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Las espigas y los perros. Evita sus peligros...

Foto: José Ignacio Cembellín López.
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Foto: José Ignacio Cembellín López.

Texto: Amare de Domi Canis (www.amarededomicanes.com)

Todos conocemos el peligro que suponen las orugas procesionarias para nuestras mascotas, pero hay otro riesgo menos conocido e igual de común en nuestros campos y bosques. Hablamos sobre las espigas, esas pequeñas hierbas secas que se nos quedan enganchadas en nuestra ropa cuando paseamos campo a través y que pueden llegar a causar serios daños en nuestro perro.

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Foto: José Ignacio Cembellín López.

Entre final de mayo y principios de septiembre aparecen y es en estas fechas cuando ocurre un despunte en heridas causadas por espiga, ya que las hierbas se desprenden y secan con las altas temperaturas y se pega con facilidad a casi cualquier superficie.

Esta planta crece usualmente en campos abiertos y no cuidados, junto a maleza y malas hierbas. Tiene un aspecto muy similar a la espiga del trigo, aunque más pequeña y seca. Su principal particularidad es que, además de engancharse fácilmente a pelo y ropa gracias a su forma de arpón, su diseño natural hace que esta avance sin problema hasta penetrar la piel del individuo. Y a veces, no solo la piel, sino cualquier orificio que pudiera encontrar a su alcance: orejas, ojos, mucosas, y ano.

Tenemos que tener especial cuidado en estas zonas que pueden llegar a causar daños irreversibles, como úlceras en los ojos, o problemas respiratorios si llega a introducirse a través de las mucosas. Los perros pequeños son más propensos a sufrir las heridas de estas espigas ya que por su tamaño se encuentran más cerca del suelo y se rozan más con estas plantas. Aun así, no hay que dejar de vigilar a nuestros grandes amigos en busca de cualquier problema que tuviera, sobre todo en las patas.

Después de cualquier paseo por el parque, hay que palpar y mirar las zonas más comunes donde pueden alojarse las espigas. Estos lugares son:

- Ojos: las espigas pueden enredarse fácilmente en el flequillo e introducirse en el ojo. Tendremos que asegurarnos que el ojo no esté irritado, inflamado o medio cerrado. Si vemos algunos de estos síntomas pero no alcanzamos a ver la espiga, recomendamos una visita al veterinario ya que la hierba puede haberse quedado entre el parpado y el globo ocular.

- Nariz: por increíble que parezca, al respirar nuestro perro sobre una espiga esta podría llegar a introducirse en la mucosa de nuestro amigo. Un síntoma claro es que no para de estornudar sin razón y se frota de manera continua el hocico entre las patas. Si no alcanzamos a verlo, la visita al veterinario nuevamente es obligatoria, ya que podría infectársele.

- Almohadillas, sobacos y entre las uñas: son los lugares más comunes, tener una espiga entre los dedos hace que nuestro perro lama esa zona insistentemente. La extracción de estas suelen ser fáciles, ya que vemos claramente el orificio de entrada de la espiga y podremos sacarla con unas pinzas. Si ves que se complica la cosa, visita al veterinario.

- Ano, y órganos sexuales: estos son lugares que los dueños no acostumbramos a tocar a nuestros perros por lo que una espiga en esta zona podría pasársenos fácilmente. El perro arrastrará el culo por el suelo en un intento por arrascarse o lamerá su zona sexual más habitualmente. La espiga aquí suele ser fácilmente identificable y extraíble.

- Orejas: sobre todo en aquellos perros que tengan pelo abundante en ellas. La espiga se enreda en esta zona y puede llegar a atravesar todo el canal auditivo sin dificultad. El perro moverá la cabeza bruscamente, y frotará su orejas con las patas. Esta es señal de que hemos de ir al veterinario, ya que su extracción suele ser muy complicada.

Un cepillado posterior cuando lleguemos a casa nos asegurará que no hubiera ninguna que se nos haya pasado entre tanto pelo. Si ves que la planta ha causado ya una herida importante con secreción de pus, haz una visita a tu veterinario, quién se asegurará que no queda ningún resto dentro de la herida y te recetará una pomada antibiótica de ser necesario.

Para evitar en lo posible este pequeño peligro, los expertos en salud canina suelen recomendar recortar el pelo en las zonas nombradas cuando llega el verano disminuir el riesgo. Y sobre todo, a poder ser, evitar estas zonas con espigas o vegetación muy espesa.





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