Hace unos días conocíamos una noticia que nos ha producido varias sensaciones. De manera resumida, se trata de una sentencia para tres maltratadores que pegaron hasta la muerte a un cachorro en Oviedo. Un juzgado de lo penal de la capital asturiana
ha hecho uso de la Ley resultante de la reforma del Código Penal realizada en 2003 para condenar a estos sujetos a penas de un año de cárcel a cada uno. Se trata de una de las pocas aplicaciones que se ha cargado con todo el rigor que la Ley impone al maltrato animal. No debería ser así, pero el hecho se ha convertido en algo extraordinario, en algo que se sale de lo que estamos acostumbrados en este sentido, que no es otra cosa más que los tribunales consideren estos delitos de maltrato animal (porque así están tipificados en el Código Penal) como simples faltas, imponiendo penas que nos hacen
apretar los dientes y maldecir en varios idiomas.
Por ello, este hecho ha servido de aliciente perfecto para que nuestras colaboradoras
en materia de legislación se lancen a analizar todo lo que ha rodeado al suceso, los antecedentes más relacionados con él y cómo se deben aplicar los mecanismos de sanción en este tipo de casos. Un dossier muy completo y esclarecedor que analiza la situación real, la normativa existente que, en palabras de Susana y Elena, «a falta de algo mejor, lo más importante es que se dé efectivo cumplimiento».
Pero no es la única sentencia que hemos conocido recientemente que ha convulsionado
la situación legislativa en nuestro país en relación a nuestros queridos animales de compañía. También hemos conocido el caso que se ha convertido en la primera vez que se retira la custodia de un perro maltratado en nuestro país. Ha sucedido en Granada, donde un juez ha salvado a una perra de los constantes abusos físicos en forma de salvajes golpes que le propinaba su dueño. Dos denuncias ha acumulado el susodicho. Tras la primera, fue condenado a una simple multa administrativa, pero, considerando la reincidencia y la gravedad de los hechos, el juez ha decidido darle una segunda oportunidad de llevar una vida tranquila y feliz a la perra.
La denuncia ciudadana ha sido, en las dos ocasiones, clave para conseguir esto,
por lo que desde aquí les pedimos que este ejemplo nos contagie a todos y no pensemos ni un segundo denunciar cualquier tipo de maltrato del que seamos testigos. Es el primer paso para conseguir que esta conducta reprobable sea castigada. En el primer caso que hemos comentado nada se pudo hacer por el cachorro, pero en este segundo la perra se está recuperando en las instalaciones de una protectora granadina y desde allí informan que la pequeña ya se anima y comienza a jugar con ellos.