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Ansiedad por separación, ¿un problema?

Foto Joanna Guerrero Álvarez.
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Foto Joanna Guerrero Álvarez.

Texto: Miguel Díaz (Psicoterapeuta canino de Camada)

Hoy día cada vez diagnostican con más ligereza el “trastorno” de ansiedad por separación. Tanto veterinarios como adiestradores, educadores o etólogos, parece que se les llena la boca cuando dicen que tal o cual perro padece ansiedad por separación, e inmediatamente los atiborran de ansiolíticos, relajantes o cualquier cosa parecida. Vamos a tratar de ser un poco rigurosos y empecemos por el principio.

Ansiedad por separación, ¿un problema?

Para empezar, el término trastorno se aplica cuando existe un deterioro del que lo padece o bien en su relación con los demás. Enseguida veremos a qué se debe esta definición en este contexto.

Veamos qué es, la ansiedad por separación, para lo cual pondremos un ejemplo: observemos al niño de corta edad que cuando lo llevan a la guardería el primer día es un espectáculo lamentable. El niño llora estrepitosamente y se agarra a la madre como si de ello dependiera su vida.

Cuando pasan pocos días, el niño ya no monta numeritos cuando lo llevan a la guardería, incluso empuja a la madre para que se vaya y poder quedarse jugando con sus nuevos amiguitos. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es que el niño ha estado en el psicólogo o es que le han dado relajantes o ansiolíticos? Pues seguro que nada de eso.

Analicemos la situación. El niño en cuestión es un ser dependiente, muy dependiente de la madre. Cuando ésta lo lleva a la guardería y lo va a dejar allí, el niño se ve perdido porque lo alejan del motivo de su dependencia, que es su madre, y se resiste con todas sus fuerzas a que esto ocurra. Sin embargo, a los pocos días, simplemente el niño se ha acostumbrado y ha aprendido a que esto ocurra. No hemos hecho nada más.

De esto concluimos que la ansiedad por separación no es un trastorno, que se pasa solo y que no deteriora nada ni a nadie. O sea, no es un trastorno.

De la misma manera el cachorro, cuando lo separan de la seguridad de su camada y de la protección de la madre, se siente desvalido y angustiado y nos proporciona algunas noches sin dormir debido a sus gemidos, ladridos, aullidos, etc. Pero a los pocos días pasa las noches tranquilo y durmiendo, pues se ha acostumbrado a la situación; siempre que no cedamos a sus reclamaciones, porque entonces habrá aprendido qué tiene que hacer para no estar solo, o sea, labrar, gemir, etc.

Para continuar con una fácil comprensión del asunto, volvamos al ejemplo del niño que dejan en la guardería: ¿Qué pasa si transcurren los días y el niño no pierde la actitud del primer día? ¿Qué ocurre si pasa tiempo y tiempo y el niño permanece montando los numeritos del primer día?

Cuando el niño en cuestión tenga 18, 19 ó 20 años y todavía se desenvuelva como el primer día de guardería cuando vaya a la universidad: ¿diríamos que es ansiedad por separación? Evidentemente no, pues ahora sí que hay deterioro de las personas que conviven y tratan con él, incluso de él mismo. Ahora existe un trastorno, que no es ansiedad por separación, pues requisito indispensable para que haya ansiedad por separación es la edad del individuo que la padece.

Centrándonos ya en los perros, los síntomas de la ansiedad por separación cuando el cachorro se queda solo, bien para dormir, bien solo en casa, son que llora, ladra, defeca, micciona y rompe cosas debido a la desesperación que le invade. Pero como hemos visto que la ansiedad por separación es algo inherente a la vida y que se pasa sola, no tenemos de qué preocuparnos, si bien poner los medios necesarios para que el perrito en cuestión no nos destroce la casa.

Pero cuando el perro deja de ser cachorro y entra en la edad adulta, hay muchos que no maduran y continúan padeciendo los mismos síntomas de los que adolece la ansiedad por separación. De modo que se tiende a confundirlo.

No vamos a entrar aquí en qué tipo de trastorno sería y como se corregiría tal comportamiento, pues no es el momento, pero creo que queda suficientemente claro que no se trata de ansiedad por separación, pues con la madurez se camina hacia la independencia, por lo tanto, desde la independencia no se puede contemplar la ansiedad por separación.

Es lastimoso que asistan a nuestra consulta perro con años de edad que vienen rebotados de veterinarios, etólogos, adiestradores o educadores, cuyo diagnóstico ha sido el de ansiedad por separación, pero ocurre muchas más veces de las que, a priori, pudiera parecer.

Gracias por haber dedicado unos minutos a reflexionar conmigo sobre los perros.

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