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Chihuahua

Chihuahua
viernes 30 de octubre de 2015, 11:18h
A semejanza de una esencia exquisita guardada en un envase pequeño, el Chihuahua es ese frasco que contiene la quintaesencia canina. Posee todas las cualidades propias de su especie pero condensadas en un tamaño diminuto, no apto para almas rudas.
La polémica impera a la hora de determinar cuáles son sus orígenes, especialmente a la hora de dirimir si estaba presente en las latitudes que lo vieron nacer antes de la llegada de los españoles medievales a las costas mejicanas, ya por entonces multiculturales.

Las razones de esta disensión son muy variadas. Por un lado está la descripción que Hernán Cortés hizo de todo cuanto se encontró en aquellas tierras desconocidas, repletas de peculiaridades en todos los órdenes.

El que nos interesa, el referente a los perros, tenía también sus diferencias, especialmente en aquellos canes sin pelo, que además en ocasiones eran utilizados como alimento, por lo que los conquistadores lo consideraron más un cerdo que un perro.

Por el contrario, en una miniatura que se conserva en Florencia está representada la cremación de un jefe azteca, quien porta en sus brazos el cuerpo sacrificado de un diminuto perro con el fin de que éste muestre a su alma el camino hacia Mictlan, el Edén azteca. A través de diversos estudios, se ha llegado a la conclusión de que aquellos diminutos perros eran utilizados como animales de compañía reservados a las jerarquías más altas y que debían acompañar a sus egregios dueños también tras su muerte. Hoy día está extendida la idea de que los perros, aunque diferentes a los europeos, existían en la América precolombina; incluso en algunas excavaciones se han encontrado evidencias de su presencia trescientos años antes de nuestra era.

Según la leyenda, a lo que han contribuido también los errores de traducción entre los distintos idiomas en el momento de la conquista, se dice que el antepasado del Chihuahua era un cruce entre perros y ratones del desierto..., algo que todavía se oye.

Como todos sabemos, la conquista de las Indias no fue pacífica, ni mucho menos, sino violenta y muy destructiva. Los indígenas preservaron su legado cultural como pudieron y parte de esa riqueza eran sus pequeños perros. Éstos fueron los ejemplares que llamaron la atención de los turistas estadounidenses que atravesaban la frontera para disfrutar de una cultura diametralmente distinta a la suya, llena de exotismo. Como representación de ese mundo repleto de folclore, a modo de recuerdo llegaron a Estados Unidos los primeros Chihuahuas. Allí alcanzaron gran éxito de modo que los mejicanos empezaron a criarlos para luego vendérselos a los turistas «gringos».

A partir de este asentamiento en Estados Unidos comenzó la cría selectiva regida por un patrón racial.

Hoy día, después de décadas de expansión y criterios diversos, el Chihuahua está extendido por todo el mundo como rey de los perros miniatura. Es cierto que existen diferencias entre las líneas de unos países u otros, pero todos respetan la tipicidad de un perro no comprendido por todos.

En España goza de muy buena representatividad no sólo en las exposiciones, sino también en su crianza, ya que hay muchos criadores repartidos por toda nuestra geografía que se dedican a tan deliciosa raza con resultados más que satisfactorios.

Carácter
Vivaz, alerta, inquieto y muy valiente, esto dice el estándar acerca de su temperamento; sin embargo, la opinión generalizada de quienes no le conocen no se corresponde con tal descripción. Se cree que son perros con mal genio, intolerantes con todo aquel que no sea su dueño e insociables con los demás perros, además de insoportablemente ladradores. Nosotros aseguramos que esto no es así genéricamente, ya que el Chihuahua es por naturaleza un perro como los otros. Es más que probable que estos tópicos que padece se deban al trato que recibe de su dueño —al que adora y por el que se desvive—, quien a la postre es el verdadero responsable del comportamiento de su mascota. Frecuentemente es tratado como un juguete o, lo que es peor, como un ser indefenso al que hay que mantener aislado del mundo que le rodea por temor a que sufra algún daño irreparable. Él es pequeño, pero no inútil.

Acabamos de decir que el Chihuahua es un perro, por mucho que su diminuto tamaño nos induzca a creer que esta característica está alterada. Como es lógico, esta naturaleza canina a la que nos referimos no debe pasarse por alto a la hora de tratar con él, ya que en caso contrario más que un perro, con sus virtudes y defectos, tendremos un animal de comportamiento alterado.

Lo dicho demuestra una vez más que la socialización es fundamental para los cánidos, sean de la especie que sean. Sin socialización adecuada no hay comportamiento coherente con su especie. Pues bien, el Chihuahua no iba a ser la excepción que confirmara la regla; por ello, si un ejemplar es arisco seguro que hay un dueño que así lo ha fomentado, aunque sea involuntariamente. Por el contrario, si estamos ante un individuo que se relaciona con su
medio de una manera equilibrada, detrás hay un dueño que le ha permitido contactar con el entorno sin histerismo ni sobreprotección.

Con esto queremos decir, exclusivamente, que el Chihuahua tiene un carácter potencialmente igual que el resto de los perros de compañía, por lo que es un error creer que genéticamente son malhumorados o tímidos.

Ellos son como les enseñemos. Por supuesto, tienen sus limitaciones, la principal es precisamente su cualidad más destacada y solicitada, el pequeño tamaño; así que por muy valiente que sea nuestro perro, lógicamente no podrá ser empleado para la defensa, pero insistimos en que no son peores que las demás razas en cuanto a carácter. Respecto a sus cuidados, son muy apreciados los ejemplares más pequeños, aquellos que están más cerca del kilo y medio que de los tres kilos (el estándar admite ejemplares de 500 gramos de peso mínimo), pero tal decisión influye negativamente en su crianza, tanto por las cualidades reproductoras de las hembras como por la fortaleza de los cachorros, especialmente durante los primeros días de vida, si bien en su madurez son perros fuertes, aunque un poco frioleros.

A la vista de estos datos es fácil deducir que no son perros aptos para compartir juegos con los niños pequeños, pero sólo y exclusivamente por su delicada anatomía, nunca por su carácter. Por el contrario, es el perro perfecto para vivir en un piso; su pequeño tamaño le dota de una gran ventaja frente a otras razas tanto por el espacio disponible como por sus exigencias de ejercicio y mantenimiento.

Como se puede apreciar, el Chihuahua es un perro peculiar pero más capaz de lo que nos podemos imaginar si no nos acercamos a él invadidos de prejuicios, a la postre infundados.

En cualquier caso, es un perfecto perro de compañía.

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