Última actualización 10/01/2009@11:52:59 GMT+1
Bajo estos fríos que cada año nos trae este primer mes de enero, no hemos podido eludir una improrrogable cita con unas verdaderas joyas de la cinofilia mundial: los perros nórdicos. Siberian Husky, Alaskan Malamute, Samoyedo, Perro de Osos de Carelia y Akita Inu llenan las páginas con unas fotografías de singular belleza y unos artículos que recogen todo el encanto, la historia, la tradición, el carácter y lo más destacable de estos cinco perros que nacieron con el fin de servir al hombre en las condiciones más adversas, tanto como perros de caza, de tiro de trineos, de pastoreo y guarda, como para ofrecerles la mejor de las compañías, algo que en la actualidad se convierte en la mejor de sus cualidades.
Libros Recomendados :
EL GRAN LIBRO DE LOS PERROS NÓRDICOS
HUSKY SIBERIANO
¡ Visita nuestra Tienda !
SIBERIAN HUSKY
Siempre se ha dicho que es una de las razas más puras y antiguas de perros nórdicos y, gracias a los recientes análisis de ADN, se ha confirmado esta creencia. Su origen se remonta a hace más de 3.000 años y se sitúa en el extremo nororiental de Siberia donde la tribu de los chukchis lo crió y mejoró durante generaciones a base de castrar a todos sus perros excepto a los mejores líderes. Pronto se hicieron imprescindibles para los habitantes de esta remota región pues su ayuda muchas veces suponía la diferencia entre vivir o morir, especialmente cuando trataban de conquistar nuevos territorios.
Como animal de trabajo, el Husky Siberiano es el perro de trineo más pequeño, especialista en transportar cargas ligeras cubriendo distancias imposibles a gran velocidad. Pero, además, es un excelente perro de compañía pues cuando no trabajaba con los hombres en la nieve se quedaba con las mujeres y los niños por lo que era de gran importancia su carácter. Los chukchis eran muy estrictos y sólo dejaban que sobrevivieran los mejores ejemplares (tanto machos como hembras) a los que trataban de forma excepcional proporcionándoles los mejores cuidados y la mejor alimentación.
Años de duro trabajo y cría selectiva formaron a este increíble perro cuya leyenda comenzó a llegar a Estados Unidos a finales del siglo XIX. Los primeros en verlos en acción fueron los habitantes de Alaska cuando un equipo de Huskies participó en una carrera de trineos en 1909. Pronto se hicieron los amos de este tipo de competiciones pero lo que les catapultó definitivamente a la fama fue una hazaña que aún está en la mente de los más antiguos amantes de esta raza.
A pesar de que nos encontramos con un perro con un pasado marcado por unas relaciones sociales en las que la manada lo dominaba todo, el Husky Siberiano es un perro que se entrega a la vida en familia y a su dueño de manera total, ofreciendo altas dosis de complicidad y cariño a todos los que conviven con él. Sin embargo, esta relación debe ser bien planteada por parte del ser humano por lo que hemos comentado: en la manada, la jerarquía condiciona todas las relaciones entre los miembros de la misma. En la manada, esta jerarquía se establece entre los ejemplares dominantes y los dominados, quienes seguirán a aquéllos de manera ciega. Éste es uno de los aspectos más valiosos en el carácter de esta raza, pues cuando se consigue establecer esa jerarquía, nuestro perro se convertirá en la mejor de las compañías.
Por ello, la educación, socialización y adiestramiento del cachorro son aspectos indispensables para lograr que nuestro Husky se entregue a nosotros de manera incondicional. Posiblemente, no nos verá como a su amo, sino como al Husky Siberiano líder de su grupo.
ALASKAN MALAMUTE
La historia del Alaskan Malamute se inicia hace ya muchísimos años. Se encuadra dentro del grupo cinco de la FCI: perros de tipo Spitz y de tipo primitivo. Los perros de tipo Spitz son los que provienen del conocido como Perro de las Turberas. Un ejemplar antiguo descendiente de los lobos prehistóricos. Los perros de tipo Spitz fueron los que primero iniciaron la convivencia con los hombres, y se caracterizan por su gran parecido con el lobo.
La tendencia más generalizada habla del origen de esta raza hace unos 4.000 años. Los lobos de Alaska se cruzaban con los perros que tenían las razas esquimales. Esto provocó, tras una selección de los mejores ejemplares por parte los esquimales, la formación de esta gran raza.
Dando un gran salto en el tiempo, los primeros datos históricos de esta raza los encontramos a principios del siglo XX. En aquellos tiempos, en los territorios de Alaska, que da nombre y origen a esta raza, se extendió la conocida “fiebre del oro”. Muchos aventureros encontraron en esta raza el complemento perfecto como compañero de trabajo, medio de transporte…, Famosa es la historia de la “Carrera del Suero”, en la localidad de Nome tras un brote de difteria.
El Alaskan Malamute fue un perro muy utilizado en la Segunda Guerra Mundial, especialmente para el traslado entre trincheras de pesadas cajas de munición. Esto provocó que muchos de los ejemplares inscritos desaparecieran en la Gran Guerra. Por ello, el American Kennel Club volvió a abrir los registros hacia 1945 para poder contar con una base suficiente que permitiera el resurgir de la raza. A partir de aquí fue cuando la línea M’Loot tomó más presencia, y en 1960 se procedió a la instauración de un nuevo estándar, más próximo a la situación presente. La aparición de la línea M’Loot en los programas de cría de algunos criadores hizo que este nuevo Standard presentara ejemplares más altos y de mayor peso, pero conservando las demás características principales de la raza.
En la actualidad, nuestro país cuenta con ejemplares de gran calidad. En las líneas modernas, cada vez están más entremezcladas las líneas originales, no solo en España sino a nivel mundial. Pero esto no quita para que hoy en día en España se trabaje por conseguir ejemplares muy equilibrados. Pocos somos los criadores en España de esta raza, que no está de moda. Pero con esfuerzo y empeño se están haciendo verdaderos avances. El último, incorporar las pruebas de trabajo propias de la raza (Weight Pulling o arrastre de peso), dentro de las competiciones propias del Club Español de Perros Nórdicos. El Alaskan Malamute es un animal de jerarquía, uno manda y los demás obedecen, sabiendo que es el descendiente mas directo del lobo, comprenderemos esto mejor. Al tener este carácter, tanto machos como hembras, uno es el dominante, y los demás los sometidos, de manera que si tenemos un perro con mucho carácter y poco sociabilizado, le plantara cara a todo perro que se mueva.
Para evitar peleas lo mejor es, desde cachorro, que se junte con otros perros y procurar que no se peguen, si ocurre esto reñirle además de el correspondiente “No”.
Otro motivo de peleas es el animal con poco carácter, el miedoso también ataca para defenderse. Todo lo contrario ocurre con las personas, cualquier Malamute se va con una persona desconocida, sin ningún problema, debemos tener precaución con nuestros cachorros y adultos cuando los saquemos a pasear por parques y demás lugares. Son especiales con los niños, extremadamente cariñosos y no se cansan nunca de jugar con ellos.
PERRO DE OSOS DE KARELIA
Aunque el estándar del Perro de Osos de Karelia (Karelia es una región fronteriza entre Rusia y Finlandia) no fue establecido hasta 1945, y el primer ejemplar registrado por el Finish Kennel Club en el 46, lo cierto es que en Finlandia se criaba ya desde los años 20.
Durante la Revolución Rusa muchos soviéticos con sus perros favoritos cruzaron la frontera con la Karelia finesa huyendo de la guerra. Se cree que estos perros procedían del Laika y de otros perros de caza originarios de la Karelia rusa, Olonet y de la Karelia Lagoda. Estos fueron el origen de lo que hoy conocemos como Perro de Osos de Karelia también llamado simplemente Karelia o Karlajankarhukoira (su nombre original).
En otra época el oso abundaba en tierras finlandesas, y era visto como una amenaza y el mayor enemigo del hombre. A menudo la vida del cazador dependía del valor de su perro, por eso el Karelia conquistó rápidamente a los finlandeses. Más de uno salvó la vida de su dueño agarrando y sujetando al oso por detrás.
A los ejemplares con más carácter les utilizaban para esta labor, mientras que los más tímidos eran usados como perros de cobro o caza menor. La razón a que esta raza se encontrara en mayor número en la región de Karelia se debe a que la población de osos fue disminuyendo en Finlandia sobre todo en la región del norte y del este, concentrándose en Karelia el mayor número tanto de osos como lógicamente de perros.
Como raza primitiva que es y que además ha sido poco explotada (desconocida aún en muchos sitios), el Perro de Osos de Karelia no ha perdido un ápice su instinto y sigue sintiendo pasión por la caza, de hecho en la actualidad aún realizan pruebas de trabajo con osos y alces en Finlandia.
Equilibrado, valiente, persistente, duro, reservado con extraños, inteligente, enérgico, seguro de sí mismo, cariñoso, a veces testarudo es un superviviente nato.
Para ganarse su confianza se le ha de tratar con cariño pero con firmeza y jamás golpearle. Es muy listo, posee muy buena memoria y un golpe mal dado o a destiempo podría condicionar la relación con su dueño. A pesar de que se dice de muchas razas, no es indicado para nuevos propietarios, ya que aunque es un perro acostumbrado a trabajar estrechamente con el hombre y está predispuesto a obedecer, de jóvenes y cachorros tienden a hacer lo que les viene en gana siendo muy difíciles de recuperar si durante esa Enérgico, intrépido y con gran determinación necesitará mucho ejercicio o largos paseos para desfogarse, de lo contrario será imprescindible una valla bien alta para evitar que ellos mismos se lo proporcionen. Estos incansables atletas son capaces de dar saltos de casi dos metros de altura, nada les detiene, ni la lluvia, ni el frío ni el calor.
Con los niños harán buenas migas, muy juguetones y siempre de buen humor, es un perro muy noble cuyo equilibrio y seguridad en sí mismos le convierten en un perro completamente de fiar.
SAMOYEDO
Los samoyedos son unas tribus nómadas originarias de lo que hoy conocemos como Mongolia. En sus constantes migraciones, llevaron su cultura y costumbres hacia el norte, incluso cruzaron el estrecho de Bering, convirtiéndose, según teorías de diversos investigadores, en los primeros pobladores del continente americano. Se asentaron en tierras de Alaska, Canadá y Groenlandia, formando los pueblos que hoy se conocen como Inuits. Sin embargo, los que no cruzaron el estrecho y se dirigieron hacia el norte formaron el pueblo que pasó a denominarse Samoyedos. Se dedicaban a la caza, esencialmente del reno, a los cuales seguían en sus largas migraciones estacionales. Pero pronto comenzaron a domesticar a los ejemplares más dóciles de las grandes manadas, creando una economía que comenzaba a vislumbrar la ganadería como medio de subsistencia. El reno se convirtió en el centro de la riqueza de los samoyedos, pero esta tribu contaba con otro pequeño tesoro: sus perros blancos, que ellos llamaban “Bjelkiers”, lo que se traduce como “perro blanco que engendra perro blanco”. Estos compañeros seguían a los hombres en sus desplazamientos, les ayudaron a cazar en esa primera etapa y, después, colaboraron en las tareas de pastoreo y guarda de los rebaños de renos domesticados. A su vez, como los desplazamientos eran constantes y muy sacrificados, los perros cumplían la tarea de tiro de pertenencias y de los miembros más débiles de la familia a la perfección.
Estos perros desarrollaron un carácter muy afable con el ser humano, siempre se encontraban cerca de éstos, protegiéndolos de las fieras, dándoles afecto y calor, lo que forjó una fidelidad que no ha sucumbido con el paso de los años. Les confiaban el cuidado de los niños cuando los hombres salían de caza y las mujeres se dedicaban a otras tareas, a la vez que eran utilizados por otras cualidades de su carácter, como su valentía, mediante la cual eran capaces de acosar y atacar a las presas más temibles, como el gigantesco oso polar.
Observar el comportamiento de un Samoyedo es algo que realmente nos permite entender cómo es el carácter de esta magnífica raza. Observar cómo se comporta en grupo con otros Samoyedos y entender cómo interactúan es realmente entretenido y útil.
Como todo perro nórdico, el Samoyedo es un perro de grupo. Necesitan un líder a quien seguir, y cuando lo encuentran lo siguen con pasión. Menos dominantes que otras razas nórdicas, pero igual de enigmáticos con su aire lobuno.
A diferencia de otras razas nórdicas, como los Malamutes, el Samoyedo es un perro ladrador, quizás demasiado para algunos. Es posiblemente el “menos lobo” de todas las razas nórdicas. El Samoyedo es un perro muy atento y alerta ante cualquier situación que para él pueda ser anómala. De hecho fue utilizado, hace mucho tiempo ya, como perro de pastoreo por los pueblos que le vieron nacer.
Su carácter se ve marcado claramente por estas circunstancias. De hecho, no lo habrían utilizado para estas funciones de no tener el carácter que tiene
AKITA INU
Nos remontamos 3.000 años atrás, donde encontramos los primeros indicios de la existencia de un perro similar al actual Akita en convivencia con los primeros pobladores de la región más septentrional de la isla de Honshu, en el norte de Japón.
Ya entonces, los conocidos como Ainu, domesticaron y seleccionaron al primitivo Akita para utilizarlo en la caza y la guarda de sus propiedades. Durante mucho, tiempo es la causa de estas primeras funciones la que convirtió al Akita en el perro preferido para los Matagi, los cazadores de las montañas japonesas de la región, y de aquí tomo el primer nombre con el que es conocido el perro, Matagi-inu o perro del cazador, estos antiguos tramperos batían las montañas en busca de las pieles de animales como el ciervo sica o el oso yezo, provistos tan sólo de sus rústicas lanzas y arcos y acompañados por una pareja de Akitas para acosar y derribar a sus presas.
Algunos años más tarde, durante el conflictivo periodo feudal, el Akita empezó a llamar la atención de los clanes samurai del norte, que comenzaron a utilizarlo como aliado en la guerra civil. El Akita se convierte entonces en el Kurae-inu, el perro de la guerra, llevado al campo de batalla principalmente por los generales y altos cargos de los ejércitos Japoneses.
Entre 1937 y 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, es cuando verdaderamente el Akita pasa su peor periodo, ya que la falta de recursos originada por el conflicto bélico lleva a la población japonesa a sacar un rendimiento diferente al Akita, aprovechando su piel para confeccionar ropajes y a destinarlo para la alimentación, llevándolo casi hasta la totalidad de su extinción, perdurando pocos ejemplares y solamente en regiones muy apartadas del país o en la clandestinidad.
A mediados de los años 70, los criadores y las asociaciones retoman la tarea de reconstruir el Akita tipo Matagi, haciendo una crianza selectiva intentando eliminar cualquier rasgo de cruce en los perros de la época y organizando exposiciones nacionales para elegir a los mejores perros de la raza anualmente, otorgando el distintivo de Meiyosho al mejor ejemplar del evento.
Su exportación a Europa data del 1977, cuando en Italia se presentan dos ejemplares, un macho y una hembra, en el Campeonato Nacional Italiano. Seguidamente, su expansión sigue por Francia y otros países europeos como España, dando como resultado el perro que hoy conocemos.
El Akita-Inu es un perro originario de Japón, perteneciente al grupo cinco y considerado como Spitz asiático primitivo, cierto es que gran parte de su carácter esta regido por sus antepasados los lobos asiáticos y su comportamiento ha sido moldeado a lo largo del tiempo por la cultura de ese país. El Akita posee varias facetas y podría incluirse fácilmente en la categoría de perro polivalente.
La primera y casi olvidada es su gran pasión: la caza, es un excelente cazador con un gran olfato y dotado de muchísimo instinto. Es en la caza mayor donde todavía demuestra más su verdadero potencial, provisto de una gran agilidad y rapidez de movimientos, es un perro valiente que puede llegar a enfrentarse a piezas que le superan considerablemente en tamaño y peso.
Es también un buen perro de guarda, imponente, desconfiado y siempre alerta, no es un perro ladrador pero sí utiliza un ladrido característico para avisar de la presencia de extraños en los alrededores.
El Akita es, ante todo, un perro familiar y un excelente perro de compañía que siente mucho apego por los suyos, y posee una paciencia infinita que lo hace capaz de soportar las travesuras de los más pequeños de la casa sin problemas. Son perros extremadamente limpios, lo que los hace idóneos para la vida dentro del hogar, desde muy pequeños aprenden a hacer sus necesidades fuera. Es un animal independiente, pero sin ser problemático respecto a la obediencia, cariñoso en su justa medida, no resulta pesado en sus muestras de afecto, soporta bien la soledad, por este motivo es una raza maravillosa si hay que dejarlo solo en casa algún tiempo, no suelen ser perros destrozones y con poner a su alcance algunos juguetes interesantes tienen más que suficiente.