Última actualización 22/06/2009@09:43:54 GMT+1
Texto: Patricia Lozano
Un documental emitido por la BBC en agosto del pasado año hizo saltar la alarma. En él se detallaban los graves problemas de salud que sufren los perros de raza pura criados atendiendo únicamente a su apariencia. Pero hay más. Científicos y genetistas aseguran que a las enfermedades hereditarias se suma una pérdida de sus capacidades e instintos que sí tenían las generaciones anteriores cuya reproducción se basaba en sus habilidades para el trabajo, para la caza o la guarda. Sin embargo, y siempre que aceptemos estos supuestos, ¿son los criadores los culpables, las asociaciones caninas o los propietarios que creen que un San Bernardo vivirá feliz en un piso de 30m2?
Un estudio realizado en la Universidad de Estocolmo ha concluido que las nuevas generaciones de perros con pedigrí están perdiendo sus instintos y su inteligencia. Según los investigadores, son los canes de exposición y los llamados handbags (los pequeños perros de compañía que casi se han convertido más en un complemento de moda) los que más probabilidades tienen de carecer de las aptitudes de sus antepasados puesto que en su crianza prima la belleza. Así, Kenth Svartberg, etólogo de esta universidad, explicaba que las actuales prácticas de cría están afectando al comportamiento y a las habilidades de los perros de raza pura tanto como a su físico además de que, en pocas generaciones, los cambios en su personalidad son perfectamente apreciables.
El pasado mes de agosto, la BBC mostraba la mala calidad de vida y los serios problemas de salud que sufrían ciertos perros con pedigrí en un documental en el que se sugería que las complicaciones genéticas se debían a años de endogamia, apoyándose en científicos del Imperial College de Londres, que han descubierto que los ejemplares de Carlino del Reino Unido son tan puros que, aunque se tengan contabilizados 10.000 en todo el país, genéticamente es como si sólo existiera medio centenar. Ésta y otras duras situaciones llevan a los autores del reportaje a preguntarse sobre la función que está realizando el Kennel Club, organismo que se defiende como el guardián del perro de raza, destacando las iniciativas que está llevando a cabo para mejorar la salud de estos animales y aduciendo que la inmensa mayoría de las razas de perros son saludables.
SELECCIÓN NO NATURAL
Lo que está claro es que la selección de estos animales no se realiza de forma natural, sino que está impuesta por el hombre. Pero esto no es algo nuevo. Hace miles de años, los humanos comenzaron a seleccionar a los perros según sus necesidades hasta que las razas se hicieron numerosas y, en tiempos de los romanos, se realizó una primera clasificación atendiendo a las funciones a las que estaban destinadas. Sin embargo, la mayoría de las razas actuales comienzan a desarrollarse en el siglo XIX y en su cría no sólo se buscan sus habilidades sino que ya se empieza a prestar atención a su belleza y apariencia física.
Con el paso del tiempo, la crianza de perros se convierte en un negocio y, en la actualidad, encontramos criadores solventes y otros que no lo son ni de lejos. También vemos que los patrones de belleza tienden, en muchos casos, a exagerarse tanto que terminan causando serios problemas a los animales. Problemas que ya eran denunciados en el año 1994 por la revista Time en un artículo en el que instaban al American Kennel Club a que sus registros incluyeran requerimientos de salud y temperamento, tal y como ocurría en las asociaciones europeas. Y ahora nos dicen que esta selección en pos de la belleza está generando perros más tontos, faltos de curiosidad, tímidos y menos obedientes.
Estamos asistiendo a una radicalización de este mercado en el que se crían cachorros como en una fábrica en la que se produce en cadena y no deberíamos permanecer indiferentes. Los criadores profesionales, preocupados tanto por la salud de sus perros como por su carácter y, por qué no, por su belleza, se ven perjudicados por criaderos ilegales cuyo único objetivo es la venta indiscriminada. Sus precios son más bajos, sí, pero la única garantía que ofrecen es que, a la larga, el animal que compremos tendrá problemas de salud y de carácter.
Sin embargo, ¿todo esto es responsabilidad de asociaciones y criadores? ¿No podría ser que esta sociedad haya convertido a los perros en alfombras animadas que dan graciosos saltitos cuando sus dueños llegan a casa? Perros de caza, de guarda, de trineo…, son condenados a vivir en espacios reducidos y no se cubren sus necesidades ni se potencian sus capacidades. ¿Qué ocurre? Pues que, con el paso del tiempo, las perderán. El doctor Alan Wilton, profesor de genética de la Universidad de Nueva Gales del Sur, lo explica de manera sencilla. Según Wilton, nuestros perros pueden ser muy inteligentes, pero si se pasan el día tumbados en casa o en el jardín sin hacer nada y continuamos criando sin atender a su inteligencia, ésta terminará por disminuir. Es decir, lo que no se utiliza, se pierde.