21 de septiembre de 2020, 18:17:47
BULL TERRIER ESTÁNDAR Y MINIATURA


Historia y origen del Bull Terrier Estándar y Miniatura

Por El Mundo del Perro

El antepasado del Bull Terrier moderno surgió del cruce de un Bulldog y un Black and Tan Terrier de gran tamaño y pelo corto. En su desarrollo, influye en gran medida la prohibición de los espectáculos crueles con animales que se impuso en Inglaterra en 1835. Para los aficionados a este tipo de "entretenimientos", la actividad más popular era la lucha de Bulldogs contra otros animales, pero se vieron forzados a cambiar sus preferencias dado que era demasiado llamativa como para disfrutar de ella en la clandestinidad.


Así, recurrieron a las luchas entre Bulldogs, pero resultaron ser demasiado lentos y torpes, lo que desmerecía el espectáculo. Los criadores pensaron que si cruzaban a los Bulldogs con terriers conseguirían un perro mucho más apto para las peleas, y así fue. Esta mezcla produjo un perro que poseía las características que los criadores buscaban: era fuerte y tan resistente al dolor como el Bulldog, y tan valiente y ágil como los terriers. Su popularidad entre los amantes de estas prácticas ilegales creció como la espuma, especialmente en las ciudades de Londres y Birmingham.

A mediados del siglo XIX, James Hinks, criador de Birmingham, intentó mejorar la raza desde el punto de vista estético pues esos primeros perros que nacieron de los cruces entre Bulldogs y terriers eran bastante feos. Hinks le dio mucha importancia al color, quería un perro blanco, para lo que recurrió a los White English Terriers y quizá, después, al Dálmata. Así, obtuvo un perro blanco y con algunas manchas negras. Son otras las razas que podrían haber intervenido en la creación del Bull Terrier moderno como el Greyhound, el Whippet o el Foxhound. En 1880 se le consideraba ya un perro más estético, pero en las representaciones de la época podemos ver que aún era algo distinto del tipo actual. La selección posterior trajo un hocico más largo, la característica cabeza en forma de huevo y unas patas más cortas. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta cómo se consiguió esa cabeza, aunque hay quien apunta a una aportación de sangre de Borzois o Collies. El acoso por parte de las autoridades a las peleas entre perros convirtió al Bull Terrier en un perro de exposición de pura raza muy apreciado, pues su aspecto no dejaba indiferente a nadie. Su primera aparición en este tipo de concursos se documenta en 1862 y, a partir de ahí, se convierte en un animal muy demandado por la sociedad inglesa hasta que, doce años después, es reconocido por el Kennel Club Inglés. Los criadores también consiguieron dulcificar su carácter y el Bull Terrier se reveló como un compañero fiel y cariñoso. Como mascota cuenta con numerosos aficionados que le consideran un amigo leal e inteligente, juguetón y atlético.

BULL TERRIER MINIATURA
Conocido como MiniBull, esta versión reducida del Bull Terrier fue desarrollada en el siglo XIX, pero no para pelear contra sus congéneres, sino para los concursos de matanzas de ratas. Se necesitaba un perro más ágil para este tipo de prácticas por lo que se seleccionaron los ejemplares más pequeños de Bull Terrier para cruzarlos y obtener así perros cada vez más pequeños. Pero tanto se quiso reducir su tamaño que aparecieron deformidades que hicieron que los Bull Terrier miniatura perdieran popularidad. En la década de 1930 varios criadores volvieron a intentarlo y, gracias a un trabajo muy serio, consiguieron un animal atractivo y compacto sin las deformidades que suelen presentar las razas enanas. Los estándares para ambas razas son los mismos, únicamente difieren en la talla. No sabemos si el primer cruce entre estos colosos luchadores y los desaparecidos black and tan terrier fue fruto del azar o un visionario lo llevó a cabo a propósito. Lo que sí ha trascendido es que el resultado de esta mezcla fue la mayor ferocidad en un perro de lucha que se había visto hasta el momento, conjugada con un cuerpo más ligero y ágil, cualidades que se mostraron muy eficaces en la lucha cuerpo a cuerpo. La popularidad de estos perros se extendió rápidamente, sobre todo en los principales núcleos donde las peleas de perros con animales eran más seguidas, como fueron Londres y Birmingham. Los propietarios consiguieron unir la corpulencia, la potencia y la mordida del coloso Bulldog con la tenacidad, la rapidez y el arrojo de aquellos terriers antiguos. Pero éste no es sino el primer paso en la creación del Bull Terrier Miniatura. Aquellos primeros perros eran todo cualidades para el combate, pero no destacaban por su morfología. Es en este punto donde surge el criador que ha pasado a la historia de la raza, no como el creador de la misma, sino como el mayor patrocinador de la misma: James Hinks. Por ello, según escribió el hijo de Hinks en una revista americana cuando contaba 80 años, su padre añadió sangre de terriers blancos, y también recurrió al Dálmata para fijar la base de color blanca en su capa. Y es que hasta comienzos del siglo XX no existían ejemplares de Bull Terrier de otro color diferente al blanco. Poco después comenzó a llevar a sus perros a los certámenes caninos. Así, se registró que su ejemplar, de nombre “Old Madman”, participó en la exposición de Birmingham de 1860. Hinks consiguió darle a la raza una belleza exterior que fue muy valorada por la sociedad cinófila de su época. Pocos años después ya dominaba las exposiciones caninas, aunque no sólo con sus Bull Terriers, pues este profuso criador exhibió hasta 18 razas diferentes. En 1888 el Kennel Club Inglés incorporó el primer estándar y lo oficializó, y desde aquel año ha ido modificándolo es aspectos de gran relevancia, como la prohibición de cortar sus orejas, la admisión de los colores de su manto o la separación de los tamaños estándar y miniatura.
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