Última actualización 22/09/2008@15:30:24 GMT+1
Dos cazadores que hoy son simpáticas mascotas y un perro de pelea cuyo carácter bondadoso le hace irresistible, son un ejemplo más de la gran capacidad de adaptación del Cannis familiaris. El Sealyham Terrier, creado por un cazador que buscaba a su terrier perfecto, es una de las mascotas preferidas por su inteligencia y simpatía. Otro cazador -en este caso un levantador- el Cocker Spaniel Inglés, se ha ganado, gracias a su buen carácter, ser el más popular de todos los Spaniel aunque, precisamente por esto, se haya visto apartado de los bosques. Sin embargo, los que aún se dedican a la caza siguen demostrando las excelentes dotes que le hicieron una raza muy apreciada. Por último, el Mastiff. Un imponente vigilante cuya utilización como perro de pelea le ha hecho ganarse una reputación de animal agresivo que no se corresponde con la realidad.
Sealyham Terrier
El origen del Sealyham Terrier, cuyo nombre proviene del lugar donde fue creado, se conoce con precisión. El responsable de su nacimiento fue el capitán John Tucker Edwardes que, dedicado a la vida militar hasta 1840, al pasar al retiro recibió en herencia el castillo de Sealy Ham, a orillas del río Seal, en el sudoeste de Gales. Convertido en terrateniente y dado su amor por la caza, se dedicó hasta su muerte, ocurrida en 1891, a conseguir el Terrier más intrépido, seguro y valiente para que ayudara a su jauría de perros de nutria. En su búsqueda fue mezclando varias razas y, aunque no llevó un registro de los cruces y los expertos no se ponen de acuerdo, probablemente intervinieron Bull Terriers, Chesire Terriers, Staffordshire Bull Terriers, West Highlands Whites, Fox Terriers de pelo duro, Dandi Dinmonts e incluso Corgis. Lo que sí está claro es que consiguió crear un simpático Terrier de tamaño pequeño y pelo duro, preferentemente blanco, para que no le pudiera confundir con las presas.
Además de nutrias, era capaz de enfrentarse a cualquier pieza y se introducía sin temor en las madrigueras para cazar zorros y tejones. Para mejorar la raza el capitán Edwardes no tenía reparos en eliminar a cualquier joven terrier que mostrara miedo o dudara a la hora de matar y así consiguió que sus ejemplares fueran cada vez más fuertes y valientes.
La raza se presentó por primera vez en una exposición local celebrada en 1903 y ya en 1911 había sido reconocida por el Kennel Club londinense y por el American Kennel Club. Debido a su participación en los concursos, su carácter se fue haciendo más dócil y su cuerpo, más pesado. Durante los años veinte y treinta era muy popular como perro de compañía y, a pesar de sus orígenes, se convirtió en el más amistoso de todos los terriers. Aún así, muchos cazadores opinaban que la raza se había desvirtuado al suavizarse demasiado, por lo que algunos hicieron verdaderos esfuerzos para conservar la forma original más pequeña y agresiva. En la actualidad es una de las mascotas más inteligentes, divertidas y cariñosas que existen.
Cocker Spaniel Inglés
Llamado en Inglaterra Cocker Spaniel o Cocker, en el pasado se le conocía como cocking spaniel o woodcock spaniel dado que sus principales presas eran la becada (woodcock en inglés), el urogallo rojo (moorcock) y el urogallo negro (heathcock). Actualmente es el más conocido y difundido de todos los spaniels dada su gran simpatía, su alegría y sus ganas de jugar, además de su pequeño tamaño y su agradable aspecto, cualidades que le han convertido en un perro de compañía y que le han alejado de la caza, actividad en la que aún hoy demuestra ser un excelente e incansable perro de búsqueda que se adapta a cualquier clima y entorno.
Antiguamente, formaba junto con el Springer Spaniel una sola raza a la que se denominaba land spaniel para diferenciarla del water spaniel. Con el tiempo, algunos cazadores comenzaron a decantarse por perros cada vez más pequeños, lo que derivó en un tipo más compacto que es el más habitual en Gales. Algunos expertos han señalado que esta reducción de talla se consiguió cruzando al Springer Spaniel con un pequeño Spaniel de agua, mientras que otros apuntan a que fue el duque de Marlborough quien lo logró realizando cruces con el King Charles Spaniel para mejorar la raza. De hecho, parece que los spaniels de las perreras del duque tenían las orejas más largas que los otros y su capa era blanca con manchas rojas y anaranjadas. Así, los criadores ingleses habrían partido justamente de estos ejemplares para continuar la selección y poder fijar definitivamente el tipo.
Mastiff
La historia moderna de esta raza la conocemos gracias al libro Historia del Mastín, escrito por el reverendo M.B. Wynn, investigador, criador y juez, publicado en 1886. Así, sabemos que establecer un tipo de Mastiff en el que todos los expertos coincidieran fue muy complicado. La proporción del hocico con respecto al cráneo, las arrugas y las orejas fueron algunos de los puntos más discutidos. En los trabajos para dar con el Mastiff que hoy conocemos intervino un reducido grupo de criadores: Mr. Lukey, Mr. Thomposon, Mr. Handbury y la estirpe de la mansión de Lyme Hall. Esta última surge de una hembra propiedad de sir Pearce Leigh que durante la batalla francesa de Agincourt es herido de gravedad. Fue protegido y cuidado por su perra hasta que se le trasladó a París, donde falleció. Su cuerpo fue enviado a Inglaterra junto con su mascota y una camada que ésta había dado a luz de la que partieron los descendientes de sir Pearce Leigh para seguir criando durante siglos esta línea de perros.
Mr. Lukey, por su parte, comenzó su trabajo con esta raza gracias a un ejemplar negro que vio paseando por las calles de Londres. Localizó a su propietario, el marqués de Hereford, quien le autorizó a cruzar a su animal. Para ello, Mr. Lukey adquirió una perra de ascendencia desconocida de la que nació “Yarrow” una hembra que, a su vez, fue montada por “Couchez”. Este ejemplar, con fama de ser invencible, procedía de fuera de Gran Bretaña y para Mr. Wynn no había ninguna duda de que se trataba de un Perro de Toros de España. De hecho, las referencias a estos canes del tipo Presa Español son múltiples a lo largo de La historia del Mastiff, donde se señala que eran de talla más grande que los empleados en Inglaterra para el combate contra osos y toros.
Sin embargo, Desmond Morris, en su libro Razas de Perros, no considera que el Perro de Presa Español -al que trata como una raza- fuese utilizado para pelear contra toros sino que, en realidad, lo hacía contra otros perros. Tampoco recoge esta aportación de sangre española al Mastiff a la que hace referencia el reverendo. Asimismo y, dado que el tipo Presa Español podría entenderse como el antepasado de razas como el Mastín Español, el Perro de Córdoba o el Presa Canario, cabe la posibilidad de que Mr. Wynn se refiriera a alguna de éstas pero Morris no señala que ninguna de ellas interviniera en la evolución del Mastiff.
Su gran tamaño y su desmedido apetito no le hacen ser muy popular además de que se le considera un perro agresivo, fuerte y violento. Sin embargo, aunque es cierto que en muchas ocasiones ha dado muestras de ser feroz, sólo lo ha hecho cuando ha sido empujado a ello y, en realidad, es un perro amable, delicado, noble y protector.