Texto: Patricia Lozano
Última actualización 23/03/2009@16:51:45 GMT+1
Tanto el Carlino como el Greyhound son dos razas con una larga historia y muy relacionadas con las clases nobles y la aristocracia. Se cree que el primero proviene de China aunque su patrocinio se le adjudica a Gran Bretaña. Primero bajo la protección de los emperadores chinos y después de la realeza europea, especialmente de la casa de Orange, ha sido siempre un perro de compañía que ha desarrollado un amor inusitado hacia sus amos. El Greyhound, por su parte, fue en principio utilizado para cazar todo tipo de presas para después pasar a ser el perfecto perro de carreras y, ahora, una mascota ideal con un carácter que le hace casi humano. Por último, el Norfolk Terrier ha tenido que luchar durante años para ser reconocido como una raza independiente del Norwich Terrier, su hermano de orejas erectas.
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Carlino
A pesar de ser una de las mascotas más populares, el Carlino entraña varios misterios. Muchas son las razas de las que se desconoce su origen exacto pero en el caso de este pequeño animal las teorías que se han sugerido en torno a su procedencia son muy numerosas. Las más aceptadas son las que apuntan a que proviene del Extremo Oriente pero hay opiniones diferentes en cuanto a su llegada a Europa. Por otro lado, no faltan quienes creen que el Carlino nació en el viejo continente concretamente en Holanda desde donde fueron llevados por los protestantes Guillermo y María de Orange a Inglaterra cuando ascendieron al trono de este país en 1688. Esto explicaría por qué uno de los primeros nombres con los que se conoció a esta raza fue Dutch pug (Doguillo holandés). Otros autores consideran que su origen es ruso –de ahí su cola enroscada- y después se trasladó a Holanda para, finalmente, llegar a Inglaterra. Tampoco faltan quienes lo sitúan en la antigua Roma desde donde llegó a Gran Bretaña durante la ocupación romana ni quienes señalan al antiguo Egipto como cuna desde donde llegaron a Roma gracias a los mercaderes fenicios para después recalar en Inglaterra.
Para los que consideran que el Carlino nació en China, encontramos la teoría más simple que apunta a que, desde allí, fue llevado a Inglaterra donde se hizo muy popular y se extendió por todo el mundo. Continuando con su origen chino, encontramos a quienes sitúan su nacimiento en el 700 a.C. en la zona occidental del país, desde donde se trasladó al oeste a través del Tíbet para llegar a Rusia, después a Holanda y, posteriormente, a Inglaterra.
Una de las explicaciones más sólidas es la que apunta a Holanda como el país de entrada del Carlino en Europa gracias a la actividad comercial que mantenía con oriente a través de la Dutch East India Company. El rey Guillermo I quedó prendado de esta raza (pues se dice que uno de sus ejemplares le salvó de una emboscada de los españoles) que se convirtió en el símbolo de la casa de Orange y, gracias a ello, llegaría a Inglaterra a finales del siglo XVII con Guillermo III. Pero si hablamos de comercio, no podemos perder de vista a los primeros mercaderes europeos, los portugueses, que llegaron a oriente en el año 1516 y que bien podrían haber sido los primeros en traer ejemplares de esta raza a nuestro continente.
La FCI clasifica al Carlino en el grupo 9 como perro de compañía en la sección correspondiente a los molosoides de talla pequeña donde le describe como un perro “indudablemente” cuadrado y regordete, “multum in parvo” (mucha sustancia en pequeño espacio), lo que se muestra en su estructura compacta, sus proporciones bien construidas y la dureza de sus músculos. El peso ideal oscila entre los 6,3 y los 8,1 kilos. Por lo que se refiere a su comportamiento y temperamento, lo que se señala en el estándar no deja lugar a dudas: gran encanto, dignidad e inteligencia. Equilibrado, alegre y vivaz.
Greyhound
Este elegante atleta es uno de los perros más antiguos tal y como lo demuestran las numerosas obras de arte de hace 4.000 años en las que aparece. Utilizado para cazar todo tipo de presas, hoy es el perfecto perro de carreras –llega a alcanzar los 65km/h-, un gran saltador –puede superar los 9 metros- y una excelente mascota. Compañero de reyes y nobles, han existido más de medio centenar de nombres para referirse a él aunque, finalmente, se impuso el de Greyhound aunque no hay acuerdo sobre su significado. En un principio se pensó que “grey” (gris, en inglés) se refería al color de su pelaje pero la mayoría de los especialistas rechazan esta opinión. Como perro muy apreciado en la Grecia antigua, hay quien ha buscado en ello una relación con su nombre. Así, su verdadero nombre sería Grewhound ya que “grew” significaría griego. Mientras que otra teoría asegura que, como perro de la nobleza, se le bautizó como Great Hound lo que terminó derivando en Greyhound.
En Inglaterra se convirtió en un perro tan valioso que el pueblo llano tenía prohibido poseerlo hasta el punto de que se dictó una ley en la que se establecía que sólo la realeza y los nobles podían cazar con Greyhounds. Los hombres libres que fueran dueños de algún ejemplar y que viviesen cerca de un bosque real debían mutilarlos para que no pudiesen cazar mientras que los siervos no podían ni soñar con poseerlos. La influencia del Greyhound en la corte real fue enorme pero, poco a poco, fueron desapareciendo los grandes bosques y hubo que buscarle otras ocupaciones primero, en persecuciones de liebres organizadas y, más tarde, en carreras para entretenimiento de la población en las que perseguían presas mecánicas.
La FCI destaca en el estándar (grupo 10) que el Greyhound es un perro de carrera de construcción fuerte y proporciones generosas, erguido, de musculatura poderosa y formación simétrica. En la descripción de su apariencia general deja claro las características que deben poseer los ejemplares de esta raza: cabeza y cuello largos, buena posición de hombros, pecho bien delineado, cuerpo espacioso, lomo arqueado, cuartos poderosos y extremidades y pies fuertes. Asimismo, la flexibilidad de las extremidades hace destacar su tipo distintivo y sus cualidades de elegancia. De vigor e inteligencia notables, es inteligente, gentil, afectuoso y ecuánime.
Norfolk Terrier
Valiente, sociable, activo, inteligente y muy cariñoso, este perro de madriguera es uno de los terriers más pequeños al que muchos autores no dudan en considerar como uno de los antiguos terriers ingleses que se empleaban en la frontera con Escocia para cazar ratones y otras alimañas. Buen perro de compañía aunque conserva todos sus instintos de caza, lo único que se le puede reprochar es que tiene cierta tendencia a ladrar.
Hasta 1964 fue considerado como una de las dos variedades de Norwich terrier pues la única diferencia entre ellos estaba en las orejas: erectas (Norwich) o colgantes (Norfolk). La separación entre ambos comenzó a fraguarse en la década de 1930. Los criadores se dieron cuenta de que cruzando un Norwich de orejas erectas con otro de orejas colgantes se obtenía un perro de orejas intermedias que no resultaba atractivo por lo que decidieron no volver a mezclarlos entre sí.
La Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de hacer desaparecer a la variedad de orejas colgantes pero consiguió sobrevivir y recuperarse gracias al trabajo de los aficionados aunque siguió siendo menos popular que su hermano de orejas erectas. Pero sólo hasta 1957, año en el que los criadores resolvieron que deberían ser tratados como dos razas distintas de tal manera que en las exposiciones no se enfrentasen el uno al otro. Para muchos, las diferencias no sólo estribaban en las orejas sino también en el carácter y, quienes afirmaban que el tipo de orejas caídas se había fijado antes que el de orejas erectas recurrieron a un cuadro pintado por T. G. Hepper en 1857 que muestra algunos terriers muy similares a los Norfolk actuales.
Como terrier de talla pequeña, la FCI lo incluye en su grupo 3 y le define como un perro pequeño (la altura ideal a la cruz se sitúa entre 25 y 26 centímetros) y astuto. De extremidades cortas, compacto y vigoroso, tiene el dorso corto y su estructura y sus huesos son fuertes. Asimismo, el estándar subraya que “las cicatrices honorables resultantes del deterioro son admisibles”. El cuanto al temperamento, se le describe como “un demonio para su tamaño”. Cariñoso, aunque no pendenciero, es alerta y valiente.