28 de septiembre de 2020, 0:15:39
BLOG DE VETERINARIA


Cataratas


Si hacemos un repaso a los problemas orgánicos que pueden afectar al perro «entrado en años» y empezamos por los ojos, podemos referirnos a las cataratas, que son ni más ni menos que la opacificación del cristalino, que llevará a lo que se conoce como «nictalopatía», que es la dificultad para ver en condiciones de escasez lumínica.


Tradicionalmente, las cataratas se han reconocido como «inmaduras» si sólo está afectado parte del cristalino; «maduras» si todo el cristalino es opaco, e «hipermaduras» si ha ocurrido la licuefacción lenticular. Si las cataratas ocupan menos del 30 por 100 del cristalino, o si afectan a un sólo ojo, muchas veces pasarán inadvertidas.

Las que ocupan más del 60 por 100 del cristalino, por lo usual, son reconocibles. La «turbidez» antes de que se presente el deterioro visual, es una esclerosis más que una catarata.

Por supuesto nos estamos refiriendo a lo que se conoce como cataratas espontáneas, que son las que se presentan con la edad, y no a aquéllas que presentan un carácter congénito, o las que presentan los perros con diabetes Mellitus o las que presentan en enfermedades capaces de provocar hipocalcemia. El tratamiento de elección, una vez hecho un profundo estudio del ojo, es la cirugía, que da excelentes resultados en el 90 por cien de los casos. Las gotas antioxidantes/antiglicación de aplicación tópica reduce la opacificación del cristalino en perros. Aunque no se han hecho estudios bien controlados, los informes preliminares de oftalmólogos veterinarios no apoyan tal afirmación sobre su eficacia.

Es importante saber que, una vez desarrollada la catarata, su velocidad de progresión varía según su localización dentro del cristalino y la edad del paciente. En ocasiones, se pueden presentar como complicaciones: uveítis, glaucoma y desprendimiento de retina.

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