraespecifico entre machos y hembras, ellas son apaciguadoras, sociables y con poca tendencia al dominio, mientras que ellos, si no tienen una buena etapa de sociabilización, una buena educación y posterior adiestramiento, pueden darnos problemas de agresividad por dominancia hacia miembros del mismo sexo por dos razones fundamentalmente, por dominancia territorial y por dominancia sexual como consecuencia de una libido alta y casi permanente.

En cuanto al adiestramiento, es decir, la especialidad que nosotros queremos que el perro desarrolle, hay que señalar que la más adecuada genéticamente sería la de cazador, pero también se puede emplear eficientemente como perro de compañía, de terapia asistida, para la búsqueda de drogas, etcétera. En definitiva, a través de esa vivacidad, de ese impulso cazador, de esa energía vital, y de esa mirada de “¿qué quieres que haga, amigo mío?” que dirige al guía, nos confirma que es un perro manejable que acepta muy bien el adiestramiento en positivo, como, por ejemplo, el refuerzo con una pelota o una caricia, y lleva mal los castigadores dada su gran sensibilidad.

Para terminar, sólo contaros una anécdota: hace unos 20 años llegó a mi casa un gran amigo que traía entre sus manos esa raza que a mi tanto me llamaba la atención y de la que hoy hablamos, pero que por otra parte un hombre de perros grandes nunca hubiera aceptado, y la cogí entre mis brazos, y la miré, y yo no sé si sentí en mi alma gallega ese temperamento escocés tan parecido al de mi tierra, o fueron sus ojos, los ojos de mi perra “Maxi”, lo que sí sé es que hasta hoy, entre mis perros siempre hay un Westie.

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