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Hemeroteca :: Edición del 01/10/2009 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 21/09/2009@09:24:04 GMT+1
Texto: José Enrique Zaldívar Clínica Veterinaria Colores
“El corazón, en consecuencia, es el comienzo de la vida; el sol del microcosmos, aún cuando el sol a su vez podría considerarse el corazón del mundo; para ello, el corazón, por cuya virtud y pulso se mueve la sangre, se perfecciona y se convierte en nutriente y se evita que se corrompa y coagule; es la divinidad de cada día, al desempeñar sus funciones, alimenta, cuida y estimula el cuerpo en su totalidad y es, por tanto, el fundamento de la vida, la fuente de todas las acciones”.
William Harcey (1628)

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Se dice que un diez por cien de los pacientes que visitan nuestras clínicas tienen algún tipo de problema cardiaco, ¿será verdad? ¿Cuántos de nuestros perros de más de ocho años tienen tos o no toleran bien el ejercicio? Yo diría que son muchos, pero sé que muchas veces no acudimos a nuestras consultas cuando observamos esas manifestaciones, achacándolas al envejecimiento.
El músculo cardiaco es el responsable de llevar la sangre a todos los órganos y tejidos y de conseguir que la circulación sea el soporte de todas y cada una de las funciones que dan vida a los organismos.
Lo que debemos saber es que cada día es más frecuente que los veterinarios nos encontremos con perros afectados por alguna enfermedad cardiaca. La razón es obvia: nuestros compañeros viven cada día más, gracias al esfuerzo y las atenciones del ser humano.
No será fácil explicar por qué, en un momento determinado, el corazón de nuestras mascotas empieza a requerir la atención del veterinario, pero si estamos un poco pendientes de ellas seremos capaces de detectar cuándo ha llegado ese momento.
En mi experiencia clínica, las visitas rutinarias para desparasitaciones y vacunaciones son el momento idóneo para que nosotros, haciendo una exhaustiva revisión, podamos darnos cuenta de que el corazón del perro necesita una particular atención.
Son muchas las ocasiones las que, por desgracia, achacamos a la vejez el deterioro de la capacidad cognitiva y funcional de nuestros perros, y que ante preguntas que nos planteamos, obtengamos siempre la misma respuesta: "Es que el perro ya es muy viejo". ¿Hasta qué punto es esto cierto? El corazón es un órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo. Un poco más grande que un puño, está dividido en cuatro cavidades: dos superiores, llamadas aurículas, y dos inferiores, llamadas ventrículos. El paso de la sangre de unas cavidades a otras se produce a través de las válvulas cardiacas. El corazón impulsa la sangre mediante los movimientos de sístole y diástole. Sístole es una contracción que usa el corazón para expulsar la sangre, ya sea de una aurícula o de un ventrículo. Diástole es una relajación que usa el corazón para relajar los ventrículos o las aurículas y recibir la sangre.
Nos podrá resultar sorprendente que un veterinario, con la simple aplicación del fonendoscopio sobre el lado derecho e izquierdo del tórax del perro pueda decir: "tu perro tiene un problema cardiaco". A continuación vendrán las preguntas de rigor: ¿le encuentras más cansado? ¿Se mueve menos? ¿Hace algún ruido extraño? ¿Te da la impresión de que tiene algo clavado en la garganta y que quiere expulsar? ¿Vomita flemas con frecuencia? Muchas veces, ante estas preguntas tenemos que responder afirmativamente. Quizás nos pasaron inadvertidos algunos de estos síntomas, o bien no les dimos la importancia que tenían, ya que al principio se pueden presentar sólo de forma esporádica.
La insuficiencia cardíaca es un síndrome clínico en que el bombeo de sangre se encuentra deteriorado. El corazón no puede impulsar la sangre a un ritmo adecuado para satisfacer las necesidades metabólicas de los tejidos. Se trata de una enfermedad progresiva que conllevará que la contracción y la relajación del miocardio no se produzcan adecuadamente, lo que derivará en una insuficiencia circulatoria.
El signo clínico más frecuente en los perros afectados de enfermedad cardiaca es la tos, aunque previamente notaremos que está más cansado. Este signo clínico puede deberse a ICC izquierda, compresión del bronquio principal izquierdo sin ICC o enfermedades respiratorias concomitantes (colapso traqueal, bronquitis crónica). En muchas ocasiones hemos oído hablar de insuficiencia de corazón derecho o de corazón izquierdo. Llevaría mucho tiempo y espacio explicar en qué se diferencian, así que he decidido generalizar y sólo hablaré de insuficiencia cardiaca congestiva.
SIGNOS CLÍNICOS
Existen varias clasificaciones para determinar el grado de insuficiencia cardiaca en los perros. En el presente artículo utilizaré la que se fundamenta en las limitaciones frente al esfuerzo de un paciente con esta dolencia. Los signos clínicos asociados a la insuficiencia cardiaca son básicamente síntomas de congestión y edema (edema pulmonar, ascitis, derrame pleural etcétera) y una disminución en el reparto de sangre a los tejidos y órganos que podrá provocar crisis de debilidad, síncopes, peor tolerancia al ejercicio, fatiga, etcétera. A menudo, la disnea está ocasionada por edema pulmonar o derrame pleural, pero también puede aparecer antes de que los pacientes desarrollen una retención de líquidos grave. La disnea y la intolerancia al ejercicio pueden estar relacionadas con cambios en el músculo esquelético que se produce en la insuficiencia cardiaca. Los animales normales pueden estar disneicos durante el ejercicio físico de forma similar a lo que ocurre en los afectados por ICC. La principal diferencia entre un animal no entrenado adecuadamente pero normal y uno con ICC es la cantidad de ejercicio que necesita para presentar dificultad respiratoria y fatiga. La fatiga muscular es un importante factor determinante de la intolerancia al ejercicio y disnea (fatiga de los músculos respiratorios) en la ICC.
La presentación de una insuficiencia cardiaca debe ir acompañada de una enfermedad del corazón, aunque no todas las patologías cardiacas llegan a provocar una insuficiencia en este órgano.
TRATAMIENTO
Lo primero que debemos saber es que a un perro con una cardiopatía no lo vamos a curar. Muchas veces, la mayoría, la enfermedad cardiaca deriva de una lesión o envejecimiento de las válvulas cardiacas, cuya "curación" pasaría por el recambio de las mismas. En algunos casos, la única solución "curativa" sería el trasplante y, en otros, cirugías muy complejas. ¿Conocéis en España y en el mundo muchos veterinarios capaces de llevar a cabo estas técnicas quirúrgicas? Seamos, pues, realistas y digamos que lo que vamos a tratar es una enfermedad crónica que algún día acabará con la vida de nuestro perro. Se trata, por tanto, de conseguir que esos amigos vivan lo mejor y el mayor tiempo posible.
La gran arma química con la que contamos son los vasodilatadores, denominados IECA, que se ha demostrado que son capaces de prolongar la vida de los perros afectados de insuficiencia cardiaca congestiva. Debe quedar claro, aunque no siempre es así, que una vez empiecen a ser utilizados, su uso será permanente. El corazón de nuestros perros lo agradecerá.
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