A los que amamos al perro nadie tiene que explicarnos su integración en la sociedad humana. Nuestra revista tiene precisamente como una de sus metas la ilustración de los diferentes aspectos que esa integración ofrece para nuestro disfrute. Sin embargo, hay veces que ese sentimiento tan especial trasciende del territorio de los amantes del perro y sus medios de comunicación especializados para irrumpir en la vida cotidiana y en la prensa generalista. Y esas irrupciones aisladas suelen suponer una gran satisfacción para nosotros, especialmente cuando llevan consigo un reconocimiento en positivo del papel del perro en la vida humana. Raro es el mes en que este reconocimiento no encuentra reflejo en la vida social. Últimamente dos noticias han salido a nuestro paso proponiéndonos una melancólica reflexión.