El perro necesita aprender ciertas conductas para que la convivencia en familia sea lo más armónica posible. Sin embargo, los encargados de enseñarle al perro estas conductas, es decir, sus propietarios, deben saber, en primer lugar, qué es lo que deben enseñarle al perro, así como la manera correcta de hacerlo. El adiestrador a domicilio es la figura que surge de esta necesidad, de la posibilidad de trabajar los problemas de conducta y comportamiento de un perro en el mismo entorno en el que éstos se producen, enseñando a los que conviven con él las mejores vías para conseguir una vida feliz en familia.
DEMANDA CRECIENTE
Lo que no podemos dudar es que se trata de una modalidad en la que se han especializado muchos profesionales del adiestramiento debido a la gran demanda que ha surgido. Para conocer todo lo que rodea a esta profesión, hemos acudido a varios adiestradores especializados en la educación a domicilio.
Uno de ellos es Óscar Gil Martorell, perteneciente a la Asociación Española de Educadores Caninos en Positivo (
www.aeecp.es). Se reconoce como un enamorado del perro y de una profesión de la que obtiene innumerables satisfacciones. Al hablar con él no se puede poner nada en duda cuando habla de lo apasionante que es trabajar con cachorros, o lo reconfortante de realizar labores sociales con perros. Con el adiestramiento a domicilio se mejora la convivencia de la familia con su mascota, algo que define como “inolvidable, porque no ayudas sólo al perro, sino que con el trabajo aportamos nuestro grano de arena en esta sociedad para aprender a convivir, a respetar y a ser mejores personas. Creo que cada vez que alguien te llama confiando en ti ciegamente, de manera sincera y realmente buscando solucionar las cosas para que le ayudes a mejorar su convivencia con su perro y a ser más feliz, eso se convierte ya en un gran premio para aquéllos que trabajamos en esta profesión”.
APRENDIZAJE PARA EL PERRO Y EL DUEÑO
Si pensamos en las distintas vías a las que podemos acudir para educar a nuestro perro, ya sea en centros específicos creados por los profesionales del adiestramiento, o en grupos de trabajo, o si contemplamos el adiestramiento a domicilio, podemos creer que existen muchas formas y modalidades a la hora de trabajar la educación y el adiestramiento caninos. Sin embargo, Óscar nos lo explica de la siguiente manera:
- “No creo que existan distintas formas de trabajar, creo que la base es la misma, pero el trabajo se amolda a las circunstancias que nos encontramos. No es lo mismo trabajar un problema de comportamiento agresivo que una simple obediencia básica o dar unas clases para cachorros, cada trabajo ha de regirse por unas pautas. Tampoco son iguales todos los casos, todos los perros ni todos los dueños y sus contextos, con lo cual, a pesar de que existe la posibilidad de que nos encontremos ante dos casos similares, es muy factible que efectuemos variaciones en el trabajo, tanto en el planteamiento inicial como en tiempos, forma de trabajo, etcétera. Los distintos planteamientos a la hora de trabajar dependen siempre del caso en concreto que se vaya a tratar y de la predisposición del cliente a colaborar en dicho tratamiento. Lo ideal para todo tipo de trabajo es realizar en primer lugar una evaluación del individuo y del contexto que lo rodea para luego plantear el trabajo a realizar”.
Lo que no podemos dejar de lado es que la familia humana del perro tiene un papel principal en todo el trabajo que se debe llevar a cabo para conseguir los fines que buscamos. Óscar lo destaca de la siguiente forma: “Siempre se evalúa la dificultad del trabajo y si el cliente por sí solo, con una ayuda externa (al fin y al cabo es lo que hacemos) por parte del profesional, es capaz de realizarlo. Esta ayuda será mayor o menor dependiendo de cada caso en concreto. Si el trabajo progresase positivamente con unos parámetros mínimos, la labor del profesional quedaría simplemente en un asesoramiento y la enseñanza de ciertos conceptos básicos al cliente para que éste lo efectuase y un posterior seguimiento para asegurarnos de que se está haciendo todo correctamente. Si hiciese falta una mayor implicación del profesional en el caso, se darían clases de una manera más continua y más detallada enseñando paso a paso el trabajo a realizar. Y, por último, si el caso se fuese de las manos del propietario, sería necesario que el profesional abordase el trabajo inicial hasta que pudiese pasar poco a poco esta responsabilidad al cliente, pero siempre trabajando desde el principio con el cliente presente”.
EDUCAR ALLÍ DONDE SE PRODUCEN LOS PROBLEMAS
Es algo demostrado que todos nos comportamos en función del contexto que nos rodea. Esto no cambia si hablamos del perro: su comportamiento es una suma de muchos factores, entre los que destaca el medio en el que se encuentra. Óscar nos comenta que “si el perro no encuentra en ese contexto (principalmente en los dueños) la educación, las reglas adecuadas, de nada vale que el perro los haya adquirido en, por ejemplo, un centro de adiestramiento porque, con el tiempo, la conducta del perro se amoldará al contexto en el que vive y se extinguirá lo aprendido, pasando a ser reemplazado por otras conductas más acordes a lo que rodea al perro. Si el contexto que rodea al perro no entiende de perros un mínimo, es seguro que la comunicación entrará en un bucle de errores de interpretación constantes por parte del perro y de los dueños que generará estrés en ambos y problemas en la convivencia”.
CADA CASO ES ÚNICO
Enrique Solís, responsable de Lealcan, es adiestrador vocacional que ha convivido con perros desde que nació. Decidió formarse con grandes profesionales. Enrique define el adiestramiento a domicilio como “un trabajo de aprendizaje guiado por un educador canino en el propio domicilio del propietario y en la zona donde saca habitualmente al perro, que es donde surgen la mayoría de las situaciones que debemos mejorar”. Según admite, este tipo de adiestramiento se diferencia de otras formas de educar al perro en que “cada caso es único, tanto por la persona como por su perro, y por ello la atención a nuestros clientes es totalmente personalizada. Al iniciar el proceso educativo, le explicamos las distintas técnicas de trabajo y es el usuario quien elige en función de sus necesidades o preferencias. Aquí, el proceso de adiestramiento debe ser de una forma progresiva y, cuando te apuntas a un grupo de trabajo para iniciar la obediencia de tu perro, te encuentras con una situación por la cantidad de distracciones que no sabes resolver, perros alrededor, un lugar nuevo, muchas personas, etcétera. Por eso, lo que pensabas que era lo mejor, estar con un grupo de personas y perros, se vuelve en tu contra. De esta forma, descubres que lo mejor es iniciar el trabajo con muy pocas distracciones y en lugar donde el perro se siente a gusto para, poco a poco ir añadiendo distracciones hasta llegar a realizar sesiones en un Centro Canino e, incluso, llegar a competir en alguna modalidad de entrenamiento canino.
Enrique también nos aporta su experiencia en cuanto a los problemas más comunes que lleva a los dueños de perros a contratar los servicios del adiestrador a domicilio: “Poco a poco la gente se va concienciando de la necesidad de educar a su perro para no tener problemas de comportamiento que les dificulten la convivencia, por lo que, actualmente, uno de nuestros servicios más solicitados es el pre-adiestramiento de cachorros, en el que guiamos al propietario para estimular de forma temprana el desarrollo de su cachorro y conseguir cubrir todas sus necesidades educativas desde el principio”.
En cuanto a su manera de trabajar con el perro, Enrique es categórico: “Actualmente hay una línea muy clara que debemos seguir los educadores caninos que queremos hacer trabajos respetuosos con los perros y es la línea del adiestramiento en positivo, que basa su filosofía en buscar la forma de conseguir resultados a base de reforzar los comportamientos adecuados para evitar correcciones innecesarias a nuestro compañero. Por suerte, cada vez quedan más desfasados los trabajos de educadores que basan el entrenamiento en el sometimiento y la coerción”.
En este sentido, Enrique destaca que las satisfacciones que ha obtenido a lo largo de los doce años que lleva dedicados a esta profesión han sido muchas. Recuerda con cariño cómo uno de sus clientes de, precisamente, uno de estos adiestramientos a domicilio, quedó tan encantado con el trabajo que tuvo que realizar con su perro que comenzó a formarse acudiendo a cursos y seminarios de educación canina hasta convertirse en un excelente profesional que actualmente lleva el grupo de Agility avanzado en el Centro Canino Lealcan.