Libros Recomendados : ENCICLOPEDIA MUNDIAL DE PERROS LA ENCICLOPEDIA DE LA EDUCACIÓN DEL PERRO ¡ Visita nuestra Tienda ! Nuestro país marcha con mucho retraso en este sentido teniendo en cuenta que en Argentina, Norteamérica o Inglaterra ésta es una profesión que cuenta ya con muchos años de vigencia y desarrollo. Podemos exponer algún dato significativo: en Argentina, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires creó en diciembre de 2001 el “Registro de los Paseadores de Perros”, un organismo que regula la figura del paseador de perros, que enuncia las normas que debe seguir y en el que debe inscribirse para poder obtener el carné que le capacita para ejercer como tal. En España no existe nada parecido aún.
Para conocer en profundidad qué es realmente y qué hace un paseador de perros, nos hemos puesto en contacto con tres empresas que se dedican a esto, a pasear perros de otras personas. ¿QUÉ ES UN PASEADOR DE PERROS? Los primeros contactos que casi todos hemos tenido con esta ocupación han llegado por parte del cine o la televisión, donde ya sea en el neoyorquino Central Park o en alguna playa del oeste norteamericano, una sola persona lleva a duras penas más de una decena de perros entre tirones, derrapes y demás situaciones cómicas. A mi memoria vienen imágenes de “En sus zapatos”, largometraje protagonizado por Cameron Díaz en el cual la hermana de la popular protagonista, Maggie (Toni Collette) abandona su prometedor trabajo como abogada en un bufete de reconocido prestigio (por causa de un desengaño amoroso) para dedicarse a trabajar como paseadora de perros, una vida que le aporta una felicidad con la que antes no había ni soñado. En este sentido, si nos desplazamos a la localidad madrileña de Colmenar Viejo, encontramos un caso que guarda algunos paralelismos con la historia de esta película. Mónica Baraja era una óptica que trabajaba entre cuatro paredes. Un buen día decidió cambiar de aires y aunar sus grandes aficiones: el perro y el trabajo al aire libre. Mónica nos explica las razones que le llevaron a dar tan radical paso: “Fue el amor que siento por los animales. Desde niña recuerdo animales en mi casa: gallinas, patos, caballos, gatos y, sobre todo, perros. En la actualidad está “Syra” un estupendo pastor alemán de siete años. La decisión de convertirme en paseadora de perros fue fácil: trabajar al aire libre, hacer ejercicio y, lo mejor de todo, con la compañía del mejor amigo del hombre”. Por su parte, David, jefe de paseadores de PuLyGar, se dio cuenta de la demanda que podía tener esta profesión al precisarla él mismo: “Yo trabajaba en la empresa de mi madre. Teníamos una labradora en casa y llegaba a las 23:00 horas todas las noches, y ¿a quién le tocaba sacar a la perra? Pues a mí. Al ser una perra de tamaño medio, necesita por lo menos su media hora de paseo intensivo (corriendo o en bicicleta) para dejarla, como digo yo, “a menos uno de energía” pero, claro, ese ritmo de trabajo y los horarios me sobrepasaban. Entonces empecé a buscar a alguien en quien confiar, responsable y cariñoso con los animales, que la pudiera sacar, pues no le estaría confiando un perro en sí, estaba dejando a su cargo a un miembro más de mi familia. Después de varios intentos, y todos ellos con experiencias que no fueron de mi agrado (no la paseaban, se sentaban en el banco y ella estaba atada, me decían que no podían ir a la misma hora de su paseo, etcétera), decidí convertirme en paseador, comenzando con este proyecto con mucha ilusión y ganas”. Pero, ¿qué es un paseador de perros? Los responsables de Dog Walking nos explican su visión sobre esta sorprendente profesión: “Un paseador de perros profesional debe tener conocimientos sobre los perros que va a pasear, entender su comportamiento y su forma de comunicarse. También debe ser una persona organizada y dispuesta a recorrer largas distancias cuando se requiera. En este último caso, lo más recomendable es llevar una mochila con agua fresca para el perro, correas y juguetes para pasar un rato divertido”. Volviendo a ese estereotipo que hemos comentado que nos hace imaginar a un o una joven que sujeta a duras penas muchas correas de las que tiran otros tantos perros, debemos saber que la realidad es muy diferente. Si entramos en el universo que rodea al paseador de perros de nuestro país, enseguida nos damos cuenta de que estos estereotipos no responden a la realidad. Dog Walking nos confirma que en grandes ciudades de Estados Unidos, Argentina o Canadá, donde este trabajo está mucho más reconocido, es muy común ver paseadores de perros formar grupos de hasta diez perros. Si le preguntamos qué es lo más adecuado en cuanto al número de perros que pueden pasear, responde lo siguiente: “Lo más común y recomendable, siempre dependiendo de las características del grupo, es llevar un máximo de tres perros al mismo tiempo. Esto nos permite tener un mayor control sobre nuestro trabajo y ofrecer un trato más personal a cada uno de ellos”. David, de Pulygar, nos confirma esta tendencia de pasear de manera individual para ofrecer un mejor servicio a cada cliente: “Nuestros paseadores pasean un solo perro a la vez aunque, en algunas ocasiones, pueden más de uno en caso de que los perros sean sociables entre ellos y sus propietarios nos permitan que se junten”. EL PROPIETARIO La profesión de paseador de perros responde a varias demandas por parte del propietario del perro. Esencialmente, todos los paseadores consultados coinciden en que se trata de personas con un poder adquisitivo medio-alto con muchas obligaciones que les dejan poco tiempo para dedicárselo a sus mascotas. Esto no se convierte en motivo para renunciar a una vida rodeados de todo lo que les puede ofrecer uno o varios perros. Al contrario, se trata de personas muy comprometidas y exigentes en cuanto a cubrir las necesidades de sus perros, que conocen la importancia que tiene el ejercicio físico diario, la socialización obtenida con otras personas, otros perros, situaciones nuevas… Gracias a estos profesionales, disponer de poco tiempo ya no es excusa para no tener mascota. Pero no sólo se trata de personas que trabajan la mayor parte del día, también se producen casos de extrema necesidad. Por ejemplo, cuando el dueño de un perro se rompe una pierna y es incapaz de sacarlo a la calle, o cuando una persona mayor no puede bajar y volver a subir muchas escaleras junto a su perro tres veces al día, alguien que no quiere salir a la calle a altas horas de la noche…
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