Última actualización 20/06/2012@09:12:18 GMT+1
Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
Las enfermedades periodontales representan el problema clínico más común en los perros, ya que cuatro de cada cinco perros mayores de tres años sufren enfermedades de las encías y son, por tanto, una de las principales causas de consulta. Por enfermedad periodontal entendemos, de forma general, cualquier situación de inflamación de los tejidos de sostén del diente por efecto de la placa. Incluye, por tanto, la gingivitis y la periodontitis.
El daño progresivo sobre las estructuras periodontales de sostén (ligamento periodontal, encía, cemento y hueso alveolar) ocasiona dolor y, en última instancia, la pérdida del diente. Es importante que contemplemos que este problema existe, que puede afectar a nuestros animales de compañía, y que, en consecuencia, es importante que el veterinario revise la boca del perro aprovechando las visitas de rutina para vacunaciones o desparasitaciones.
El primer paso en la progresión de la enfermedad periodontal es el de la formación y acumulación de placa sobre la superficie de los dientes. Este proceso empieza a los veinte minutos de haber comido y, en consecuencia, cualquier control nutricional encaminado a combatir la formación de la placa debería ejercerse en el periodo inmediato posterior a las comidas y durante la masticación. La placa puede eliminarse mediante abrasión física, como ocurre al cepillar los dientes o al masticar.
La placa que no se elimina puede llegar a convertirse en sarro (cálculo). Los minerales de la saliva, ya sean el carbonato o el fosfato cálcico, precipitan y se depositan sobre la placa. Se trata de un depósito muy duro que se adhiere fuertemente a los dientes y aparece por encima y por debajo de la línea de la encía. Una vez formado, sólo puede eliminarse mediante una limpieza dental profesional.
Como factores de riesgo de la enfermedad periodontal podemos citar la edad, con un índice de afectados de entre el 66 y el 80 por 100 de perros de más de seis años, o el estrés, incluyendo el ocasionado por el envejecimiento, que puede poner en peligro los sistemas de defensa de la cavidad oral y que, curiosamente se presenta más en razas pequeñas “toy”. De hecho, existe correlación entre la severidad de las lesiones periodontales en perros y los cambios histológicos hallados en el miocardio y tejidos renal y hepático.
PREVENCIÓN
La estrategia para el mantenimiento de la salud dental es la prevención. El cepillado de los dientes sigue siendo la profilaxis más eficaz a realizar en casa, realizado tres veces por semana con pasta dental a ser posible. Debe ser continuado ya que cuatro semanas sin cepillado son suficientes para que se acumule la cantidad necesaria de placa para causar inflamación gingival. Existen, además, geles tópicos que pueden ser utilizados y que se han demostrado muy efectivos. Se ha demostrado que masticar alimentos duros favorece la salud de la encía, membrana periodontal y hueso alveolar.
El secreto está en que los perros mastiquen el pienso, por lo que los fabricantes han aumentado el tamaño de la bola y su textura, y la adicción de determinadas aditivos que son eficaces como antibacterianos y reductores del mal olor, e incluso contamos con alimentos específicos para el tratamiento de estas patologías.
Además, contamos desde hace tiempo en el mercado con diversos productos alimenticios, como los huesos dentales, que ayudan por su forma, su dureza y su palatabilidad, a la limpieza de los dientes y encías durante la masticación, así como con algunos objetos de juego que contribuyen también al mantenimiento de una buena salud bucodental. Os animo a usarlos.