Última actualización 20/02/2013@07:40:38 GMT+1
José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
La obesidad en pequeños animales está teniendo en la actualidad un impacto similar al que se está produciendo en la especie humana y, por tanto, las consecuencias del exceso de grasa corporal en nuestros perros debe ser un tema prioritario en medicina veterinaria. Es, por tanto, de suma importancia que nosotros, como clínicos, y vosotros, como propietarios, le prestemos la misma atención que a otras enfermedades crónicas.
En el perro, la obesidad se define en general como un incremento de peso de un 15 a un 20 por 100 por encima del peso ideal debido al exceso de tejido adiposo. En la actualidad podemos decir que el 35 por 100 de nuestros perros son obesos, teniendo mayor incidencia en los de edad media, y se relaciona íntimamente con la gonadectomía (castración).
Los cambios metabólicos en el perro provocados por la esterilización en perros no están muy claros, pero se postula el aumento del consumo de alimentos junto con el descenso de los niveles de actividad. El sexo puede influir también en la ganancia de peso: así, las perras muestran más riesgo de acumular grasa corporal. La raza también desempeña un papel importante. En particular el Golden Retriever, el Teckel, el Labrador Retriever y los Cocker Spaniel son más propensos a padecer sobrepeso.
La explicación fisiológica que nos depara esta situación es sencilla de entender: el incremento de peso se produce cuando el consumo de energía en forma de alimento excede el gasto de la misma.
¿Cómo podemos diagnosticar que un perro está obeso y, lo más importante, en qué grado? En veterinaria utilizamos la palpación y la observación estableciendo una escala numérica. Se trata de estimar la proporción de grasa corporal sin tener en cuenta el peso para ayudar a calcular el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la obesidad. Este método puede emplearse también para evaluar el porcentaje de grasa corporal de un paciente, lo que resulta conveniente para determinar el peso que debe perder.
La puntuación de la condición corporal se establece en: emaciado, muy delgado, delgado, magro, ideal, ligero sobrepeso, sobrepeso, obeso y obesidad mórbida.
El fundamento sobre el que se asienta el tratamiento de la obesidad es simple: disminuir la ingesta de calorías y aumentar la actividad física. Pero el tratamiento en la realidad raramente resulta sencillo. Los procedimientos más comúnmente empleados como las restricciones dietéticas, la colaboración de vosotros, los propietarios, y la existencia de otros animales en el ámbito familiar pueden hacer que el proceso de reducción de peso constituya todo un desafío.
Una vez establecida la condición y peso corporal del perro, debemos estimar el peso ideal, que, salvo excepciones, suele ser el peso que tenía el animal cuando cumplió el año de edad. Debemos determinar la ingesta calórica real conociendo la alimentación que se le da, calcular el consumo calórico deseado y desarrollar un plan de ejercicio.
Para llevar a buen fin el tratamiento contra esta peligrosa enfermedad debemos elegir una dieta adecuada. Existe gran productos en el mercado que deberían cumplir el propósito y que se encuentran clasificadas como: productos sin receta médica, light y dietas que necesitan prescripción veterinaria. Aunque los primeros, los que no necesitan receta, pueden cumplir su función en los casos de obesidad moderada, las de prescripción son las únicas que deberemos utilizar en los casos en que los pacientes deben perder una cantidad sustancial de peso.