Última actualización 23/04/2008@14:45:46 GMT+1
En el número pasado dimos un “hasta pronto” a las razas que han sido creadas en Francia. Los perros del país vecino han llenado las páginas dedicadas a los canes europeos durante todo un año, doce números en los que hemos repasado una de las riquezas caninas más importantes del mundo. Llega el momento de afrontar otra gran potencia europea y mundial en el campo de la cinofilia.
No nos vamos muy lejos tampoco en esta ocasión y aterrizamos en Gran Bretaña para estudiar la nutrida lista de razas que se han desarrollado en suelo británico. Una riqueza tanto cualitativa como cuantitativa, con más de sesenta representantes aceptados por la FCI. Y qué mejor comienzo que traer a un ilustre terrier, el Yorkshire, un perro que encarna en su cuerpecito lo mejor que el término compañía puede incluir. Junto a él, otro terrier, éste enmarcado dentro de las razas de talla pequeña, el Skye Terrier, y el lebrel más impresionante de este país: el Deerhound.
Tres protagonistas de excepción que dan paso a otro no menos excepcional, pues cruzamos el atlántico para acudir a la cuna de nuestra raza del mes: el Dogo Argentino. Sin duda una de las razas más impactantes cuando se la observa, y aún más cuando se la conoce. Seguro que nos gustará saber todo lo que este gran perro ha ofrecido en sus poco más de sesenta años de existencia y puede seguir ofreciendo al ser humano.
Un perro muy trabajador, que ha destacado en cualquier campo al que se le ha introducido, aunque en ninguno como en el que se basó su creador, el doctor Antonio Nores, la caza mayor, pero que sabe disfrutar de sus ratos de asueto. Muy alegre, hace gala de una gran complicidad con su familia, cariñoso, mostrará esa mirada tan emotiva, con unos ojos expresivos al máximo, y moverá su cola alegremente cuando le dediquemos nuestra atención.
En este mismo sentido, hablando de colas, en este número también aprenderemos todos los usos que el perro le da a este apéndice. Curiosos y reveladores resultan los estudios que desvelan que si el perro la mueve hacia la derecha, ese perro está disfrutando de la situación, confía en lo que le está pasando, mientras que si su cola orienta ese movimiento convulsivo hacia su izquierda, ese perro, dentro de su estado alegre, desconfía, se siente inseguro hacia lo que le rodea. Si observamos a nuestro perro ante una situación nueva y desconcertante para él, como la llegada a casa de una visita que le resulta desconocida, seguro que podremos comprobar si esta teoría se cumple en el caso de nuestro amigo.