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Hemeroteca :: Edición del 01/07/2012 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 20/06/2012@09:14:19 GMT+1
Las dudas que pueden surgir a la hora de elegir una mascota se disipan cuando pensamos en el Yorkshire Terrier: su gran belleza y simpatía, su energía y seguridad en sí mismo, la osadía con que defiende el hogar y su reducido tamaño -lo que significa que come poco y ensucia menos- le convierten en el compañero ideal. Se trata de uno de los perros más bellos y sorprendentes del mundo que consigue que cada día a su lado sea toda una experiencia.

Yorkshire Terrier, un compañero de lujo
Texto: Patricia Lozano

DE EXTERMINADOR DE RATAS A MASCOTA IDEAL
Como casi todos los terriers, esta raza se desarrolló en las Islas Británicas y es uno de los ejemplos más claros del paso de perro de trabajo a perro de compañía, aunque no por ello ha perdido el típico carácter de sus antepasados. En la actualidad, es una de las mascotas más deseadas y populares del mundo, pero su origen fue producto de la Revolución Industrial y de la intervención del hombre, que le convirtió en un perro ratonero en las minas y las factorías de algodón de Yorkshire. En un principio, se le conoció como broken-haired scotch terrier y no fue hasta 1870 cuando se le bautizó con el nombre de Yorkshire terrier, aunque también se le ha llamado halifax blue, blue and tan terrier o Yorkshire blue and tan terrier.

En plena época victoriana, coincidiendo con el punto álgido de la Revolución Industrial, fueron muchos los obreros escoceses que se vieron obligados a emigrar a Inglaterra para encontrar un puesto de trabajo. Establecidos en el condado de Yorkshire, los pequeños Scottish Terriers que les acompañaron en esta nueva aventura se cruzaron con terriers locales. De esta mezcla, surgió una nueva raza llamada broken-haired scotch terrier, que pronto sería muy popular gracias a su labor como exterminadora de ratas en las fábricas y las minas.

INTERVENCIÓN DE OTRAS RAZAS
Poco a poco se trató de mejorar mediante el cruce con otras razas, aunque no está muy claro cuáles intervinieron exactamente. Uno de los perros que pudo ocupar un lugar importante en el origen del Yorkie es el ya extinto Clydesdale, también llamado Paisley Terrier, pues las descripciones de los tonos de su color son muy semejantes al azul acero y dorado del Yorkshire. También pudieron intervenir el Black and Tan Terrier, por su color negro y dorado y su refinado hueso; el Skye Terrier, el Leeds Terrier de pelo largo, el Dandi Dinmont Terrier, el Manchester Terrier y hasta el Bichón Maltés. Este último era uno de los presentes que más frecuentemente llevaban los marinos y puede que la particular textura del manto del Yorkshire deba mucho a la aportación de sangre de esta raza en su desarrollo.

Los primeros ejemplares de Yorkshire terrier fueron mucho más grandes que los actuales. De hecho, muchos de ellos llegaron a pesar hasta siete kilos y, desde luego, no poseían la elegancia por la que hoy son famosos. Sin embargo, no tardó mucho en aparecer un tipo característico y unos pocos perros pasarían a formar parte de la historia de la raza por su contribución a la mejora de la misma. Uno de los más importantes fue un macho llamado “Huddersfield Ben”, nacido en 1865 y considerado el padre de la raza pues, a pesar de que murió con tan sólo seis años y medio, fue uno de los primeros sementales que dejó una descendencia de calidad. Tanto es así que, en veinte años, su linaje ayudó a consolidar esta nueva raza y el Yorkshire terrier con más títulos de belleza en su haber, CH “Ozmilion Dedication”, tiene a “Huddersfield Ben” 29 generaciones por delante.

RECONOCIMIENTO
Los primeros ejemplares que comenzaron a presentarse a exposiciones lo hicieron a finales del siglo XIX coincidiendo con el reconocimiento de la raza por parte del Kennel Club en el año 1886, si bien en 1862 ya había comenzado el registro de criadores aunque con diferentes denominaciones. El primer Yorkshire inscrito en el libro de orígenes del Kennel Club fue un macho llamado “Albert”, propiedad de Peter Eden, cuyos perros fueron los primeros en poseer la capa azul marcada con la coloración caoba en la cabeza y las extremidades.

Pronto se haría popular como perro de compañía lo que motivó que los programas de cría se encaminaran hacia una reducción de la talla hasta que su diminuto tamaño se convirtió en su rasgo más distintivo. Sin embargo, su pelaje no encogió en la misma proporción por lo que el Yorkie actual es un perro de pequeño tamaño con un pelo inusualmente largo.

El Yorkshire Terrier Club, fundado en 1898, se encargó de redactar el estándar oficial de la raza en el que se nos presenta a un refinado terrier de compañía que cautiva gracias a una personalidad audaz, dinámica, tenaz, inteligente y vivaracha. Además, y precisamente por su pequeño tamaño, se adapta a la ciudad mucho mejor que otras razas.

En cuanto a la FCI, que incluye al Yorkshire terrier en el Grupo 3, correspondiente a los terriers pero en la sección de perros de compañía, ha realizado dos pequeños cambios en su estándar. El primero de ellos hace referencia al peso máximo de los ejemplares, que pasa de 3,1 a 3,2 kilos. El segundo alude al manto, del que aclara que “el pelo no debe impedir el movimiento” del perro.

UN LENGUAJE PROPIO
El Yorkie es un perro muy especial, un amigo fiel que goza de una gran perspicacia y que todo lo curiosea con su inteligente mirada. Pero no sólo eso. Una de las cualidades más especiales y sorprendentes de este can es que consigue desarrollar un lenguaje propio para comunicarse con su amo modulando sus ladridos, gruñidos y gemidos para comunicar sus sentimientos. Pronto será capaz de hacernos entender lo que necesita sin ningún esfuerzo.

No hay que dejarse engañar por su tamaño, ya que es un perro de mucho carácter con una personalidad muy marcada, que precisa de una educación rigurosa desde pequeño. En ocasiones puede llegar a ser un animal muy caprichoso por lo que es vital que le fijemos unos límites rápidamente. Aceptará nuestras correcciones, aunque no sin antes intentar salirse con la suya al menos un par de veces.

Dada su gran sensibilidad, necesita el contacto permanente con el ser humano. Le encanta ser el centro de atención y reclamará mimos de todos los miembros de la familia porque cuando un Yorkie entra en casa, se integra rápidamente convirtiéndose en uno más. No es un perro para estar solo por lo que si nuestro horario no nos permite pasar mucho tiempo con él, lo mejor será proporcionarle un compañero de juegos.

Es un terrier y, como tal, un gran cabezota pero no se trata de una raza agresiva. Rara vez empezará un enfrentamiento con otro perro a no ser que se sienta amenazado o invadido. Además, tiene muy buena relación con niños y personas mayores.

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