Última actualización 23/11/2007@09:11:59 GMT+1
Desde el significado de su nombre, hasta las últimas novedades referentes a la consecución de perros “rabones”
Desde las razas que le dieron forma, hasta las modificaciones que la actualidad está imponiendo y que están siendo recogidas por los aficionados y criadores de formas muy dispares. Para comenzar a entender el desarrollo de una raza tan emblemática como el Boxer debemos acudir a sus raíces, que comienzan en los antiguos perros de Molosia, una tierra asiría que ha pasado a la historia de la cinofilia por haber originado y mantenido durante mucho tiempo una casta canina conocida como los “molosos”. En este artículo hablaremos de todos estos cambios y evoluciones que atañen a nuestro protagonista alemán, pero también trataremos algo que no ha variado en los más de cien años de existencia oficial de la raza y quizá, lo que ha conseguido que el Boxer llegue a nuestros días como uno de los perros más extendidos por todo el mundo: un carácter único, “el eterno cachorro” como así se le cita. El Boxer es un perro de tamaño mediano, de pelo liso, fuerte, con una estructura corta y cuadrada y huesos fuertes. Su musculatura es seca, fuertemente desarrollada y en relieve. Sus movimientos son vivaces y llenos de fuerza. Lealtad, apego a la familia, juguetón incansable, cualidades que completan a un perro impresionante a simple vista, pero que impresiona aún más cuando se le llega a conocer.