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American Staffordshire Terrier

American Staffordshire Terrier
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:19h
El excelente trabajo que han realizado los criadores dedicados a esta raza ha conseguido que un perro de aspecto imponente consiga destacar, por encima de cualquier otro factor, por su excelente carácter, su fidelidad y por la riqueza que aporta a la compañía de los suyos. El American Staffordshire Terrier es un animal dinámico, siempre dispuesto para el trabajo, sea éste deportivo o simplemente el también arduo trabajo de hacer compañía a los miembros de su familia. Además, goza de una extraordinaria salud que le hacen llevar una vida plena y larga. ¿Qué más se le puede pedir a un perro?
Historia del American Staffordshire Terrier
Redacción

Lo más positivo de estudiar una raza relativamente joven es poder ahondar en sus orígenes y contar con los datos suficientes para saber de dónde viene, cómo se desarrolló y cómo ha llegado a nuestros días. Oficialmente reconocida en 1936, el American Staffordshire Terrier cuenta con un recorrido que se prolonga al menos un siglo atrás en el tiempo, época en la que la selección racial se fue encauzando en el camino que llevaría hasta este magnífico representante de los terriers de tipo bull. Estamos hablando de tiempos en los que las diferentes castas de los que fueron antepasados directos del American se extendían por multitud de zonas norteamericanas. Conociendo la tendencia que, sobre todo durante esa época, este país ha mantenido al denominar de distinta forma perros de una morfología casi idéntica. Si decimos Yankie Terrier, podemos decir también Pit Dog, Pit Bull Terrier, American Pit Bull Dog, American Bull Terrier. Los componentes casi fijos de estos nombres, como vemos, son “pit”, que alude a la arena de lucha en la que los perros peleaban, y el “american” o “yankie” para intentar dejar constancia de que el desarrollo de estas razas o, mejor expresado, castas, fue algo que sucedió en el país americano.

ORÍGENES
Se han estudiado a fondo los pasos que siguieron los criadores americanos hasta dar a luz al American Staffordshire Terrier. A pesar de que existen autores que ven en el American Pit Bull Terrier la versión posterior del Bull Dog, es decir, que niegan la interferencia de la familia de los terrier en la formación de los APBT, resulta evidente que si éste es descendiente directo del perro creado a principios del siglo XIX, el bull and tan terrier, no resulta descabellado deducir que al antiguo Bull Dog inglés se le unió material genético del black and tan terrier (terrier negro y canela).

BELLEZA Y COMPAÑÍA
Llegados a este punto, resulta obligado detenernos en el nefasto episodio que, por desgracia, ha marcado a tantas razas y antiguas castas caninas: las peleas entre animales. En América no fueron prohibidas, como sucedió en Gran Bretaña, lo cual significó que la selección en la cría siguiera dictados basados en esta cruel funcionalidad, pero también comenzó a desmarcarse una línea de perros destinados a la compañía en la cual la belleza siempre predominó en las decisiones de los muchos criadores que vieron en estos perros el perfecto compañero que hoy es. Aquél fue el comienzo de una separación originada a través de la cría selectiva, a partir de hay se consiguió que en 1935 el American Kennel Club reconociera al Am Staff como raza. En un primer momento, fue denominado Staffordshire Terrier y fue el resultado de la cría con American Pit Bull Terriers que se ajustaban al nuevo estándar, pero en 1972 se añadió “American” para diferenciarlo del Staffordshire inglés. Pero esta doble vertiente ya fue establecida a finales del siglo anterior, concretamente en 1898, cuando C. Bennet registró la raza American Pit Bull Terrier en el United Kennel Club, un club al margen de la FCI y del American Kennel Club. En 1921 encontramos la fundación del American Bull Terrier Club, entidad que trabajó para la creación de la nueva raza en base a su carácter equilibrado y la espectacular belleza que posee. A partir del trabajo de este club, se consolidó una raza independiente de esos perros obligados a pelear entre ellos. Esta labor comenzó por registrar en el Kennel Club Book los quinientos ejemplares que sus normas requieren para llevar a cabo el reconocimiento oficial, que se prolongó en el tiempo, no por falta de ejemplares, sino por la búsqueda de una denominación correcta. En un principio se rechazó la idea de denominarla American Bull Terrier, lo mismo que sucedió con el nombre de Yankee Terrier. En el año 1935, en Inglaterra se aceptó de manera oficial el estándar del Staffordshire Bull Terrier. En este punto, se acudió a la descendencia directa de la raza americana con respecto a los perros ingleses para establecer el nombre de Staffordshire Terrier, apoyado esto por la creación del Staffordshire Terrier Club of America en 1936. El perro de compañía y exposición fue desmarcándose del perro de pelea, aunque hubo perros que peleaban y competían en belleza hasta la década de los años 50 del siglo pasado, pero gracias a la intervención del presidente de este Club, William MT. Whitaker, que expulsó a los socios que intervenían con sus perros en los circuitos de pelea, el Am Staff separó completamente su desarrollo del de los perros empleados para pelear. Pero, como hemos adelantado, no fue hasta la década de los años 70 cuando el American Kennel Club añadió la palabra “American” a la denominación de la raza, sobre todo para evitar que se produjeran malentendidos con respecto al Staffordshire Bull Terrier, raza reconocida en el país americano en 1975.

La FCI reconoció al American Staffordshire Terrier en el año 1985, publicando el estándar oficial de la raza el 9 de julio de ese mismo año.

American, perro potencialmente cariñoso
Javier García (Creek Staff)

Debido a una serie de desgraciados incidentes en nuestro país años atrás, se decidió encasillar a una serie de razas como potencialmente peligrosas, entre ellas nuestro querido American Staffordshire Terrier y, con ello, avivar más aún su leyenda de perro peligroso o agresivo entre las personas que verdaderamente no conocen esta maravillosa raza.

Cuando hablamos del carácter del American Staffordshire Terrier tenemos que destacar muchísimas más virtudes que inconvenientes, ya que se trata de un animal que es feliz junto a su amo y toda la gente que a él le rodea, y si son niños, más aún, ya que soporta muy bien sus travesuras y en ningún momento hacen amago de agresividad, puesto que se trata de una raza que soporta como ninguna el dolor, no inmutándose ante los tirones de orejas de los más pequeños de la casa. También tenemos que destacar que tiene un instinto muy desarrollado para saber qué persona viene con buenas o malas intenciones.

Es un animal que se adapta a un cambio de dueño ya siendo adulto como ninguna otra raza, algo que dice mucho a favor de él y de su buen carácter. Un aspecto que tenemos que cuidar desde cachorros es su socialización con otros perros, ya que por su pasado combatiente tiende a ser un poco dominante con sus congéneres, sobre todo con los del mismo sexo, por lo que resulta muy conveniente pasearlo por parques o lugares frecuentados por otros perros, así en el futuro no tendremos ningún tipo de problema.

Otro apartado que me gustaría destacar es el caso en el que nuestro perro es criado en una casa de campo, chalet, etcétera…, lugares distanciados de la ciudad y de los ruidos, ya que a veces la falta de contacto con la ciudad puede provocar que el perro se muestre tímido o desconfiado con elementos como coches, carritos de bebé, transeúntes, etcétera… Para evitar esto, resulta esencial pasearlo desde cachorro por calles, parques o sitios frecuentados por gente, con ello conseguiremos tener un animal con un carácter y una socialización perfectos; ya que siempre hay que evitar la timidez o desconfianza en nuestro American Staffordshire Terrier, ya que estos factores pueden provocar agresividad.

También se convierte en un factor muy importante, como gran deportista que es, una buena dosis de ejercicio y juegos, de esta forma tendremos un perro feliz y equilibrado.

En resumen, bajo ese cuerpo atlético y lleno de músculo encontramos un animal juguetón, enérgico, inteligente, valiente y cariñoso hasta la saciedad, el cual se hará un hueco muy importante en nuestra vida y nuestro corazón, dándonos todo a cambio de nada.

Espero que estas líneas sirvan para desmitificar al American Staffordshire Terrier como animal peligroso o agresivo, y para poder pasar a calificarlo como un perro “potencialmente cariñoso”.



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