Última actualización 20/06/2012@08:57:46 GMT+1
Casi sin darnos cuenta estamos ya inmersos en pleno verano, una época especial en la relación que nos une a nuestro perro. Aumentan las horas de luz, las temperaturas y, para casi todos, el tiempo libre. Con ello, crece también la posibilidad de pasar tiempo con nuestro perro fuera de casa. Puro placer, está claro. Pero para disfrutar al cien por cien de la compañía de nuestro perro dediquemos un diminuto esfuerzo para preservarle de los riesgos que el verano también lleva aparejados. Son riesgos para nuestro perro derivados precisamente de todo aquello que lo hace deseable, precisamente de esos mismos tiempo libre, temperatura y horas de luz, de ese contacto con el mundo exterior. En lo higiénico, hemos de estar pendientes de los parásitos, mosquitos y demás acompañantes inevitables de la vida al aire libre. En lo referido a la socialización, debemos dedicar unos minutos a planificar nuestros desplazamientos en automóvil para que sean gratos. Y también al entorno en el que el perro vivirá cuando estemos en nuestro destino vacacional, un entorno siempre placentero pero nuevo para nuestro perro, cuya integración en el mismo debemos vigilar. Y no olvidemos circunstancias ambientales que nosotros vivimos con regocijo, pero quizá nuestro amigo de cuatro patas no tanto: fiestas populares, cohetes, bailes, carreras, meriendas multitudinarias y un largo etcétera de singularidades estivales pueden constituir una fuente de estrés para nuestra mascota que con muy poco esfuerzo podremos mantener bajo control. Las páginas de nuestra revista proporcionan consejos en torno a todos estos temas. Objetivo: un verano feliz y una relación con nuestro perro felizmente reforzada como corresponde a la época que se nos avecina. Merece la pena que dediquemos un esfuerzo mínimo pero decidido para que ese placer no se vuelva en contra nuestra. Unos minutos de reflexión pues.., y a divertirnos. ¡Feliz verano!