Última actualización 23/04/2008@15:16:27 GMT+1
El Pastor de Brie, cuidador y defensor de rebaños, ha colaborado en diferentes guerras y en labores de rescate, además de ser lazarillo y perro policía, para terminar reconvertido en un estupendo perro de compañía.
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Al ser un perro muy sensible, hay que adiestrarlo con dulzura utilizando siempre las recompensas antes que los castigos. Requiere un ejercicio constante y es útil tanto para cualquier actividad deportiva como para colaborar en una catástrofe. Es un perro enérgico y obstinado pero también inteligente, fiel y siempre dispuesto a obedecer.
A pesar del aspecto de gran oso de peluche que le confiere su pelo largo y ondulado, quizá el rasgo más espectacular de esta raza es un excelente guardián pero, a la vez, de una gran sociabilidad. Valiente pastor, audaz, con fuerte instinto protector y excelente memoria, el Pastor de Brie es de naturaleza tierna y amable. Dos o tres ejemplares son suficientes para controlar un rebaño de 700 ovejas y, gracias a su gran energía, puede recorrer hasta 80 kilómetros en un solo día. Está muy presente en la vida cotidiana por esa necesidad de contacto permanente con sus dueños cuyo afecto hacia ellos no tiene límite. Puede ser de color leonado, negro o gris y su rostro se adorna con una larga barba y bigote. Antiguamente existía la costumbre de recortarle las orejas aunque, en la actualidad se dejan caídas. El Petit Chien Lion, perro doméstico de origen, destaca por el tradicional arreglo de su pelaje, que le confiere un aspecto leonino. El Pequeño Perro León se conoce en inglés como Little Lion Dog y en alemán como Löwchen. Está claro que pertenece a la familia de los bichones y que está emparentado con el Bichón maltés, el Bichón boloñés y el Bichón de pelo rizado pero hay dudas sobre su verdadero país de origen. El nombre hace referencia a su origen germánico, pues es una traducción del vocablo alemán, aunque en el siglo XVI esta raza era conocida no sólo en Alemania, sino también en Rusia, Holanda, Italia, España y Francia. En la actualidad se cree que fue desarrollado en Francia y generalmente se le cataloga como perro francés, aunque aún existen dudas sobre esta cuestión. A lo largo de los siglos, esta raza ha estado muy presente en el arte y, así, podemos ver dos ejemplares tallados en la roca de la catedral de Amiens cuya construcción data del siglo XIII. Durante el siglo XV la silueta del Pequeño Perro León aparece a menudo en los tapices pero, sobre todo, es en el siglo XVII cuando figura con frecuencia en las obras de los pintores. Buffon lo describe en su Historia Natural del siglo XVIII y, por la misma época, el naturalista sueco Linné también hace referencia a él. Sociable, vivaracho y juguetón, es un perro muy cariñoso, especialmente con sus amos, pero que exhibe la terquedad de quien no admite su pequeño tamaño. El Beagle-Harrier, por su parte, es un sabueso creado en Francia a partir de dos razas inglesas de las que ha heredado un fino olfato y una gran velocidad, lo que le hace ser un perro ideal que se adapta a cualquier tipo de caza en la que se requiera una gran nariz para seguir rastros.
Aunque procede del cruce de dos perros ingleses, el Beagle y el Harrier, se le considera un animal francés ya que este sabueso se creó y fijó en Francia. Los primeros ejemplares de Beagle-Harrier nacieron en la perrera del castillo de Arengosse, en Las Landas, propiedad del barón Gérard Grandin de l’Epriever. Este cazador y criador organizó en 1889 una jauría de Beagles, pero su reducido tamaño no los hacía indicados para cazar en esta región. Así, al barón se le ocurrió aumentar sus dimensiones apareándolos con diferentes Harriers británicos que adquiriría entre 1904 y 1910. En 1930 ya habían nacido más de mil perros llamados Beagle-Harriers. Aunque no haya nacido para ser un perro de compañía, es muy dulce y afectuoso y puede adaptarse a la vida de interior siempre que dé largos paseos con periodicidad.