Última actualización 20/10/2008@18:06:48 GMT+1
Para los humanos, el sentido más importante es el de la vista pues en ella confiamos para percibir y analizar el mundo que nos rodea. Sin embargo, los perros no interpretan la realidad a través de sus ojos sino de su olfato, tan importante para ellos que, gracias a él, a los pocos minutos de nacer y con los oídos y los ojos todavía cerrados, el cachorro encuentra los pezones de su madre sin necesidad de ayuda.
¿Nunca se ha preguntado cómo le ve su perro o cómo percibe lo que le rodea? ¿Si es capaz de distinguir los colores? ¿Si ve en la oscuridad? Pues, gracias a los estudios que se han llevado a cabo sobre la estructura de los ojos de estos animales, ahora estamos más cerca de imaginar cómo ven. Trabajos como los de los neurólogos norteamericanos Jay Neitz, Gerald Jacobs y Timothy Geist de la Universidad de California o los del doctor Ralph Hamor, veterinario y especialista en oftalmología del Hospital Escuela del Colegio de Veterinaria de la Universidad de Illinois, entre otros, nos acercan un poco más a la forma que tienen nuestros perros de ver el mundo. En líneas generales, y para que pueda hacerse una idea global, les es difícil ver algo que no esté en movimiento, poseen mejor visión nocturna que los humanos, tienen un mayor campo visual gracias a la colocación de sus ojos pero ven peor los detalles y en la distancia y no perciben todos los colores.
Todo esto se explica a través de la retina del ojo. En ella encontramos dos tipos de células, conos y bastones, sensibles a la luz. Los conos son los responsables de la percepción de los colores y los detalles mientras que los bastones son sensibles al contraste de blanco y negro, muy útiles para distinguir entre claros y sombras. Los perros poseen la décima parte de concentración de conos que los humanos, por lo que no perciben los colores igual que nosotros. En contrapartida, el tener mayor número de bastones les es muy útil por la noche.