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Tinerfe del Achama Chinet. Prop.: José Capelo Simón.
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Tinerfe del Achama Chinet. Prop.: José Capelo Simón.

El carácter: “sinónimo de diferencia”

Texto: José Barroso & Olga Aparicio (Achaman Chinet & Oljomaro).

Todos sabemos que cada raza es única, y que para sus dueños probablemente sea la mejor entre muchas otras… Pero, sinceramente, el Dogo Argentino se diferencia bastante de otras semejantes en apariencia o utilidad, o simplemente de cualquier otra raza canina. Tiene un aquello que no se puede explicar tan fácil, hay que vivirlo, sentirlo, de ahí que muchos propietarios, una vez han adquirido un Dogo por primera vez, repitan en un futuro.
Desde cachorro se manifiesta apacible, bastante jovial, pero para nada inquieto o alocado. Son alegres y expresivos, sobre todo con sus movimiento de cola describiendo círculos para agasajar a quienes quieren, característica típica de la raza para saludarnos y, acto seguido, ser atacados por lamidos constantes. Tiene muy buena memoria y sabe recibir órdenes, es constante y dúctil, paciente y valiente, se adapta bien a la familia conviviendo con ella y siendo partícipe. Es un animal con una gran capacidad de adaptación a cualquier entorno o clima que se preste.
El Duque de Oljomaro. Prop.: Oljomaro.
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El Duque de Oljomaro. Prop.: Oljomaro.

Es un perro de ladrar poco, lo hace frente a situaciones desconocidas para él o frente agresiones de extraños, donde ladra vehemente, ladra cuando tiene que ladrar, no porque ladre el perro del vecino… Pero cuando sucede algo por lo que ladrar, el ladrido se manifiesta rítmico y constante, si esto sucede, hay que prestarle atención.

Muchos quedan asombrados por la resistencia que tiene esta raza ante situaciones que le causan dolor, golpes, heridas, inclusive fracturas o enfermedades, como puede ser la displasia de cadera. Raramente expresan el dolor que sienten, y si su dueño no se percata de tal situación puede tener consecuencias desfavorables. Por ello, hay que tener una constante vigilancia sobre todo el proceso de crecimiento, donde los juegos y la exploración están mas arraigados que en la etapa adulta. Por supuesto, esto tiene sus ventajas en el ámbito familiar, son animales que soportan las trastadas de los niños sin muchos problemas.

El propietario de un Dogo Argentino tiene la “obligación” de educarlo desde el primer momento, gradualmente y cada cosa a su tiempo y momento. No conviene gritarle, ya que sólo se acordaría y no entendería lo que pretendemos de él. Utilice siempre las mismas palabras, sin titubeos y firmeza, cuando le dé las instrucciones, aliéntelo y acarícielo inmediatamente cuando todo está bien, es la mejor recompensa. Los castigos no deben ser violentos, físicos ni psíquicos. No permita que jugando lo muerda, bajo ningún concepto. Cuando es cachorro demuéstrele que no le gusta esa actitud y desde la llegada a casa marque las pautas de comportamiento y convivencia que usted esperráa de él cuando sea adulto, no caiga en el error de por ser un cachorro hay que consentirle todo.

Cuando acepte la correa y el collar, y por supuesto tenga todo su plan de vacunación y su veterinario dé el visto bueno, es la hora de la salidas y paseos constantes, en los cuales provocaremos todo tipo de situaciones, gradualmente, de menos a más, para conseguir un ejemplar totalmente equilibrado y sociabilizado con el entorno y la sociedad. Sobre todo, haremos mucho hincapié en la sociabilización con sus congéneres, intentando, en la mayor de las posibilidades, que estos encuentros sean lo más favorables posible con perros bien educados y nada dominantes. Hay que huir siempre de actos y confrontamientos con animales de su mismo sexo, ya que para su creación, con el fin de conseguir el mejor perro de caza mayor, se utilizaron algunas razas muy dominantes y territoriales, como el viejo perro de pelea cordobés (hoy en día extinguido), el Bullterrier o el Bulldog Inglés, entre otras.

Hay que mencionar que esto suele estar más acentuado en los machos que las hembras y por ello hay que tenerlo en cuenta a la hora de adquirir un Dogo por primera vez.

EL DUEÑO DE UN DOGO ARGENTINO
Debe ser una persona segura de sí misma, imperativa, dominante y, en lo posible, amante de la actividades al aire libre, ya que las cualidades de esta maravillosa raza son bastante amplias. Hay Dogos Argentinos compitiendo en mundos tan diferentes como lo son el Mondioring y el Agility, pero también hay material y documentos rescatados donde se le ha visto trabajando para cuerpos de seguridad, tanto pública como privada, o como perro lazarillo, para la guarda y defensa de propiedades… Pero realmente donde el Dogo Argentino destaca y por, para, lo que fue creado, es en la caza mayor, considerada la mejor raza entre todas.

En la etapa adulta son perros tranquilos, muy cariñosos con los suyos, aquí diría que muchos a veces son hasta pesados por querer constantemente caricias y mimos. Les encantan los niños, son bastante joviales aunque ya tengan sus años, característica que la heredó del Boxer.

Con los extraños, y siempre estando presentes sus dueños, por norma general suelen comportarse de igual manera. Les encanta estar rodeados de humanos. Ahora bien, cuando no están los dueños presentes son animales serios, intimidatorios, capaces de un enfrentamiento si la cosa lo requiere y, a diferencia de otras razas más enfocadas a la guarda, suelen ser perros más silenciosos.

En definitiva, y sin que el amor por la raza nuble mi criterio, el Dogo Argentino es una raza alegre, jovial, valiente y con un amor incondicional por sus dueños, atrayente de miradas y elogios a su paso y, sobre todo, capaz de adaptarse a cualquier situación o función.

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