Última actualización 20/07/2012@08:49:13 GMT+1
Los expertos en esta singular raza sostienen que el Staffie, como también se le conoce, es la raza que más guarda en común con los antiguos perros ingleses de los que procede, sobre todo con los perros resultantes del cruce del Old English Bulldog y el Old English Terrier, antecesores de las modernas razas de perros de tipo bull. Estos pequeños de apenas cuarenta centímetros a la cruz, "pintados" de múltiples colores y con un físico que, como leeremos en las próximas páginas, "desprenden energía hasta por los bigotes".
Historia y origen
Antepasados del Staffordshire Bull Terrier
Iván Cano y Javier García (Afijos Ironlove y Sarastaff)
Si tomamos como punto de referencia al Old English Bull Dog, debemos ir hacia atrás en el tiempo para ver cuáles fueron los antepasados mas cercanos de nuestro Staffordshire Bull Terrier. El cánido molosoide más antiguo del cual tenemos conocimiento y probablemente el que dio origen a todos los perros de gran tamaño que existen en la actualidad es el Mastín Tibetano. Estos perros, según nos relata Marco Polo en sus viajes por Asia central, eran semejantes a un asno en cuanto a tamaño se refiere, y de un temperamento extremadamente fiero. Posiblemente, los directos descendientes de este ancestral moloso, los Molosos Asirios, fueron llevados junto con los guerreros asiáticos o tal vez con los pastores de rebaños nómadas, hasta el continente europeo y aquí evolucionaron dando origen a distintas variedades y tipos de perros de gran tamaño y envergadura, tanto boyeros como de combate y guerra.
En Grecia evolucionó el extraordinario Moloso de Atenas, perro que con total certeza dio origen a todos los molosos contemporáneos. Éste (y sus antepasados) era, según cerámicas, mosaicos y esculturas de construcciones babilónicas y asirias anteriores al año 1000 antes de Cristo, un perro esencialmente de combate y también un terrible compañero de los ejércitos en la guerra. Por sus características físicas, es decir, color y tamaño, además de su funcionalidad, es innegable que este perro es el antepasado del Old English Mastiff, el cual es de todos los molosos contemporáneos el que más vívidamente representa al vetusco Mastín Asirio. Tomando como base al Moloso de Atenas, que, como su nombre indica, era oriundo de la región griega de Molosia, los romanos desarrollaron una variedad que, si cabe, era aún más fiera y agresiva que su progenitor y satisfacía sus necesidades de sangre en los espectáculos de los circos de Roma.
Al expandirse el Imperio Romano, consecuentemente este moloso se extendió por todos sus dominios, dando lugar, según las regiones y necesidades, a distintos tipos de perros molosoides como, por ejemplo, el antepasado del Dogo de Burdeos en la Galia, el Bullembeister en Germania y los antepasados del Mastín Napolitano en la propia península Itálica. En la Península Ibérica evolucionaron los primeros ancestros de nuestros mastines y nuestro perro de presa español hoy ya extinguido. Los Fenicios, grandes navegantes y eficientes comerciantes, fueron los que muy posiblemente introdujeron algunos de estos molosos en Britania. Prueba de ello, que confirma esta teoría, la encontramos en los estudios realizados por Tschudy, que nos dice que entre los años 1200 y 1100 antes de Cristo, al ser expulsados los fenicios de la isla de Chipre, se expandieron por gran parte de Europa, estableciendo nuevos núcleos comerciales tanto en Sicilia como en la Península Ibérica, Galia y Britania, donde con casi total certeza introdujeron estos cánidos molosoides; tal vez perros Molosos de Atenas o alguna variedad de entre todas sus subrazas. Por el fenómeno conocido en biología como “aislamiento geográfico”, allí se desarrolló un tipo de moloso de manera independiente del resto de Europa, dando lugar muy posteriormente al Old English Mastiff. Tanto historiadores como poetas romanos los definieron como “perros batalladores o de boca ancha de Bretaña”. Éste fue el caso del emperador Claudio, de Gratius Faliscus, de Arriano, Megastenes y otros autores, que o bien en sus obras poéticas o en sus tratados históricos los mencionan, haciendo especial hincapié en su natural fiereza y bravura, pues estos perros llegaron a ser un verdadero problema para los invasores, ya que eran utilizados por los habitantes de las Islas Británicas para defenderse de las legiones romanas.
También encontramos referencias significativas y bien documentadas en el distinguido estudioso cinófilo Tron, el cual nos cuenta que en el año 55 antes de nuestra era, Julio César, emperador de Roma, decidió no de manera muy acertada invadir Britania con sus legiones, pero éstas se encontraron con un respetable adversario: los perros autóctonos que los habitantes de las islas poseían y que les eran de suma utilidad en el cuerpo a cuerpo contra los romanos. Éstos bautizaron a los molosos británicos con el nombre de Pugnances Britaniae y los llevaron a Roma para luchar con sus Pugnances (los ya mencionados descendientes de los Molosos de Atenas). Los Pugnances Britaniae (primitivos Mastiffs) fueron unánimemente reconocidos tanto por su superioridad como por su valor, instinto combativo, resistencia al dolor y física.
Una vez llegados a este punto, ya podemos empezar a atar cabos hasta llegar al Old English Bulldog. El inmediato antepasado del Old English Bulldog fue el popular perro de lucha de los siglos XV y XVI, el Bandogge. Era un perro de tamaño relativamente más pequeño que el Mastiff y algo más ligero de peso. Su finalidad era, además de sus combates contra toros y osos, también la de esporádico perro de pelea con otros Bandogges; pero su función más específica fue, como su nombre etimológicamente significa, la de perro de guarda encadenado; Bandogge se traduce por perro esclavo o encadenado de por vida. Su temperamento, como es de suponer, era endemoniado y su voluntad, a toda prueba e insobornable. Esta raza surgió de los cruces realizados entre el Old English Mastiff y algunas razas de perros mas pequeños y muy fieros; éstos eran muy probablemente los antiguos Alanos, de los cuales y según documentos aportados por Edward, segundo duque de York, en su tratado Master Of Games, escrito entre los años 1406 y 1413, nos describe a tres variedades: el Alano Gentil, el Alano Veutreres y el Alano de los Carniceros; considerando especialmente aptos para el bull-baiting las dos últimas variedades. De ellos, el Bandogge heredó una gran diversidad de colores que hoy podemos seguir apreciando en el Staffordshire.
Para todos aquéllos a los cuales nuestros staffies les son desconocidos y tienen dudas sobre su comportamiento en el hogar, les agradará saber que esta inigualable raza, marcada tristemente por nuestra ley con una etiqueta que no les identifica, sirvió durante muchos años de sustento a las familias de mineros de la región Británica de Staffordshire, los cuales, inundados de pobreza en sus viviendas, cuidaban de sus campeones de pelea prácticamente igual que de sus hijos, pues los combates de sus mascotas les proporcionaban una importante ayuda económica, vital para que no faltase la comida y el aseo en sus vidas.
Staffies y niños compartían vivienda, pues dejar a los codiciados luchadores fuera del hogar era un robo seguro. De este modo, al mismo tiempo que se seleccionaba la habilidad para la lucha, se descartaba de la raza toda agresividad con los humanos, pues era de vital importancia que vivieran piel con piel con los miembros de la familia y que fuesen manejables en la pelea, por lo que paradójicamente estos fieros cánidos pasaban de la lucha a cuidar de los más pequeños de la casa con enorme cariño y disposición al juego, tanto que a la raza se le conoce coloquialmente por "nanny dog" (perro niñera), lo cual nos muestra el gran equilibrio psicológico de la raza.