www.elmundodelperro.net
La monta

La monta

Texto: José Enrique Zaldívar Clínica Veterinaria Colores

Si tenemos pensado cruzar a nuestra perra y vivir la experiencia de la reproducción canina, debemos tener claros muchos aspectos. Todo lo que rodea a la monta centra los aspectos de mayor relevancia. Para empezar, creo necesario conocer algunas de las características del ciclo sexual de las hembras de la especie canina, lo que nos facilitará llevar a buen puerto esta vivencia.
La raza tiene un importante efecto sobre el momento del primer estro (celo) en las perras. Por lo general, éstas muestran su primer ciclo varios meses después de alcanzar la talla y el peso corporal de un adulto, aunque existen salvedades. Las hembras de la raza Beagle pueden tener su primer celo entre los siete y los diez meses. Algunas razas grandes también podrán presentarlo antes del año de edad, aunque otras pueden no hacerlo hasta cumplir entre 18 y 24 meses. Por tanto, podemos decir que existe una amplia variabilidad individual y de razas que, unida a los ciclos denominados de celo silencioso, hacen que el veterinario y el propietario no puedan predecir el momento del primer celo.

A veces se ha sugerido que las perras que vagan libremente entran en su primer ciclo de estro en etapas más tempranas de la vida que las que se encuentran en criaderos o en ambientes caseros. Aún así, los veterinarios no entraremos a valorar en la clínica a una perra por falta de ciclos ováricos hasta que tiene al menos dos años de edad, es decir, que no nos plantearemos que existe una patología de la reproducción hasta que haya transcurrido ese tiempo.

CICLOS Y ETAPAS
Por lo general se cree que las perras entran en celo dos veces al año, durante la primavera y de nuevo en el otoño. Sin embargo, la realidad es que experimentan ciclos ováricos todo el año. Por tanto podemos decir que las perras pueden reproducirse y parir todos los meses del año, aunque suelen tener máximos sutiles a finales del invierno y a principios de la primavera, además de los meses de otoño.

FASES DEL CICLO
Las cuatro fases del ciclo en las perras son: proestro, estro, diestro, y anestro. El proestro es el periodo que precede al celo.

El estro es el periodo durante el cual la hembra permite al macho que la monte y ocurra el apareamiento.

El diestro es el periodo que sigue al apareamiento. En esta fase la perra rehusa aparearse y está “preñada desde el punto de vista fisiológico”.

El anestro se ha descrito tradicionalmente como un periodo de reposo en el ciclo sexual.

EL MOMENTO DE LA MONTA
Dado que estamos hablando de la gestación y parto, lo que más nos interesa de lo descrito hasta ahora es el estro, es decir, el momento en que se producirá la cópula. El comportamiento de la hembra implica que ésta se agache y eleven el perineo hacia el macho. Cualquier presión ejercida en la porción inferior de su dorso o cerca de éste hace que levanten la cola hacia un lado y tensen las patas traseras para soportar el peso del perro que las va a montar. La perra puede atraer a los machos desde largas distancias debido a la presencia de potentes feromonas. La vulva ha avanzado hacia la fase de turgencia y se vuelve suave y flácida, por lo que ya no es una barrera difícil para la penetración. La secreción vaginal suele ser de color pardo rojizo y, evidentemente, algo hemorrágica.

La perra en celo puede permanecer pasiva y aceptar a un macho o buscarlo de manera activa para despertar su interés. Se ha creído que la perra copula sólo con un macho dominante y repele a los sumisos en caso de que sean varios los que la cortejen. Éste es un buen motivo para recomendar que se traslade a la hembra a la casa del semental, donde es más probable que éste se encuentre más a gusto.

RECOMENDACIONES
Lo aconsejable para que todo vaya bien es que en el día cuatro o cinco del proestro la perra y el perro entren en contacto durante alrededor de diez o veinte minutos y repetirlo a diario. Una vez que la perra se muestra receptiva, se permitirá que el perro la monte cuantas veces la hembra desee, aunque todo dependerá de si queremos camadas numerosas o no. Es lógico pensar que a menor número de cópulas, menor será el número de cachorros, aunque éste no es un parámetro demasiado exacto, ya que dependerá mucho del momento de la ovulación. Lo más recomendable sería dejar pasar un día entre cubrición y cubrición. Ya he comentado que la perra estará receptiva entre siete y nueve días.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (32)    No(2)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
26 comentarios