Última actualización 21/04/2008@16:50:03 GMT+1
“Cada vez que intento cepillar a mi perro –es un Caniche de año y medio de edad-, intenta morder el cepillo, dificultándome mucho la tarea. A veces no puedo ni comenzar porque se pone muy nervioso. ¿Cómo podría controlarlo para poder cepillarle el pelo?”. Ésta es una de esas situaciones que en ocasiones se nos presentan a la hora de manejar a nuestro perro.
El perro interpreta de otro modo nuestras excelentes intenciones, en “son de paz”, y se pone nervioso, llegando en muchas ocasiones a gruñir e incluso a lanzar dentelladas. Evidentemente, tenemos que actuar antes de que llegue a estos extremos, lo cual probablemente se inició como un juego, para evitar que se convierta en algo más grave y doloroso (y muerda la mano que “mece” el cepillo), ya que entonces nos costará mucho volver a recuperar la confianza en nuestro perro y es más fácil que la situación se nos escape de las manos. Son varias las causas probables de esa reacción por parte de nuestro perro: - Dolor/malestar. - Juego. - Excitabilidad. - Comportamiento aprendido. Hábito. - Comportamiento protectivo (objetos, comida) o de autoprotección. - Miedo o inseguridad.
Aunque lo más probable es que nos encontremos con una combinación de una o más de estas razones. Lo primero que tenemos que hacer es descartar las causas obvias: posibles problemas de salud o dolor físico. Para ello, deberemos visitar al veterinario y desechar cualquier posible daño o lesión muscular y/o articular. También deberemos revisar nuestro material de cepillado para asegurarnos de que está en buen estado y no le hacemos daño, así como analizar nuestra técnica de cepillado para cerciorarnos de que no damos tirones bruscos o realizamos manipulaciones violentas e impredecibles con nuestras manos.