Última actualización 17/01/2008@10:33:16 GMT+1
Las antiguas razas de Spitz nos llevan por caminos muy interesantes para llegar al origen y al posterior desarrollo del más pequeño de los miembros de esta familia canina: el Pomerania.
La selección del tamaño ha dado origen a un perro de apenas veinte centímetros de altura, razón que no le hace pasar desapercibido allí donde se encuentre. Una morfología y un aspecto exterior que ha llevado hasta el límite la belleza que atesoran los Spitz Alemanes le convierten en un precioso reclamo de la admiración de aquél que lo observa. Es totalmente dependiente de su dueño hasta la adoración y, salvo ejemplares de carácter exuberante, es buen compañero para personas mayores. A pesar de su apariencia, no necesita excesivos cuidados. Por las particulares características de su pelaje, éste repele la suciedad, por lo que no es necesario bañarlo con frecuencia y bastará para mantenerlo un cepillado semanal. En general, no causa problemas de convivencia con otras mascotas si ha sido bien socializado. Se trata de un perro extrovertido, de gran animosidad, en definitiva, un perro pequeño que piensa que es un perro grande. Si a esto le unimos una gran inteligencia, una vivacidad tremenda y una lealtad inquebrantable hacia su familia, tenemos condensadas las mejores cualidades caninas en un perro de apenas tres kilos.