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Rusia (y III)

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:19h
Rusia (y III)
La tercera y última entrega de perros rusos llega este mes con uno de los más conocidos fuera de sus fronteras, el Samoyedo, un perro multifuncional que lleva muchos años ayudando a los pobladores de una de las zonas más duras y exigentes del planeta como perro de caza, perro guardián de los grandes rebaños de renos o como perro de trineo, además de servir como calefactores en las noches más frías. Junto a él, nos visitan dos perros muy emparentados, el Laika de Siberia Occidental y su primo hermano, el Oriental, duros perros de caza especialistas en el acoso de grandes presas en los bosques nevados de Siberia y Rusia.

• Samoyedo Samoiedskaïa Sabaka FCI Nº 212
Los Samoyedos del norte de Rusia y de Siberia fueron la tribu que legaron su nombre al perro que mejor les sirvió en su trabajo diario. Este trabajo consistía en pastorear los grandes rebaños de renos durante sus desplazamientos nómadas, así como para tirar de los trineos, aunque para esta tarea eran más utilizados perros más grandes, como el Husky Siberiano. El Samoyedo acompañaba al ser humano como colaborador muy útil en el acoso y derribo de las presas durante las cacerías. El nombre de “samoyedo” se traduce como “autosuficiente”, que dice mucho de las habilidades de este pueblo para sobrevivir en uno de los parajes más insólitos del planeta, capacidad que también supieron inculcar a sus perros.

Entre las diferentes variedades de perros nórdicos de estas regiones, encontramos en las más septentrionales a los perros que mostraban un manto blanco impoluto. Se ha sostenido que el sol y la nieve del Ártico fueron blanqueando el pelaje hasta convertirlo en el manto rígido, denso y brillante que ostentan los Samoyedos desde hace tanto tiempo.

El contacto constante con el hombre, ya sea como perro protector de los rebaños de renos, como tirador de trineos o como ayudante en la caza, así como fuentes de calor, acostándolos junto a los niños, tratándolos como miembros de la familia a la hora de comer…, le han ido dotando a través de los años de una inteligencia destacable, lo que ha propiciado también que los ejemplares de esta raza desarrollen una gran complicidad en la vida social.

No pasaron desapercibidos para los exploradores que se aventuraban en la conquista de las peligrosas tierras árticas. Ya en 1870 encontramos descripciones y dibujos de los perros que servían a estos aventureros del hielo, como sucedió en la expedición polar sueca de ese año, en la que se cita a perros blancos o negros, pequeños, de tamaño semejante al del zorro, que vagan libremente por los campamentos y guardan rebaños de renos, y a los que la población de los samoyedos tenía alta consideración. Algunas fotografías de la época inmortalizaron a aquellos perros, que constaban de un tamaño mayor al de las primeras descripciones, con un manto blanco o mixto, junto a imágenes del resultado de cacerías o de pesca.

De este modo, también sabemos que en las expediciones del explorador noruego y ganador de Premio Nobel de la Paz, Fridtjof Nansen, no faltaban los Samoyedos como perros de tiro. Sus trineos encontraban en este perro al mejor aliado.

En sus apuntes encontramos que en una de estas incursiones llevó consigo a 19 machos, de los que nos ha quedado hasta el promedio de peso, que fue de 26,300 kilos, y nueve hembras, con un peso medio de 22,600 kilos. En sus cuadernos de viaje dejó constancia de esto que comentamos: perros que trabajaban día tras día en las peores condiciones climáticas, capaces de arrastrar un peso superior a 1,5 veces su masa corporal y, lo que es más importante, de una manera alegre y desenfadada, dando ese toque de buen humor que tanto bien hacía en los aguerridos exploradores en los peores momentos de esos largos días recorriendo una de las zonas más exigentes del planeta.

Son muchos los nombres de grandes exploradores que le deben mucho al Samoyedo, como Jackson-Harmsworth, Borchgrevink, Shackleton, Scott, así como Roal Amundsen, el primero en pisar el Polo Sur en 1911.

• Laika de Siberia Occidental Zapadno-Sibirskaïa Laïka FCI Nº 306
Esta raza es conocida en Rusia como Zapadno Sibirskaia Laika, aunque ha habido quien también se ha referido a este perro como Husky de Siberia Occidental, Ostiak,Ostiah Laika e incluso Laika Ostjazkaja. El cometido original de este perro fue el de asistir al ser humano en la caza de venados, jabalíes y hasta osos, ante los cuales no se acobarda.

Fue creado por los cazadores de la zona de los Montes Urales, concretamente de las regiones de Khanty y Mansi. Su estándar explica que se acudió a razas como los Laikas de Chanteisk y Mansijak para cruzarlos con perros de caza rusos del norte de los Urales y del oeste de Siberia. Su polivalencia le ha llevado a ser utilizado también en la caza de piezas de la cinegética menor, como la liebre, el zorro o incluso piezas de pluma. La misma capacidad de trabajo que le ha llevado a desempeñar otras tareas lejos de la venatoria, como el tiro de trineo o la guarda de propiedades.

Cazadores de otras zonas rusas, como Rusia central, adoptaron a este perro para acompañarse de él en sus incursiones en los vastos bosques de estas regiones tras el sustento de sus familias.

Su constitución es fuerte, aunque estamos ante un perro delgado y de talla mediana, con una estructura ósea bien desarrollada y una musculatura apretada y fuerte.

La FCI lo incluyó en el grupo 5 de Spitz y perros de tipo primitivo, dentro de la sección 2, perros de caza nórdicos. Se diferencia de su pariente próximo, el Laika de Siberia Oriental, en que su cabeza es más larga y estrecha, y su cuerpo también es más alargado.

Su pelo es duro, corto, con lanilla interna desarrollada. La capa externa es recta y gruesa. La lanilla interna es abundante y densa, lo que le confiere al pelo de la capa externa un aspecto distante y frondoso. En la cabeza, orejas y parte anterior de las extremidades, el pelo es más corto. En la cruz, en el cuello y en la parte posterior de las extremidades, el pelo es más largo, formando una barba en la zona de las mejillas y un collar en la región del cuello. La parte posterior de las extremidades presenta lo que se denomina “plumas.

Su espalda es fuerte y recta, y da paso a un lomo corto y elástico, que desciende hacia una grupa amplia y musculosa. La cola la porta sobre el dorso o la espalda, en forma enroscada. Por debajo, pecho y vientre forman una línea amplia en el primer término, pero que se retrae ligeramente en el segundo.

Cuando caza, suele trotar, pero lo alterna con el galope, siendo veloz y ágil. Sus miembros son largos, lo que le permite moverse por la nieve con mucha eficacia.




• Laika de Siberia Oriental Vostotchno-Sibirskaïa Laïka
En el idioma ruso, “laika” significa “ladrador”. Desciende de antiguos perros de trineo que fueron cruzados con perros de caza autóctones, obteniendo un can ideal para la caza de presas grandes como el oso y el venado en los entornos nevados del norte ruso. Los perros que colaboraron en su creación fueron perros del oriente europeo, el Amure y otros Laikas de regiones cercanas. La fecha clave en su consolidación como raza fue 1947, año en el que el tipo quedó estandarizado con el fin de acabar con las diferencias morfológicas que podían dañar a la raza.

Su cuerpo da una impresión de fortaleza y robustez, lo que queda apoyado por una estructura ósea fuerte y una musculatura formada y desarrollada. Los machos alcanzan los 63 centímetros a la cruz, aunque también se aceptan ejemplares de 55 centímetros de altura. Las hembras se mueven entre los 53 y los 61 centímetros.

Su pelo es largo, con una capa externa de pelo áspero, denso y recto. En el cuello y los hombros forma un collar, y en los machos se forma una melena en la región de la cruz. Cuenta con una lanilla interna suave y densa.

Su cabeza es de forma cuneiforme, con la parte superior amplia y mostrando una protuberancia occipital notable y un suave stop o transición desde la región craneal al hocico llevada de manera gradual. Su nariz es negra, aunque en perros con pelaje blanco o amarillo claro se permite la trufa de color pardo. Su hocico es igual de largo que el cráneo. Las líneas superiores del hocico y del cráneo son paralelas. Visto de perfil, el hocico tiene forma de cuña y los labios son delgados y apretados. Sus ojos no son grandes, sí ovalados, colocados en forma oblicua y de un color oscuro. Las orejas ascienden de manera erecta y con forma triangular.
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