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¿Cómo saber si mi mascota tiene garrapatas?

¿Cómo saber si mi mascota tiene garrapatas?
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Las garrapatas son posiblemente los parásitos externos que mayor preocupación causan entre los propietarios de mascotas. Te ayudamos a conocerlas para que puedas evitar enfermedades infecciosas y parasitarias graves en tu mascota.

Las garrapatas, los parásitos que nos deben preocupar

Si bien las pulgas, como explicábamos en un artículo anterior, son los parásitos externos más frecuentes en el perro y en el gato, las garrapatas posiblemente sean los parásitos externos que mayor preocupación causan entre los propietarios de mascotas. Y es que, además de invadir la piel de perros y gatos y provocar molestias, pueden transmitir enfermedades infecciosas y parasitarias muy graves, algo que hacen con una enorme eficacia, a un nivel que podríamos comparar con el de los mosquitos.

Las garrapatas están extendidas por todo el mundo, pero suelen vivir donde existe un ambiente húmedo, en zonas de bosques o arbustos o cerca de ellas, o en áreas cubiertas de césped, matojos, etc., como pueden ser los bordes de las sendas y caminos.

En los últimos 10-20 años los expertos han observado un gran aumento en la cantidad y en la distribución de las garrapatas y, por lo tanto, también se ha notado un incremento de las enfermedades que transmiten. Esto es debido a los cambios climáticos y a la abundancia de hospedadores como los ciervos en algunas zonas. En las ciudades se ha comprobado cómo aumenta la población de garrapatas, sobre todo en parques urbanos y periurbanos donde estos parásitos encuentran un lugar muy adecuado para su supervivencia.

¿Cómo son las garrapatas?

Alguna vez habrás oído hablar de los ácaros, unos arácnidos muy pequeños que están por toda la casa, confundidos con el polvo y que, incluso, habitan en nuestras pestañas. Pues bien, las garrapatas son “ácaros gigantes”, emparentados con las arañas y los escorpiones (por lo tanto no se deben confundir con insectos).

Las garrapatas se alimentan exclusivamente de sangre y parasitan a muchas especies animales, entre ellas perros, gatos y también a los humanos y, por lo tanto, debemos considerarlas un riesgo para la salud pública.

Existen dos tipos de garrapatas: las garrapatas blandas, que se encuentran normalmente como parásitos de aves y las garrapatas duras que son las que más frecuentemente afectan a perros y gatos. Sobre todo las especies de nombre científico Ixodes ricinus, Dermacentor reticulatus y Rhipicephalus sanguineus, siendo esta última la más abundante en España (a esta especie a veces se le denomina “garrapata parda del perro”).

Una garrapata de cerca no es muy agradable de ver, de hecho si nos fijamos en su boca entenderemos cómo son capaces de fijarse fuertemente al animal que parasitan pues poseen unas piezas llamadas quelíceros que terminan en ganchos y penetran en la piel como arpones. Una vez sujeta mediante estos arpones, la garrapata ya puede introducir su aparato picador, que también está provisto de espinas para mantenerse bien fijado en la piel.

El aparato bucal de las garrapatas está diseñado para que el parásito quede bien fijado a la piel del huésped y sea muy difícil hacer que se desprendan. (Fotografía de Richard Bartz, bajo licencia Creative Commons 2.5).

Las garrapatas son arácnidos y tienen ocho patas como las arañas, y no son capaces de saltar ni de volar. No hay que confundirlas con insectos. En la fotografía garrapatas de diferentes especies parasitando a un perro (Fotografía: Shutterstock).

El ciclo biológico de las garrapatas, conocerlo ayuda a combatirlas

Las garrapatas son parásitos temporales, apenas pasan la décima parte de su vida sobre los animales a los que parasitan y de los que se alimentan (a diferencia de las pulgas, que pasan mucho más tiempo sobre sus hospedadores). Esto tiene una consecuencia inmediata: la mayoría de garrapatas se encuentran en el ambiente.

Estos arácnidos tienen un ciclo biológico muy sofisticado y van atravesando 4 etapas: la de huevo, que es la única etapa inactiva, y las de larva, ninfa y adulto.

Las hembras adultas se alimentan del hospedador lentamente, ingiriendo una gran cantidad de sangre (a veces hasta 100 veces su peso). Una vez que son fecundadas por los machos abandonan el hospedador y ponen huevos en un lugar protegido (una grieta en la pared o un lugar con musgo les puede servir). Según la especie, una hembra puede poner entre 1.500 y 16.000 huevos. Tras la puesta, que puede durar varias semanas, la hembra muere.

Los huevos eclosionan tras varios días o meses (según las condiciones ambientales) y las larvas (que tienen 6 patas en lugar de 8) comienzan la búsqueda de un hospedador para alimentarse (generalmente un pequeño mamífero o un reptil). A temperaturas de 5-7 ºC las garrapatas ya son activas pero a temperaturas templadas de 20 o 25 ºC el proceso se desarrolla de una forma mucho más rápida.

Una vez que se han alimentado caen al suelo y mudan para convertirse en ninfas (con 8 patas) la cual repite el proceso y se nutre de otros hospedadores (pequeños y grandes mamíferos y humanos). En esta fase ya puede transmitir enfermedades. Las ninfas tras alimentarse caen al suelo y mudan a adultos. Los adultos vuelven a trepar por el pelo del perro o gato hasta una zona donde el animal no llegue a rascarse. Clavan los quelíceros de su aparato bucal como si fueran arpones y se alimentan y reproducen. En esta fase también pueden transmitir enfermedades, incluso más de una al mismo tiempo.

Ciclo típico de una garrapata. Estos parásitos se alimentan sobre los hospedadores durante unos días (5-7 días) y bajan a tierra para pasar a la siguiente fase del ciclo.

Para detectar a los hospedadores las garrapatas esperan sobre la vegetación con las extremidades anteriores extendidas, donde tienen unos órganos sensoriales que detectan el roce del animal, momento en el que abandonan la vegetación y se arrastran hasta el hospedador (fotografía: Shutterstock).

Cómo saber si mi mascota tiene garrapatas

Las garrapatas son “ácaros gigantes”, y su tamaño es de 0,5 cm a 1 cm, pero las hembras pueden alcanzar más tamaño cuando se están alimentando de sangre. Así que podemos detectar estos parásitos a simple vista, revisando a menudo el pelo del animal, sobre todo en las estaciones de primavera y verano, y con más cuidado si hemos paseado por parques o zonas con árboles, hierba y matorrales.

En zonas donde se disfruta de un clima templado incluso en invierno, como en la costa mediterránea o en las Islas Baleares y Canarias sería conveniente mantenerse alerta todo el año y revisar el pelo de la mascota de forma habitual.

Hay que explorar especialmente las zonas del cuerpo donde es más probable encontrar garrapatas: orejas, cara, cuello, axilas, región inguinal, entre los dedos y en las regiones corporales donde la piel es más fina.

En los gatos, debido a sus hábitos de acicalamiento, puede ser más difícil encontrar garrapatas pero esto no es una razón para no tomar medidas preventivas. De hecho, el comportamiento explorador de los gatos les expone a un mayor riesgo cuando pasean por los jardines.

El grado de infestación de garrapatas puede variar en función de algunos factores: por ejemplo, si la población de perros de un lugar determinado está tratada con antiparasitarios, la incidencia será menor. También existen algunos factores individuales: en perros jóvenes hay más riesgo y algunas razas como el Cocker Spaniel parecen ser más susceptibles a la parasitación por garrapatas.

Podemos encontrar garrapatas en cualquier lugar del animal pero sus lugares preferidos son las zonas de piel más fina como las orejas o los espacios entre los dedos. También en la espalda y las regiones de las ingles y las axilas. (Fotografía: Shutterstock).

Las garrapatas y las infecciones que transmiten pueden provocar la aparición de signos de enfermedad en el perro o en el gato: el animal puede mostrarse decaído, con fiebre, sin apetito, etc. En estos casos, y más si se ha descubierto en su piel alguna garrapata, hay que avisar inmediatamente al veterinario.

En conclusión, hay que estar atentos y convertir la revisión del pelo de la mascota en una rutina para poder descubrir estos indeseables huéspedes y eliminarlos cuanto antes. No obstante la prevención con productos eficaces es la mejor medida para mantener a las garrapatas a raya y evitar problemas en tu mascota, en las mascotas de tus vecinos y en tu propia familia.

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