14 de julio de 2020, 14:55:35
BLOG DE PSICOLOGÍA


Llega un nuevo miembro a la familia

Por Pablo J. Díaz Manzano

Hoy día muchas familias se encuentran en la situación de que llega un nuevo miembro a casa. A veces son parejas que tienen un perro y llega un bebé, y a veces son familias a las que llega un perro. Tanto una situación como la otra, son momentos que se pueden convertir en puntos de inflexión que modificará toda nuestra vida o no.


Ahora veremos que supone para un perro la llegada de un nuevo miembro y cómo debemos actuar antes de la llegada, en la llegada y con posterioridad.

Para un perro que llegue un nuevo miembro no es, en principio, ni bueno ni malo, dependerá de cómo nosotros modifiquemos su entorno por la llegada de este nuevo miembro de la familia.

Primero analizaremos cómo debemos “preparar el terreno”. Si nuestro perro es un miembro de la sociedad que comprende las normas, sabe respetarlas y es respetado, no tiene por qué surgir ninguna dificultad el día de la llegada del pequeño nuevo miembro de la unidad familiar. Recordamos que un perro equilibrado, que sepa respetar unas normas de convivencia sabrá aceptar con agrado las nuevas normas que se tengan que cumplir cuando llega el bebé.

Imaginemos que a una familia llega un nuevo miembro, maticemos; una familia de tres miembros, compuesta por dos adultos y un pequeño/a, ya con cierta edad y llega un nuevo bebé. Esta familia vera su día a día alterado, de forma indiscutible, ya que el bebé requiere de ciertas atenciones que conllevan tiempo, responsabilidad, implicación, etc. Todos los miembros de la familia modificarán su vida en función del bebé, como es lógico; no hay otra, es “impepinable”, el bebé tiene muchas necesidades que deben ser cubiertas por los padres y también por su hermano/a, que aceptará todas las nuevas situaciones, o por lo menos debería.

Cuando en una familia hay un perro y va a llegar un bebé, sucede lo mismo, y da igual los miembros que compongan la familia, todos verán alteradas sus vidas por la llegada del bebé.

Si bien es cierto que, si el perro, está habituado a convivir en familia respetando las normas, debemos tener en cuenta que podremos hacerle el camino mucho más fácil preparando el camino. Lo más importante es que a la llegada del bebe el perro no vea que éste, le está quitando privilegios. Si cuando llegue el bebé queremos modificar algunas costumbres debemos hacerlo desde el momento que sabemos que llegará el bebé. Por ejemplo, si el perro se sube al sofá y cuando llegue el bebé no le vamos a dejar, si le vamos a cambiar el sitio de dormir o el sitio de comer o las horas de salida o cualquier circunstancia que ya sea un hábito para el perro, lo haremos desde el momento en que sabemos que la vamos a modificar, para que cuando llegue el bebé ya este forjado el nuevo hábito con toda la naturalidad del mundo y sin poder relacionarlo con esta nueva situación.

Si nuestro perro es de esos que no saben respetar las normas de la casa, de la sociedad, etc., si tiene problemas de agresividad, de miedos, de ansiedades, etc. Lo mejor es contactar con un profesional y resolver los problemas antes de la llegada del bebé.

Cuando nace el pequeño/a, es un momento en el que se suele descuidar mucho a nuestro perro. El parto, a menos que sea programado, nos suele “pillar por sorpresa”. Es bueno que hablemos con el hotel canino de confianza para que nos echen una mano (dentro de un orden lógico) cuando tengamos que salir corriendo al hospital. Por ejemplo para que vengan a recogerlo a casa, para llevarlo unos días antes y para que tengamos una habitación reservada aunque sea un momento de temporada alta. En Camada hemos podido ayudar a nuestros clientes en esos momentos de “ternura, locura y de tantas emociones”.

Ya sea habiendo estado el perro en un hotel canino, en casa o con algún familiar, llega un momento en el que debemos presentar a nuestro perro al nuevo miembro. En Camada hemos oído muchas cosas raras sobre este tema, que si primero debe oler la ropa, incluso dormir con algunas de sus prendas, que si no se puede acercar al bebé, que si esto… que si lo otro… Si ya hemos “preparado el terreno”, no habrá ninguna complicación, la naturalidad será nuestra mejor aliada. El perro querrá conocer al nuevo miembro, como todos los demás miembros de la familia, tanto el abuelo, la tía, el primo, la sobrina, y debemos dejarle, pero hay que tener en cuenta la idiosincrasia del perro. Un perro reconoce por el olfato, por lo que buscará poder olerle, para esto necesita acercarse, este momento hay que tener cuidado, ya que si el perro lanza una pata, o hace un movimiento brusco con la cabeza podría golpear al bebé y teniendo en cuenta la fragilidad del recién nacido podría hacerle daño. Lo mejor es que se acerque con tranquilidad, bajo nuestro control, si es necesario le pondremos la correa (si el perro no tira de la correa, será una herramienta esencial para poder llevarle tranquilo, si el perro tira de la correa es un problema que deberíamos haber solucionado con anterioridad), le hablaremos y le pediremos que se controle. Si nuestro perro es muy activo, podremos darle un buen paseo para que este primer encuentro sea un poco más calmado (cansar al perro para que se comporte con tranquilidad no es la solución a una mala conducta, es una herramienta para momentos determinados), no usaremos premios para distraer al perro y que no se acerque al niño ni para que se controle, o para que se siente o para lo que sea, el perro debe tener ya inculcados unos valores sociales y familiares que no deben ser recompensados con nada externo, ¿o alguno de nosotros respetamos las normas de convivencia y de respeto a nuestros padres, hermanos, tíos, abuelos, etc. porque nos premian?, o ¿lo hacemos por la satisfacción de poder sentirnos aceptados y aceptar a los demás en una convivencia basada en el respeto mutuo?

Ya pasadas las fases de preparación y llegada del bebé, debemos seguir atendiendo a nuestro perro como veníamos haciendo hasta ahora, el perro, como todos nosotros debe hacer un esfuerzo para poder ayudar al bebé a crecer en un hogar con amor, tolerancia, respeto, ternura, normas, etc.

La base de que la llegada de un bebé a una casa no sea un problema es que seamos responsables y previsores.

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