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Soldados caninos. Fieles aliados

Soldados caninos. Fieles aliados
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Texto. Manuel Cruz.

A finales del siglo II antes de Cristo, el general romano Mario Cayo consiguió vencer a los teutones en la batalla de Verselli, a pesar de que éstos emplearon numerosas jaurías de perros como arma de defensa y ataque. La historia nos dice que estos molosos eran guiados por mujeres que a nada ni a nadie temían. La agresividad de los canes teutones fue tal que el general romano tuvo que librar sangrientos y enconados combates para vencerlos.

La historia igualmente nos informa de que en 1521 Carlos I, rey de España, recibió, de su aliado Enrique VIII de Inglaterra, un contingente de tropas mandadas por Surrey, con varios centenares de perros y sus correspondientes guías-soldados, para que le ayudasen en su interminable lucha contra Francisco I, rey de Francia, que, como por todos es bien sabido, fue finalmente vencido y hecho prisionero en la Batalla de Pavía.

Por suerte o por desgracia, el perro ha sido siempre un fiel aliado militar de muchos ejércitos. En la guerra franco-prusiana (1870-1871), los franceses, por iniciativa de Jean Burgate, emplearon perros especialmente adiestrados para la búsqueda de los heridos.

También en la guerra moderna fueron utilizados los perros. A este respecto, los alemanes fueron pioneros en la utilización de perros militares, ya que, en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la perrera de Treptow puso a disposición del ejército alemán 45.000 ejemplares para tal menester.

Estos valientes soldados caninos, además de ser utilizados en unidades de policía militar, desempeñaron arriesgadas misiones en las trincheras.

EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Dado que por desgracia el hombre no se esforzó en aprender bien la nefasta lección de la Primera Guerra Mundial, quiso recuperar esta amarga asignatura durante la primera mitad de la década de los años cuarenta.

En efecto, en 1938 Alemania se aprestaba nuevamente para iniciar una segunda conflagración bélica.

Uno de sus muchos preparativos militares consistió en fundar en Kummersdorf, un centro especial de adiestramiento de perros con fines militares. Por desgracia para la humanidad y para ellos, estos perros pronto se vieron obligados a tomar parte activa en acciones de guerra, así como para la custodia interior y exterior de muchos campos de concentración, entre los que se encontraban Buschenwal, Dachau y Mauthausen, por citar sólo algunos de ellos.

La presencia de perros en los campos de trabajo de la Alemania nazi no se ciñó exclusivamente a misiones de custodia y vigilancia. Toda la correspondencia emitida o recibida por y para los prisioneros de guerra internados en estos campos era previamente censurada por las SS. En las estafetas postales de estos campos se utilizaron distintos gomígrafos para estampillar en la correspondencia las marcas de censura. En los campos de internamiento de Kefreld y Hemer, situados en las cercanías de Düsseldorf y Dortmund, respectivamente, emplearon durante la Segunda Guerra Mundial marcas de censura en las que figuraba la cabeza de un perro y, junto a ella, la palabra «geprüft» (examinado, revisado), así como un número romano seguido de una letra mayúscula, que eran las claves de identificación del campo.

SABOTEADORES POR ENGAÑO
Estos heroicos perros militares fueron adiestrados especialmente para volar puentes y vías férreas. Para llevar a cabo estas arriesgadas misiones eran equipados con una pequeña mochila contenedora del explosivo.

Cuando el perro llegaba al objetivo asignado tiraba con la boca de una anilla y se desprendía de su mortífera carga. El temporizador del explosivo se encargaba del resto.

En la guerra ruso-finesa (1939-1940), el ejército ruso utilizó Pastores Alemanes especialmente adiestrados para volar carros de combate. Para ello, los rusos aplicaron los resultados obtenidos por las investigaciones del Premio Nobel ruso Ivan Paulov, encaminados a conocer los reflejos condicionados de los perros. Éstos eran acostumbrados a comer bajo los carros blindados. Cuando tenían que llevar a cabo una misión suicida los mantenían hambrientos durante un día, al menos. Tras el obligado ayuno, los perros eran equipados con minas magnéticas adosadas a su cuerpo. Cuando llegaban al campo de batalla eran dejados en libertad frente a las columnas de tanques. Los perros, por reflejo condicionado, relacionaban a los tanques con la comida y se dirigían a toda prisa hacia ellos, sin saber que caminaban hacia una muerte inexorable, ya que la mina magnética acababa con el blindado y con la valiosa vida del inocente portador canino de tan mortífera carga.

Sin duda alguna, la utilización de perros para estos abominables menesteres supuso un gran ahorro de vidas humanas, pero el fin nunca puede justificar los medios.

Afortunadamente, la utilización de perros para estas misiones militares suicidas disminuyó al entrar en servicio los lanzacohetes antitanques Bazooka.

VIGILANTES Y MASCOTAS
Durante la Segunda Guerra Mundial el perro no fue utilizado siempre para cumplir arriesgadas misiones bélicas.

Igual que en la Primera Guerra Mundial, muchos perros fueron adiestrados para desempeñar, junto a sus guías militares, misiones de asistencia sanitaria en trincheras o para transportar medicinas o mensajes en primera línea de combate.

A comienzos de 1943 se creó la unidad canina de la Royal Air Force británica. Tras el necesario período de adiestramiento para las misiones que estos soldados caninos tenían que realizar, fueron destinados a la vigilancia y custodia de una fábrica de aviones de combate situada en Staverton, cerca de Gloucester. El primer director de este centro de adiestramiento fue el coronel Baldwin.

Gracias a su decidida intervención pudieron salvarse miles de víctimas y rescatarse con vida igual número de heridos. El ejército italiano se sirvió de perros en las trincheras para prevenir sorpresivos ataques nocturnos del enemigo. Los ingleses no fueron menos, y emplearon ejemplares de Pit Bull Terrier en misiones de vigilancia junto a centinelas en el Peñón de Gibraltar.

TAMBIÉN COMO SÍMBOLOS
Igualmente, algunas razas caninas, por su especial significado simbólico, fueron adoptadas como mascotas en los emblemas de algunos escuadrones o grupos de combate. En el emblema del Escuadrón de Bombarderos número 4 de la aviación naval estadounidense figuraba un Pointer. Por su parte, el mando oriental inglés utilizó en su emblema la figura de un Bulldog blanco sobre fondo negro. Y es que los ingleses se sienten orgullosos de esta emblemática raza canina «made in UK», a quien consideran genuino representante del carácter anglosajón.

El perro ha sido siempre un fiel aliado militar de muchos ejércitos

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2789 | Mario - 22/11/2017 @ 11:19:55 (GMT+1)
    No se debe olvidar a los molosos vigilantes de castillos y fuertes como tampoco a los Alanos Españoles (ancestro del pitbull)utilizados en la colonización y exterminio de aborígenes en América. "Un alano vale por 15 soldados" se decia en relación a su ferocidad en combate

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