Última actualización 24/01/2008@17:54:21 GMT+1
Aunque pudieran parecerlo en un principio, los signos de interrogación que hemos colocado en el título no son el producto de un error. Después de leer atentamente la ley popularmente conocida como de bienestar animal, nos quedan muchas dudas de que ese objetivo se alcance con la aprobación y el cumplimiento de esta nueva norma en lo que a animales domésticos se refiere.
Los motivos por los cuales llegamos a esta conclusión son muchos y de muy diverso tipo, y es que la ley, desde el principio, de decir, desde su preámbulo, hasta su final, realiza un tratamiento de los animales de compañía muy alejado de lo que hubiera podido esperarse. Cierto es que el objeto central de la misma no es la regulación de este tipo de animales, pero al final sí los incluye con el fin de que les resulten de aplicación ciertas reglas que, en la mayor parte de los casos, carecen de sentido o son insuficientes, o sencillamente se alejan de la línea que hubiera podido alcanzarse de crearse una ley específica. Lo deseable sería contar con una normativa general a nivel estatal especialmente dedicada a los animales domésticos y no simplemente pinceladas en diversas leyes que dificultan su localización, su comprensión y su aplicación.