Última actualización 20/05/2009@10:52:30 GMT+1
Los perros cobradores o retrievers son animales tradicionalmente utilizados para una determidad función de la caza de aves y pequeños mamíferos : la recuperación y la entrega eficaz al cazador de estas piezas de la cinegética. Sin embargo, los perros cobradores actuales desempeñan, con la misma eficacia con la que recuperan piezas en le campo, un sinfín de actividades al servicio del hombre. Actividades como la terapia, la asistencia, la búsqueda y el rescate, la detección de narcóticos y explosivos y un largo etcétera dan muestra de que estas razas se encuentran en lo más alto de la lista de peros más inteligentes y adiestrables. Dentro de la clasificación que la FCI ha otrogado a estos perros, nos encontramos en la primera sección del grupo 8, en la cual se describe a seis razas de retrievers.
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Golden Retriever
Historia de una gran raza
Los orígenes del Golden Retriever han sido establecidos por la labor de sir Dudley Coutts Marjoribanks, que posteriormente fue conocido como lord Tweedmouth. La fecha en la que todo comenzó fue 1858.
En este punto encontramos lo que muchos aficionados consideran como un hecho sin bases fundamentadas, dentro de lo que se ha denominado como la leyenda de la creación de la raza. En ella, un apasionado por los perros quedó fascinado por la pericia de un grupo de canes de origen ruso que vio trabajar en un circo al que asistió en Brighton (Inglaterra). No cejó en su empeño hasta hacerse con algunos de estos ejemplares de rastreadores rusos. Según las referencias más antiguas, se trataba de un perro de origen caucásico utilizado para la custodia del ganado, es decir, un perro pastor. Su talla alcanzaba los 76 centímetros a la cruz, con un peso de unos 45 kilos, color claro y pelo largo. El resultado de cruzar los ocho perros que logró adquirir entre sí durante toda una década y la inclusión de otras razas de perros de caza (sobre todo retrievers), sería el Golden Retriever. Sin embargo, la realidad es que no se ha podido constatar que haya existido una raza de perros perteneciente al entonces bastísimo territorio ruso con estas características.
En cambio, la versión que más datos aporta al estudioso cinófilo es la que sostiene que, según los registros caninos de la época, alrededor de 1860, lord Tweedmouth adquirió un cachorro amarillo nacido de una camada de perros negros de la raza Wavy Coated Retriever. En este punto debemos señalar que muchos consideran a este perro, de nombre “Nous”, como el precursor canino de la raza. “Nous” fue cruzado con una Tweed Water Spaniel llamada “Belle”, dando como resultado una camada de cuatro cachorros amarillos, tres hembras y un macho, “Crocus”, que fue propiedad del hijo de Tweedmouth. Una de las hembras, concretamente “Ada”, también recaló en la familia de este lord inglés, que se la regaló a su sobrino, el quinto conde de Ilchester. Esta hembra fue retratada junto a su dueño, en una manifestación pictórica que nos permite observar las muchas similitudes entre aquellos primeros precursores de los actuales Golden Retriever. Las dos hembras restantes de aquella primera camada fueron destinadas a continuar la cría controlada de Twedmouth, basada en la consanguinidad. Todos los detalles de esta táctica de cría quedaron reflejados en el libro particular de orígenes del lord inglés, que se conserva en el Kennel Club británico y que se hizo público en 1952, al que no todos los expertos otorgan una credibilidad total, insinuando que el criador y pionero de la raza dejó pistas falsas para no facilitar la competencia de otros criadores.
Posteriormente, queda reflejado en este libro de orígenes que introdujo sangre de otras razas para fijar determinados aspectos que deseaba potenciar en sus perros, sobre todo con objetivos cinegéticos. Entre estas razas, destacan un Setter Irlandés, do s retriever de color negro, posiblemente de la raza Flat Coated, un nuevo Tweed Water Spaniel y un Bloohound de color arena. Tras consultar la relación de cruces entre estas razas, podemos establecer un porcentaje aproximado de lo que tuvo que ver cada una en la creación de estos perros ingleses de nacimiento pero de ascendencia rusa.
El Wavy-Coated Retriever, una raza hoy desaparecida y descendiente del perro de San Juan, aportó un cincuenta por ciento de los genes en los primeros cruces. El Setter Irlandés fue elegido para que potenciara los aspectos cazadores de la raza, además de para añadir su toque en el color deseado. Su aporte se ha establecido en un 25 por cien. El último implicado en la creación de los predecesores del Golden es el Tweed Water Spaniel, una raza que tampoco ha sabido llegar a nuestros días y de la que no se tiene certeza absoluta de su conformación física. Lo que sí sabemos en que fue un perro muy empleado en Inglaterra y en Escocia en labores pesqueras, siempre como perfecto nadador. Se empleaba en las orillas del río Tweed, de las que se hizo amo absoluto en el trabajo de ayuda al pescador local.
Su estándar fue redactado en el año 1910, y un año después se fundó el Golden Retriever Club.
Tienen un carácter muy tranquilo, no son perros ladradores ni, por supuesto, sirven para guarda y defensa, sino que al tener tan buen carácter son ideales para perro de compañía. Adoran estar siempre pendientes de su dueño, permanecer a su lado y esperar sus caricias. Debido a todas estas cualidades, son ideales para estar con niños y otros grupos de personas con las que haya que tener especial cuidado.
Labrador Retriever
Origen e historia
Como sucede con el de muchas otras razas caninas, el origen del Labrador es algo confuso, existiendo diferentes teorías acerca del mismo. De todos modos, todas señalan hacia la Isla de Terranova, al Noroeste de Canadá, como el lugar de origen del mismo.
Una de las teorías más aceptadas es la que afirma que, allá por el siglo XVII, la isla servía de refugio a pescadores procedentes del Reino Unido, y que asegura que entre los perros que llevaban a auxiliarles en las tareas de pesca se encontraba el ancestro del actual Labrador. Este ancestro era llamado perro menor de Terranova, o bien Perro de San Juan (St. John´s Dog) que, como ocurre en el caso del Labrador, poseía la singular característica de los dedos palmeados -unidos por una membrana- similar a los de una rana o los de un pato, lo que le favorece a la hora de nadar a una mayor velocidad que el resto de canes.
Fueron aristócratas ingleses, con su reconocida pasión por los perros, quienes introdujeron en su país, hacia 1825, al perro menor de Terranova y, tras diferentes cruces con otras razas de perros cazadores, se fue convirtiendo en lo que conocemos como el actual Labrador Retriever.
Fue en 1903 cuando se realizó el reconocimiento de la raza por parte del Kennel Club inglés, mucho tiempo después de que esos primeros Labradores llegasen a las Islas Británicas. Después del reconocimiento del Kennel Club, encontramos los grandes nombres que cimentaron la historia moderna de la raza. Con el ideal de la raza redactado en el primer estándar, fechado en 1916, los principales criadores comenzaron a trabajar con el objetivo de acercarse a ese estándar. El primero de todos los criadores reconocidos fue A. Holland Hibbert, vizconde de Knutsford, que llevaba desde 1884 criando y manteniendo escrupulosamente la pureza de sangre en el Labrador. Ejemplares como “Munden Single” o Munden Sentry” comenzaron a escribir la historia de los logros del Labrador en pruebas de campo. Otro nombre de peso en esa época fue “Flapper”, ganador de numerosas pruebas de campo en la primera década del siglo XX.
“Banchory Bolo”, propiedad de los Condes de Howe, pasó a la historia por ser el primer campeón “dual”, de belleza y trabajo, registrado en el Reino Unido.
En la década de los años 30, dos Labradores alcanzaron el título de Best in Show en Crufts: Ch “Bramshaw Bob”, propiedad de Lady Howe, que lo ganó sucesivamente los años 1932 y 1933, y Ch “Cheverella Ben of Banchory”, que lo hizo cuatro años después, algo que no se ha vuelto a repetir hasta el momento.
Flat-Coated Retriever
Descrito como uno de los mejores cazadores que existen, el Flat-coated Retriever también es alabado por los mayores expertos de belleza canina y por ello no sorprende que aparezca en el retrato de los fundadores del Kennel Club de Londres. Sin embargo, la raza tuvo que esperar un siglo para que uno de sus miembros alcanzase el título de Mejor del Certamen de los Crufts en 1980.
El Flat-coated Retriever es un perro fuerte, muy atractivo gracias a su pelaje negro y brillante y muy inteligente. Listo y activo, está dotado de una habilidad natural para la caza. Mueve la cola con entusiasmo demostrando a todas horas su optimismo y su carácter amigable. Es un perro confiado y bondadoso, en definitiva, un animal feliz que requiere de una familia que huya de la vida sedentaria y le permita participar en las actividades cotidianas.
En sus tiempos de cazador se le apodó como “perro de guardabosques” puesto que sus tareas como cobrador las realizaba generalmente en las grandes fincas de los terratenientes ingleses. En su trabajo, es excepcional tanto en agua como en tierra.
Su aparición se sitúa hacia el año 1860 y se cree que fue el resultado del cruce del St. John´s Dog (la versión temprana del Labrador) y setters británicos de los que, a pesar de que no sabemos cuáles intervinieron concretamente, heredó un pelaje ondulado y su primer nombre: Wavy-coated retriever.
Curly-Coated Retriever
Historia del más antiguo de los Retrievers ingleses
Esta raza, considerada una de las más antiguas de perros cobradores ingleses, es descendiente del ya extinto English Water Spaniel y fue creada y entrenada para ayudar al hombre en la caza de aves salvajes, especialmente acuáticas, que debían portar a su amo una vez abatidas.
A comienzos del siglo XIX aquel antiguo perro de agua inglés fue cruzado con ejemplares de St. John´s dogs –versión temprana del Labrador- recién importados a Inglaterra, con el objetivo de obtener un perro cobrador de aves mejorado. Numerosos expertos consideran que también intervino en la creación de esta raza el Perro de agua irlandés y, posteriormente, se introduciría sangre de Caniche para ayudar a fijar el pelo rizado tan característico del Curly retriever, como se denominó en un principio. Fue precisamente este singular tipo de pelo, un rizo muy pequeño y apretado que le impermeabiliza y le protege de espinas y otros peligros cuando trabaja, lo que le hizo triunfar en las exposiciones caninas en las que participó tempranamente. Se le vio por primera vez en Birmingham en 1860 y pronto contó con categorías propias. A partir de 1889 comenzaron a ser exportados a Nueva Zelanda y Australia donde se convirtieron en los perros más usados para la caza de patos. En 1896 se fundó el primer club de esta raza y ya en 1907 se exportaron ejemplares a Estados Unidos. En 1913 se estableció el estándar y en 1924 la raza fue reconocida por el Kennel Club Americano.
Nova Scotia Duck Tolling Retriever
Un poco de historia
Canis Amicus y El Pi Negre
Antiguamente denominado Little River Duck Dog o Yarmouth Toller, esta raza canadiense tiene su origen en el Condado de Yarmouth, en Nueva Escocia. Los pioneros de su selección se asombran ante sus aptitudes en el agua. Es el fruto de varios cruces (Spaniels, Setters, Retrievers, perros de granjas...) y, durante muchos años, los criadores canadienses se esforzaron al máximo por convertirlo en el mejor auxiliar para la caza de patos. En 1945, el Canadian Kennel Club reconoce la raza gracias al trabajo de selección realizado por el Coronel Ciryl Coldwell. En 1982 fue reconocida por la FCI.
La historia recogida en los anales es la siguiente: un cazador llamado John Allen recuperó en el año 1860 una Flat Coated Retriever hembra de color rojo oscuro que cubrió con un macho de tipo Labrador. La progenie de estos dos perros se cruzó con distintas razas (algunos mencionan al Epagneul Bretón, al Setter Irlandés, al Collie y a varios Retrievers) y sus retoños formaron la base del futuro Retriever de Nueva Escocia, el NSDTR (Nova Scotia Duck Tolling Retriever).
El "Toller" fue creado, desde su origen, para buscar y cobrar los patos en cualquier condición climática, sin importarle zambullirse en el agua helada.
La incipiente introducción en España ha sido muy positiva, pues las escasas familias que tienen el privilegio de contar con un “ Toller” entre sus miembros están encantadas.
Dotados de una agilidad excelente, son magníficos practicantes de agility, y excelentes auxiliares del hombre, realizando tareas de ayuda a discapacitados tanto físicos como psíquicos, auxiliando a cuerpos de rescate en catástrofes, y sobre todo grandes colaboradores para el cazador que necesita de un buen especialista para cobrar las piezas abatidas, tarea esta que realiza con especial esmero gracias a su disposición al trabajo y a esa boca tan suave de la que son poseedores, son fanáticos del cobro.
Tiende a ser un tanto reservado en situaciones desconocidas, para prevenir esto es bueno e insistimos en ello, socializarlos desde cachorros y habituarlos a diferentes situaciones.
Chesapeake Bay Retriever
René Valenzuela
ORÍGENES DE LA RAZA
La historia de la raza es tan fuerte como un mito. Comenzó con dos cachorros Terranova, junto con mercaderes ingleses rescatados del naufragio de un barco en las costas de Maryland, USA. El Chesapeake Bay Retriever rápidamente se convirtió en el perro recogedor de patos y gansos de los rudos cazadores del mercado. De estos tiempos difíciles y desesperados sólo el perro ha sobrevivido. Un pedazo de historia, fuerte como una roca.
En el campo y en la cacería el Chesapeake Bay Retriever es mucho más que solamente el perro, es tu compañero. Sin duda, él recogerá todas las tórtolas, patos, codornices y levantará y recogerá todas las perdices y faisanes que cacemos, pero él, además, se encargará de proteger la camioneta, la casa y familia cuando no estemos allí.
El Chesapeake Bay Retriever es un excelente y leal compañero. Destacan por ser muy versátiles, cazando tórtolas, perdices, codornices, patos, gansos, faisanes e incluso conejos. En Chile cazamos en una diversidad de terrenos, lo que implica un perro lo suficientemente fuerte para buscar y traer los pájaros que caen en terrenos complicados. Además, son perros muy fuertes en el agua para estar a la altura de las exigencias de la cacería. Son conocidos por una espectacular entrada al agua. Tienen habilidades naturales para cazar, inteligencia, pasión por los pájaros, habilidad para marcar, memoria, fuerte deseo de buscar y recoger su presa en las más difíciles condiciones, extremo amor por el agua, preciso sentido del olfato, vista y oído. En definitiva, un gran estilo para cazar. Estas cualidades no se les deben enseñar, han sido cuidadosamente seleccionadas y desarrolladas desde hace muchas generaciones.
Con perros como éstos, logramos colaborar para que las cuotas de caza sean cumplidas de una forma más real, es decir, no dejamos pájaros mal heridos en los campos que no pudieran ser encontrados por las dificultades del terreno.