Última actualización 20/02/2013@07:28:00 GMT+1
Texto: Nacho Sierra (Terapeuta de conducta del Hospital Veterinario Mediterráneo de Madrid)
www.nachosierra.esLos problemas derivados directa o indirectamente de una mala relación entre el perro y el dueño copan el 70 por cien de los casos recibidos en nuestra consulta en los últimos cinco años. En la mayoría de los casos encuentran su origen en un establecimiento deficiente del correcto vínculo de liderazgo del dueño sobre el can y en el no entendimiento a la hora de establecer la posición que a cada uno le corresponde en el grupo familiar o “manada”.
Hemos pasado del concepto antiguo y equivocado del perro “tiranizado” y esclavizado por su dueño, al extremo opuesto donde “la democracia” o, en el peor de los casos, la permisividad se convierten en la forma habitual de relacionarse con el perro. Ambos casos son formas técnicamente equivocadas y en algunos de ellos se convierten en situaciones peligrosas a la hora de educar.
En la convivencia real en un grupo de perros siempre hay uno o dos que controlan al grupo, entre perros y gatos suele ser los felinos quienes controlan al can, y en el grupo familiar debemos ser nosotros quienes asumamos el papel de controlarlos a ellos.
Muchos perros han perdido la necesidad de dominar, pero lo que nunca perdieron es la necesidad de controlar o ser controlados. Algunos ejemplares nacieron para ser líderes claros y esto complicará siempre la relación amo-perro y la convivencia con otros ejemplares de su mismo sexo.
En muchos ejemplares de las razas derivadas de los antiguos perros de agarre este mecanismo puede no funcionar, ya que la selección realizada por el hombre ha anulado esta característica en muchas razas derivadas de los antiguos Bullenbeisser, Alano Español y Bulldog, como American Staffordhire Terrier, American Pitt Bull Terrier, Bull Terrier, Boxer, Staffordshire Bull Terrier, Presa Canario y otras razas y mestizajes derivados).
En estos perros la respuesta ante un “roll over” o “dominance down” puede ser anómala y provocar una réplica nerviosa defensiva y equívoca. En este tipo de perros podemos provocar el efecto deseado levantándoles del suelo o mediante una obediencia y educación disciplinada.